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Espectáculos 27/12/2013

Angelo Bragolin, el pintor tras la leyenda urbana de ‘El Cuadro del Niño que Llora’

El pintor italiano falleció en 1981, sin embargo, hasta hoy en día diversos mitos ensucian su carrera.

Por : Ivo Dragojevic

Durante la década de los 70 y 80, en Chile y el mundo estuvo muy de moda un cuadro del que se ha hablado mucho hasta ahora. Se trata del llamado ‘niño llorón’  o ‘El Cuadro del Niño que Llora’, una pintura figurativa realista que mostraba a un pequeño de grandes ojos y apariencia triste, y que estuvo colgado en las paredes de los hogares chilenos en la época, ya que -en un primer momento- se decía que protegía a los niños.

Sin embargo, con el paso de los años, diversas leyendas urbanas comenzaron a originarse en torno a esta pintura (que formaba parte de una serie de 27 retratos de niños). Se dijo que  traía desgracia a todos quienes lo poseían e incluso que en algunos hogares donde este se exhibía, incendios consumían las casas, dejando sólo la obra sin daños. Y es que la historia detrás del cuadro es aún más macabra: el niño retratado habría vivido en un orfanato, y su autor, luego de pintarlo, donó la obra a la institución, la que un tiempo después sufrió un voraz incendió en donde todos fallecieron. Lo único que se rescató fue el cuadro, el que supuestamente contendría el espíritu del pequeño.

¿Pero quién fue el pintor responsable de estas obras? Su nombre es Bruno Amadio, más conocido como Angelo Bragolín, y nació en Venecia en 1911. Estudió para ser artista plástico, pero a lo largo de su carrera desarrolló una técnica y un estilo propios. A pesar de haberse relacionado con artistas pertenecientes al movimiento futurista de la época, como Filippo Tommaso Marinetti, los sucesos que marcaron su vida tuvieron mayor influencia que sus maestros, especialmente luego de ser reclutado como soldado para Ejército Italiano durante la II Guerra Mundial. Ver el dolor de los niños en medio del conflicto armado lo habría marcado de manera significativa.

Serie de ‘Los Niños Llorones’:

Un ‘pintor maldito’ del que se ha hablado demasiado, muchas veces con fundamentos infundados. Pederastia, maldiciones y pactos con el diablo son sólo algunas de las atrocidades a las que se le ha asociado. Sin embargo, al conocer en detalle su trabajo, es posible descubrir la pincelada de un artista interesado por las cuestiones sociales, que supo llevar al papel parte de la historia que marcó su vida, como fiel reflejo de lo que sucedía en el mundo durante el período. Además, algunas de sus pinturas, como la serie de bodegones y naturaleza muerta, ponen de manfiesto el gran talento y versatilidad del pintor, especialmente patente en sus juegos de luz y sombra.