Luis Gnecco: el anti-famoso que revive a Neruda

Sincero, profundo y provocador, bien podría pasar por un rockstar. Vive uno de sus mejores momentos actorales, pero no se compra la chapa. Más tranquilo a sus 53 años, está fascinado con la llegada de Piero, su tercer hijo, y para "Neruda", el último filme de Pablo Larraín, se puso en la piel del Nobel y subió 15 kilos.

Por: Jessica Celis Aburto. Fotografías: Gonzalo Muñoz F.

El exitoso paso de "Neruda" por el último Festival de Cannes, donde fue alabado por la crítica y el público, sorprendió a Luis Gnecco (53). Pero no sólo por la buena acogida, sino especialmente porque se encontró con una prensa especializada –norteamericana y francesa– con la que pudo hablar a sus anchas sobre lo que a él le importa en esta pasada: el cine. "Hay dos preguntas que hacen todos los periodistas chilenos y latinoamericanos: '¿Cómo construiste tu personaje?' y '¿No les da miedo desacralizar la figura de Neruda?'. A mí eso me da lata, porque creo que hacer cine, presentar un trabajo como éste, da para un análisis mucho más profundo, para debatir, para recibir el feedback desde el otro lado, más allá de lo obvio. Por eso encontré fantástico lo que pasó en Francia con la prensa, y por eso pido que los periodistas vean la película antes de las entrevistas. Eso marca una diferencia muy grande, y no siempre pasa", confiesa. "El Neruda que vemos en el filme es mucho más que un tipo gozador y bueno para tomar. La película tiene muchas lecturas, y no es una biografía ni menos 'la' historia de Pablo Neruda. En ese sentido me llama la atención el prejuicio latino que provoca 'ficcionar' sobre la realidad, sobre un personaje o hecho histórico".

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Algo que en el ámbito de la literatura le ha pasado a Francisco Ortega y Jorge Baradit, quienes han abordado la historia de Chile desde sus miradas muy particulares…

Exactamente. No odio a los periodistas ni a nadie. Me molesta la flojera. Todos somos flojos, y creo que entre todos debemos aportar para que eso cambie.

Has aparecido en dos de los medios más renombrados del país, con títulos que hablan que estás "en la cima". ¿Qué es la cima?

Eso depende de lo que cada uno entienda por "cima" en su vida. Los periodistas necesitan ponerle nombre a las cosas y yo me desligo de eso, no podría responder qué es lo significa estar en la "cima".

"Neruda" es el tercer trabajo cinematográfico que realiza con Pablo Larraín como director. El primero fue una escena en "Post Mortem" (2010) para una versión en Blu Ray, y el segundo la película "NO" (2012). En televisión, "Prófugos" es su colaboración más célebre. El guión de la película que se estrena este 11 de agosto –escrito por el reconocido dramaturgo Guillermo Calderón– recrea desde la libertad de su pluma el período que vivió el poeta cuando fue perseguido por el gobierno de Gabriel González Videla durante la vigencia de la Ley Maldita, en 1948. Una especie de "anti-biografía", como ha declarado el director.

Tus colaboraciones con Pablo Larraín cuentan exitosas producciones. ¿Qué puedes decir acerca de su "Neruda"?
Pablo me encanta; su mirada, la forma en que se para frente a la realidad. Es como un artesano que va todos los días a su taller y trabaja. Todos los días se levanta, va a al set y en el set suceden cosas, es donde pasa todo y surge todo. Es muy musical para dirigir, muy, muy acogedor con los actores. Dirige desde la actuación y sabe de qué se trata esto, cómo guiarte, hablarte y estimularte. Él tiene una mirada muy particular. Sabía que una película de Neruda dirigida por él iba a ser algo distinto, provocadora, pero no provocadora por provocadora, sino porque se separa de la visión lineal que tenemos. Esta es una película distinta, riesgosa en ese sentido, con una producción increíble, y me encanta que así sea.

Imagen foto_00000004La narración es muy rápida desde el primer momento, entretenida, y la interpretación de Gael García Bernal como el inspector que persigue al vate es una contraparte bien delirante.
Sí, ese juego está muy bien dado en la película, y es muy interesante ver cómo Pablo (Larraín) lo conduce. A mí Pablo me fascina. Encuentro que es un tipo con un talento de artista de gran nivel que no había conocido antes.

Así de potente…
Sí.

Esta es la segunda vez que trabajas con Gael (también estuvo en "NO"), una figura muy importante de la cinematografía mundial. ¿Qué puedes contar acerca de él?

