Francisca y la Muerte en el siglo 21

¿Recuerdas el cuento donde la huesuda no pudo llevarse a la hiperactiva Francisca? Con más razón en estos tiempos en que la mujer ya hace de todo.

Santos y buenos días, dijo la muerte; y ninguno la pudo reconocer porque venía con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo…”

¡Oh, las lecturas de la infancia! Si eres mexicana y estuviste en la primaria entre los 80’s y 90’s seguro recordarás el simpático cuento donde la Muerte fue en busca de Francisca para llevársela consigo, y que finalmente decide abortar la misión pues Panchita nunca fue hallada por ser una mujer activísima a quien la huesuda nunca igualó el paso; para cuando trataba de sorprenderla en la casa, en el campo, ordeñando y en la casa de los Noriega, ella se había adelantado hasta agotar la paciencia de la indignada Muerte.

Si algo tenemos los latinos, es que además de temerle a la “calaca” nos encanta burlarnos de ella y en este cuento, originalmente cubano, no es la excepción. Vemos a una humanísima Muerte que debe llevarse a Francisca antes del tren de las 5:00, donde se le hinchan los pies de tanto andar y suda la “gota gorda” en su camisa negra siguiendo el rastro a la “andariega”; la historia culmina cuando le preguntan a Francisca cuándo morirá y ella responde: Nunca, siempre hay algo qué hacer.

Imagínalo en estos tiempos, Panchita se ha quedado corta frente a la mujer moderna; los tiempos en que sus libertades estaban circunscritas en las labores domésticas han quedado bastante atrás. Las mujeres de hoy pueden elegir entre ser amas de casa, madres, trabajadoras, estudiantes, o ser todo al mismo tiempo. ¡Bendita emancipación de la mujer! Podríamos ser una renovada referencia de Francisca, que en nuestras agitadas agendas escapemos hasta de la huesuda 🙂

¡A disfrutar del Día de Muertos!