Las 7 peores relaciones tóxicas de la Historia

Las definieron como "grandes amores", pero en realidad fueron relaciones tóxicas envueltas en romanticismo.

Por Luz Lancheros

Aparte de Frida y Diego, hubo “grandes amores” en el siglo XX que tuvieron desenlaces menos fatales (no como el de Nancy Spungen, acuchillada por Sid Vicious), pero sí desarrollos más tormentosos. Relaciones tóxicas que hicieron Historia, pero que deben dejar de ser vistas con romanticismo. 

La historia ya no es tan benevolente con el tío de la reina Isabel ni con su amante, la socialité norteamericana divorciada por quien él abdicó en 1936.  De hecho, han salido detalles que revelan que ella lo mantenía dominado y que eso a él le encantaba, ya que tenía tendencias sadomasoquistas y amaba que lo maltrataran, como producto de una dura niñez y de la frialdad de sus padres, el rey Jorge V y la reina María de Teck. Ella complacía su carácter infantil, caprichoso y voluble.

Un sirviente llegó a decir que le vio pintándole a ella las uñas de los pies.

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Asimismo, Eduardo amenazó a Wallis, que no quería ser reina ni nada por el estilo. Le dijo que si lo dejaba se mataría. En cartas posteriores, se reveló que ella seguía amando a su segundo marido, Ernst Simpson, pero ya había causado agitación en Inglaterra y debió aceptar lo que le correspondió, en medio de una vida de jet set, de obsesión por la delgadez y editoriales por dinero.

Siguió con Eduardo como duquesa de Windsor hasta que él murió en 1972. 

Se conocieron en el rodaje de “Cleopatra”, en 1961, cuando los dos estaban casados. Pronto salieron a la luz fotos donde se les veía juntos y desnudos en un bote. Llegaron a escandalizar al Vaticano, que los excomulgó. Así y todo, se casaron.

Pero las joyas, las peleas, la adicción conjunta al alcohol y los intentos de suicidio de Liz fueron detalles comunes en el matrimonio, que rodó varias películas como pareja. Los dos peleaban hasta casi matarse, para después reconciliarse apasionadamente. Duraron diez años. Luego se divorciaron y volvieron a casarse en 1975. Duraron dos años. Él nunca dejó de amarla, pero ella no pudo ir a su funeral en 1983.

 

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La trataba como quería, pero ella le aguantó todo. La cantante de ópera más famosa del mundo se sometía a las humillaciones de uno de los hombres más ricos del mundo, ese naviero griego que se hizo a sí mismo, como si nada. Ella en los años 60 ya estaba en su decadencia y no podía cantar. Este solo le dijo: “¿Quién eres tu? ¡Nada! Tienes un silbato en la garganta que no funciona”. 

Onassis comenzó a ser su amante en 1957, al María divorciarse de su primer marido. Incluso llegó a pedirle  que dejara de cantar. Él le era infiel, la insultaba por todo y ella comenzó a tomar tranquilizantes. Pero ella también le fue infiel a Onassis, quien la peinó y vistió a su gusto. Incluso abortó por pedido de él en 1966. Hasta que el naviero la abandonó por Jackie Kennedy, con quien se casó en 1968.

Pero él no fue feliz con Jackie, a quien solo le interesaba el dinero. Al morir, este se quedó con un pañuelo de la diva de la ópera.

De siete relaciones conocidas, de siete mujeres, solo sobrevivió una y porque tuvo el valor de abandonarlo (Francoise Gilot). Las demás se suicidaron o murieron en penosas condiciones. El genio de la pintura  era machista, avasallador y maltratador. Olga Khokhlova fue su primera esposa y era una bailarina rusa de ballet. Él la abandonó por la joven Marie-Thérese Walter cuando ella ay había abandonado su carrera y se había consagrado a él. Terminó por hacerle escándalos en frente de cada nueva mujer que tenía. Pero a Marie-Thérese no le fue mejor. Picasso se aburrió de ella y esta terminó suicidándose luego de la muerte del pintor. A Dora Maar, su reemplazo, la dejó loca. Y Jacqueline Roque, su última esposa, también hizo lo mismo en 1986.

Ella tenía 19 años y él 22. Ella quería ser diseñadora de moda y él comenzaba su carrera musical. Tuvieron una relación de amor/odio que duró hasta la muerte de él en 1971. Golpes, botellazos, insultos, infidelidades,  borracheras, intentos de asesinato y drogadicción. Todo eso hizo parte de su relación.

Él tuvo relaciones con la musa de Andy Warhol, Nico. Así como con otras muchas mujeres mientras estuvo con Pamela, pero siempre regresaba a ella. También, ella, por no querer perderlo, consumía drogas junto a él. No pudo hacer nada cuando Morrison se murió en París. Ella se murió de una sobredosis de heroína tres años después.

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Drogodependencia. Eso fue lo que marcó una relación que comenzó antes de la fama de los dos. Peleas, videos sexuales (hay un rumor de eso) y ella como soporte de Kurt en sus arranques, intentos de suicidio y sobredosis, hasta el día en que se suicidó en su casa en 1994. Tuvieron que lidiar los dos con la fama y la presión. A ella incluso la vigilaron por su drogodependencia al estar embarazada. 

 

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Se peleaban drogados y llegaban al límite: incluso a cortarse con botellas. Se conocieron en un pub de Londres y ella comenzó a sufrir bulimia. Eran codependientes. Él fue quien la introdujo al mundo de las drogas duras. También tuvo varias sobredosis cuando estuvo con él. Ella se divorció en 2009, porque reconocía que su relación era tóxica. Su relación con él la inspiró a escribir “Back to Black”.

Luego de la muerte de ella, él no ha podido encontrar empleo ni llevar una vida normal, señalado por lo que pasó con su exesposa.