Profesora adoptó a su alumno más problemático y aprendió una gran lección de vida

Chelsea Haley después de dos años logra la definitiva adopción de Jerome, el alumno problema y su hermanito

La docencia es una vocación de por vida, como lo es la medicina, o incluso el periodismo. Chelsea Haley lo sabe muy bien y ha adoptado su profesión de maestra como un estilo de vida. Lo que no sabía es que su mundo y su cotidianidad le cambiarían de la noche a la mañana a los 25 años de edad.

Chelsea Haley empezó a trabajar para un programa de ayuda educativa a escuelas primarias más pobres de los Estados Unidos, llamado Teach for América, en el año 2013. Al llegar al plantel educativo que le asignaron en Baton Rouge, Lousiana, el panorama no parecía tan favorecedor, puesto que un alumno, el más rebelde de su clase, hizo que la joven maestra se cuestionara si había escogido bien su profesión.

La maestra recuerda que pasó el primer año en esa escuela frustrada y tratando de automotivarse, pero las travesuras y la mala actitud de Jerome Robinson, el alumno problema, no le hicieron la faena tan fácil. Su comportamiento y su mala educación hicieron que un día dijera: “yo no puedo ser profesora”.

Un día Chelsea se despertó con la idea y las ganas de retarse a sí misma y de indagar sobre cómo podía hacer cambiar la actitud de Jerome, que tantos dolores de cabeza le producía. Es así como inició una investigación buscando la raíz de su comportamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Jerome provenía de una familia muy pobre en la que sus abuelos se hacían cargo de él y de su hermano más pequeño, puesto que su madre no estaba en condiciones para poder criarlos. Sus abuelos deprimidos por la pérdida de familiares no lograban tener control sobre los niños. Chelsea al enterarse de este entorno familiar  disfuncional y lleno de tantas carencias, emprendió un proceso en el que daría con el método para poder brindarle a estos niños lo que quizás no habían conocido: amor.

Haley empezó a adentrarse en el mundo de Jerome con dulzura y entendiendo que nada de lo que él había vivido era su culpa y que la mejor opción era insistir hasta lograr conquistar su corazón. Le tomó dos años lograrlo. El chico había logrado un avance en su actitud, pero Chelsea tenía que terminar su estadía en esta escuela; sin embargo, el director le pidió que permaneciera junto a ellos para seguir ayudando a Jerome.

En una de las últimas pruebas, en medio de la clase el joven ya no tan rebelde, le preguntó si podía vivir con ella. Para Chelsea fue una señal de Dios, pues justo días antes había soñado que tenía que quedarse de alguna forma con el joven Jerome.

Es así como Chelsea inició todos los trámites para obtener la guardia legal de Jerome y su hermano, misma que le otorgaron en el 2015. Dos años después, Chelsea Haley logró adoptar legalmente a ambos niños, construyéndoles un futuro con más posibilidades y un hogar donde el amor no ha faltado.

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