¿Por qué se celebra Halloween? ¡Conoce el origen de esta terrorífica tradición!

¿Te has preguntado por qué se acostumbra a disfrazarse en Halloween o salir a pedir dulces de casa en casa? ¡Sigue leyendo!

Por Karen Hernández

La celebración del Halloween que hoy conocemos, se remonta a miles de años atrás, cuando las comunidades paganas se dedicaban a rendirle tributo a los muertos.

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De acuerdo con el calendario celta, el 31 de octubre marcaba el fin del verano por lo que debían recolectar comida para recibir el invierno. Esto era también conocido como "el final de la cosecha" o Samhain, que significa, "el final del verano'.

Además de la cosecha, durante esta celebración, los celtas sacrificaban animales y creían que durante la noche, los espíritus salían de los cementerios para visitar el mundo mortal y recolectar el "tributo" que los vivos les dejaban. De hecho, se creía que si no se les dejaba comida, los espíritus se enojarían y maldecirían la casa, es por esto que la palabra 'Halloween', se asoció con el término All Hallows' Eve o 'Víspera de Todos los Santos' (que después pasó a ser "Noche de Brujas"). 

Hacia el siglo VIII, la cristianización en el siglo VIII, iniciada por el Papa Gregorio III, acabó con gran parte de estas costumbres paganas. Como ésta no fue del todo completa, terminó por mezclar la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos, del 1 de noviembre.

Como pensaban que los espíritus vagaban libremente por los campos y las aldeas en busca de un cuerpo qué poseer, los habitantes vestían con máscaras y disfraces para engañarlos y hacerse pasar por muertos. Aunque esto explica parte de la tradición de usar disfraces, el verdadero auge comenzó a mediados del siglo XIX, cuando los irlandeses en Estados Unidos organizaban desfiles de Halloween y fiestas públicas que incluían historias de fantasmas, quiromancia (adivinación de suerte, lectura de la mano y las cartas), bailes y cantos que recordaban los orígenes celtas de la fecha.

Las brujas, banshees (duendes celtas) y fantasmas, eran los monstruos más populares, sin embargo, a lo largo del tiempo de fueron adaptando nuevos seres, incluyendo aquellos personajes de la literatura, como Frankenstein o Drácula. Haci los años 70 y 80, el cine también fungió como un referente de este culto Halloweenesco, al introducir temibles personajes, causantes de nuestras peores pesadillas (y los mejores disfraces).

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Durante la noche de Samhain, los espíritus regresaban al mundo terrenal para vagar libremente por las aldeas para visitar las casas donde vivieron antes de morir. Para esto, los vivos debían preparar ofrendas llenas de alimentos, de modo que los espíritus pudieran tener energía para seguir con su recorrido. Se creía que si  no se les dejaba dicho tributo, éstos maldecirían la casa y a la familia entera. 

La popular calabaza tallada con ojos y boca no se trata de una simple decoración, sino de toda una leyenda que marca un elemento importante en esta celebración. Se trata de un personaje llamado Jack, un herrero que se encargaba de ahuyentar a los espíritus, hasta que se topó con el mismisimo diablo. Como castigo, al morir, fue condenado a vagar en el purgatorio (el limbo) por el resto de la eternidad. 

En un principio, los celtas solían rellenar los nabos con velas para colocarlos junto a las tumbas de sus seres queridos, de modo que la luz iluminara su camino al otro mundo. Cuando estos llegaron a América, comenzaron a utilizar calabazas (abundantes en el terreno) para agujerarlas y ponerles una vela.

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