The Ganjas: dejando el letargo con After Dark

La banda chilena presentó hace un mes sexto disco, consolidando una carrera de más de una década.

Con casi 15 años de carrera, The Ganjas ha marcado su huella en el rock nacional. Probablemente ninguna banda congenie tan bien los sonidos del hard rock con la atmósfera del post punk inglés en el país de forma pionera.

Desde sus comienzos hasta ahora, The Ganjas ha propuesto un sonido característico, aunque con distintos matices según el disco y la formación. Por ejemplo si se compara el Resistance con el Laydown van a encontrar muchas diferencias sonoras y también rítmicas.
La banda ha dejado en claro que quiere ir superando ese letargo tan característico de los primeros discos para pasar a un rock más rápido y dinámico. After Dark es prueba de ello y más allá de aportar más velocidad a la banda también demuestra la madurez y el fiato de sus integrantes, rescatando alguno que otro sonido característico de sus inicios.

El LP  fue grabado en los estudios Lautaro por el también miembro de la banda, Pablo Giadach, fue masterizado en Nueva York por Scott Hull y es editado en Chile por el sello independiente BYM Records.

Desde el comienzo hasta el final After Dark sorprende. La primera canción, del mismo nombre del LP, plantea dos guitarras más separadas de lo usual. Por una parte, Sam Maquiera con todo el power de sus riff más setenteros y por otro lado la guitarra atmosférica de Pablo Giadach.

Come Up comienza con un fade in, un modo bastante particular de comenzar una canción en una banda rockera. Esta segunda canción mantiene lo de la primera, es decir una distancia mayor entre las guitarra, aunque no por eso menos sólida, quizá todo lo contrario. La forma de terminar también es innovadora: termina entrecortada.

El shoegaze vuelve con Disgrace. Es una canción más rápida y tiene un solo en el segundo minuto que cala hondo, aunque deja con gusto a poco, a diferencia de canciones del Daybreak que tenían solos más largos. En la misma línea, Reprise es una tema totalmente para irse en una buena volada. Tiene harto delay, no tiene letra y recuerda a las bandas post punk inglesas tipo Ride u Oasis.

Grey comienza de una forma distinta, con una guitarra acústica que perfectamente podría ser atribuible al gran Jimmy Page. Sin embargo, pronto retoma los riffs característicos de la banda. Al final termina sonando bien grunge. Podríamos decir que en Grey colisionan dos mundos: el inicio y el fin del maldito rock & roll.

Seeker vuelve al sonido los inicios de los Ganjas, con un Sam más stoner. Este puede ser el ejemplo más claro de la fusión sónica de las distintas etapas de la banda. En la misma sintonía, Dead Sun demuestra que para componer rock espacial no es obligatorio tocar a velocidades bajas. Al final promete un buen headbanging.

La única canción que supera los 10 minutos es Tight Eyes. Probablemente esta sea una de las más lentas, pero no por eso menos potente. Parte con un sonido seco yendo hacia uno más volátil. En Twisted River, hay más juego de guitarras, harto muteado, pero también alguno que otro punteo incisivo y oscuro. También sacando el lado más hard rock de la banda.

Al final está la canción Living in Satellites, la única sin distorsión. Esta es la canción para relajarse, tomarse un café, ver el mar, o realizar cualquier actividad relajante. Como su nombre lo dice la sensación es como si estuviera “viviendo en satélites”. Eso sí, esta no es la última del disco. Hay otra, pero no tiene nombre, no al menos en la carátula. Entendemos que se llama simplemente End.