Como todos los grandes actores, es un tipo muy fácil para trabajar. Si bien está parado en el gran mundo del cine internacional y tiene mucha experiencia frente a la cámara, es un tipo muy maleable, al contrario de lo que alguien podría pensar. Es muy generoso y somos amigos, pasamos la barrera del compañerismo. Siempre he estado muy atento a lo que él hace y siempre se pone en un ángulo entre la cámara, el actor y la historia, que es muy interesante. Al principio, sobre todo, me costaba entender esa mirada, desde dónde se situaba en este juego. En esta película nos topamos poco en las escenas…

Porque él te persigue…

Sí (risas). Tuvimos un par de escenas juntos pero en esta versión de la película no están. Hay otra en las que sí. Cuando se habla de los actores y su ego desmedido, pienso que eso les pasa a los malos actores. Los buenos actores son fáciles de trabajar, como Gael; es alguien con quien me dan ganas de trabajar siempre.

A estas alturas te deben llegar muchas ofertas de trabajo… ¿Dices que no?
Sí, llegan muchas, pero he aprendido a decir que no.

¿Te costaba?

Sí, porque los actores tenemos una cosa muy desprotegida. Sentimos que si decimos que no, nos estamos cerrando alguna puerta. Eso es innegable. Desde el actor más famoso hasta el más desconocido siente eso. Y es un error. Creo que hay que aprender a seleccionar, pero cuando uno parte no sabe hacerlo porque vas viendo por dónde vas, probando. Pero cuando ya sabes dónde estás tienes que seleccionar y decir que no. No es fácil, pero eso te ayuda.

¿Y cuál es tu filtro de selección? El formato, el guión, el equipo…

A mí me interesa la historia, la profundidad de los encuentros, el tipo de narración, los estilos narrativos, que no sean lineales. Por otro lado tiendo a no trabajar con gente que no conozco mucho, me cuesta. Prefiero la gente conocida porque me relajo, trabajo a mis anchas y saco lo mejor de mí.

¿Has tenido la aspiración de trabajar afuera?

Siempre está eso y si sucede bienvenido, si no, bien también. Siento que hoy, como está la actividad audiovisual nacional, es más fácil salir afuera porque hay más visibilidad en los festivales, hay más intercambio. Hoy todo se hace colaborando más. Las películas tienen que ser coproducidas porque un solo fondo no alcanza para que se financien. Todo el mundo ha hecho cosas afuera, me sorprende. En teatro, muchos, pero muchos actores han salido de giras al extranjero y eso implica verse, compararse. Pero también me parece que ver la posibilidad de trabajar afuera es un cliché, como que "tiene que ocurrir" eso. Si puedes hacer una película en el extranjero, con otra magnitud de producción, puedes seguir trabajando en tu país perfectamente. No creo que el paso lógico de tu trabajo, tras participar en un par de películas exitosas en Chile, sea el extranjero. Si eso no sucede, no quiere decir que eres un fracasado.

A los 53 años, ¿cuál es tu análisis y reflexión de cómo has desarrollado tu carrera?

Siempre hay dudas, pero me siento contento de cómo lo he hecho. Me siento un gallo muy premiado, porque siempre he tenido trabajo y me he permitido hacer de todo y con toda libertad. Creo que cada actor hace lo que su temperamento le dice que puede hacer. Soy un gallo flexible y no me gusta encasillarme, por lo tanto no tengo problema en hacer una comedia. De hecho en televisión me encanta hacer comedia, me resulta mucho más cómodo el género allí. No me pasa lo mismo en el cine. Si hiciera una comedia en el cine me gustaría hacer de verdad algo importante, no el tipo de comedia que se ven por ahí dando vueltas. En teatro he hecho de todo, y todo tipo de televisión. Allí hice todo el ridículo que puedo hacer. Siento que soy un tipo con muy poco pudor, y eso ya lo he explotado lo suficiente. He sabido relacionarme con las personas indicadas, he seguido mi intuición. Siempre hay días en los que te levantas con la pata izquierda y dices "esto debería haber sido mejor o esto no fue bueno", y eso es muy crítico. De hecho no leo las entrevistas, y me cuesta verme.

¿Tampoco te ves en pantalla?

No, me cuesta. Veo para chequear si está medianamente bien el trabajo. Y como en el caso de Neruda, que la he visto como tres o cuatro veces, no es para verme a mí, voy a ver otras cosas.

¿Y quedaste conforme con lo que viste?
Sí, es una muy buena película.

