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Espectáculos 06/12/2013

Marilyn Monroe y el Ulises de Joyce

¿Leía Marilyn a James Joyce para reivindicar su imagen de rubia boba?

Por : Belinda Lorenzana

En 1955, la fotoperiodista Eve Arnold tomó una serie de retratos en que mostraba a Marilyn Monroe, leyendo el Ulises de James Joyce en un parque.

Algunos afirmaron que las fotos eran un intento de la Monroe por rescatar su imagen, demostrar que no era la rubia boba del cine de los 50. Años después de haber tomado la serie de Marilyn y el Ulises de Joyce, Arnold declaró:

Trabajábamos en una playa de Long Island. Ella estaba con Norman Rosten, el poeta. Cuando fui a buscarla, le pregunté qué estaba leyendo (intentaba hacerme una idea de qué hacía en su tiempo libre). Ella dijo que llevaba el Ulises en su auto y que había estado leyéndolo. […] Cuando nos detuvimos en un parque local para las fotos, ella tomó el libro y comenzó a leer mientras yo cargaba la película. Y, por supuesto, la fotografié.

Suena a pose y premeditación. Pero hoy sabemos que Marilyn tenía la costumbre de leer y que contaba con una amplia biblioteca.

De hecho, ésta no es la única serie en que la vemos leyendo. En 2010, con motivo del lanzamiento de un libro llamado Fragments: Poems, Intimate Notes, Letters, en que aparecen textos escritos por la actriz, Sam Kashner mencionaba en Vanity Fair:

Muchas fotos de Marilyn (las que más le gustaban a ella) la muestran leyendo. Eve Arnold la fotografió para la revista Esquire, en un jardín de Amagansett, leyendo el Ulises de James Joyce. Alfred Eisenstaedt la fotografió, para Life, en casa, vestida con pantalones blancos y blusa blanca, acurrucada en un sofá, leyendo frente a un librero que tenía algunos de los volúmenes de su biblioteca personal, misma que alcanzaría los 400 títulos. En otra fotografía, aparece un sofá-cama, leyendo poemas de Heinrich Heine.

Cuentan que la novela y la poesía eran los géneros favoritos de Marilyn. Se sabe que llevó cursos de literatura en la UCLA y que entre sus autores favoritos estaban James Joyce, Walt Whitman, Heinrich Heine, Saul Bellow y Carl Sandburg.

Pose o no, las fotos son encantadoras.

Fuente: Open Culture