¿Y de tu trabajo?

Sí, pero insisto, me cuesta mucho hablar de eso, de mi trabajo, porque además siento que hay una cosa que no corresponde. No corresponde que tú como actor estés viéndote después como espectador, no es parte del juego.

OK, pero cuando te ves, ¿lo haces con tu equipo de trabajo o prefieres hacerlo solo?

Voy al estreno.

Me imagino que tampoco te hacen saltar de alegría las alfombras rojas.
No, no me gusta nada de eso, pero es parte del negocio.

¿Cómo te las arreglas?

Voy y pongo cara de cumpleaños (risas). Adoro esos teatros que tienen la puerta de salida al lado del escenario porque así termina la función y no ves a nadie.

¿Eres antisocial en tu vida privada o es una aversión a la exposición pública?

Me gusta la vida social, pero no me gusta lo que pasa en el contexto mediático. Hay gente que le mata y está bien, hay de todo.Imagen foto_00000001

KILOS MÁS, KILOS MENOS

Para la interpretación de Pablo Neruda subió 15 kilos, guiado por el goce de la buena mesa del Rívoli, el reconocido restaurante de Massimo Funari, uno de los más cotizados en el circuito santiaguino. La asesoría nutricional sólo pasó por su estómago.

¿Cómo vas a bajar los 15 kilos que subiste para Neruda?

¿Tú encontrai que tengo que bajarlos?

No, no sé… Pero te pregunto porque has dicho que te preocupaba el tema y te asustaste con subir de peso.

Sí, me asusté. Tengo un tema con el peso: va y viene. Y ya encontraré el minuto adecuado para bajar de peso.

Lo cierto es que subiste muy espontáneamente, ¿cómo lo harás para bajar?

Como se baja de peso: cerrando la boca y haciendo ejercicio.

No es tema.

No.Imagen foto_00000002

PAPÁ A LOS 50

Hace 6 meses fue padre por tercera vez. A Martina (20) y Mateo (16), se sumó la llegada de Piero, el hijo que tiene con la socióloga Inés Carbacho (36).

¿Cómo estás viviendo la llegada de Piero?
Ha sido entretenido volver a ser padre, estoy fascinado.

¿Cuáles son las principales diferencias que has notado en esta paternidad en relación a las anteriores, además de la culpa, que has declarado públicamente?

Los padres siempre somos culposos, pero supongo que ahora estoy más despierto en algunas cosas. Uno siempre está despierto y dormido. En general siento que estoy más atento, más tranquilo en muchas cosas. Ahí aparece la culpa cuando pienso: "a estos dos piojos grandes debería haberles dado esto que no les di".

Empiezas a comparar…

Sí, pero en general la paternidad es una experiencia muy satisfactoria y alegre, muy bonita. Hacen bien los hijos.

De los mayores, ¿alguno quiere seguir tus pasos como actor?

No. A mis hijos no los he estimulado específicamente para que sean artistas.

¿No te gustaría?

No sé, probablemente sí, pero que ellos elijan lo que quieran. Hay familias como dinastías: de médicos, militares, actores, pero hay algo ahí en lo que nunca he estado muy de acuerdo. Nunca me han gustado mucho esos padres que tiñen a su familia de su quehacer. Esa cosa media gremial, no.

¿Y cómo llevan el ser el hijos de…? ¿Es un tema?

Sí, claro. Los más grandes, en general, están más acostumbrados. Supongo que para los niños es difícil y por lo mismo respeto absolutamente su autonomía, si les gusta o no que el papá salga en esto o no. A mí de hecho me pasa que me gustaría salir más con ellos en fotos y ahora último me he atrevido a hablar un poco más de ellos, pero ni tanto. Este es mi negocio, mi vida, y sé hasta dónde hablar. No los puedo meter a ellos en ese baile.

Varios actores han declarado que sus hijos, incluso, les piden que no los nombren en entrevistas. ¿Los tuyos te han pedido lo mismo?

No, porque no es necesario que me lo pidan. Jamás los expondría sin antes preguntarles. Lo que hablo de ellos, como ahora, es con toda naturalidad porque siento que no los expongo con lo que estoy diciendo.

¿Por qué le pusiste Piero al menor? ¿No por el cantante, o sí?

¡No! Es un latero ese cantante (risas).

¿Entonces?

No sé…

Piero es de origen italiano. ¿Qué significa?

No sé.

¿Entonces porque suena bien Piero Gnecco?

Sí, porque suena bien (risas).