La Coccinelle, la primera vedette transexual

No fue la primera en operarse, pero si la primera estrella de fama mundial que se transformó en ícono y musa de la causa transexual

El cuerpo como carcelario de un sin fin de progesteronas que escapan furiosas por los poros, que chocan desde el interior y se contraponen a su propio “sexo”. Una mujer atrapada en un cuerpo de hombre. Un envase, la cirugía, la libertad. Así es la historia de La Coccinelle.  

Nacida el 23 de agosto de 1931 en París y registrada con el nombre de Jacques Charles Dufresnoy, La Coccinelle era lo que todos veían… un homme. Sin embargo, Jacques siempre fue una mujer.

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Abajo a la izquierda, antes de transformarse definitivamente.

El talento femenino no tardó en aflorar y en 1953 debutó como la cantante y estrella del escenario Jacqueline-Charlotte Dufresnoy en el célebre cabaret parisino ””Chez Madame Arthur con una canción de Danielle Darrieux extraída de la película Premier rendez-vous””.

Vaginoplastía

En consecuencia a su esencia, deslumbrante belleza y femineidad, en 1958 se somete a una vaginoplastía en Marruecos, haciéndose conocida a nivel mundial. Donde si bien, La Coccinelle no fue la primera transexual en realizarse este tipo de cirugías, sí fue la primera vedette famosa en intervenirse.

Desde entonces, su defensa a la causa transexual, se acentúa hasta su último día de vida.

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Devenir Femme

Su experiencia la llevó a fundar la asociación “Devenir Femme”  con el fin de ayudar a las personas que desearan cambiar su sexo. También participó en el nacimiento del Centro de ayuda, investigación e información de la Transexualidad e Identidad de Género, Caritig (por sus siglas en francés), dejando un legado importante en la apertura mental de la sociedad.

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Del Pasapoga al Bim Bam Bum

Ya liberada del cuerpo de hombre, La Coccinelle, contrajo matrimonio en 3 ocasiones, donde se rumoreaba que hasta el mismísimo Alain Delon cayó ante sus sensuales y evidentes encantos.

Compartió escenario con la soberbia Edith Piaf. Dejó huellas en el Olympia y El Casino de París, pero sin duda el clímax de su época dorada la vivió en la noches del Pasapoga de la Gran Vía Madrileña, agotando las entradas de cada función. Según los diversos relatos que circulan en su nombre, al finalizar de su espectáculo se producía un gran silencio. Nadie aplaudía, ya que el público quedaba literalmente atónito y conmocionado con su presentación.

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Grabó discos, participó en películas como ‘Interpol Attaque’ y realizó numerosas giras teatrales. En Buenos Aires hizo una revista en El Nacional. En 1962, Enrique Carreras le ofrece un papel en la cinta  ‘Los Viciosos’, donde protagonizaba a un personaje que  jugaba con muñecas y, cuando le comentaban que ya estaba lo suficientemente grande para hacerlo, respondía: “¡Es que hace tan poco tiempo que soy nena!”.

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Su paso por el Teatro Bim Bam Bum marcaría la historia de la bohemia chilena. Aunque a decir verdad, su paso por este mundo marcaría la historia de está aún, intolerante sociedad y de todos aquellos que se sienten “diferentes”, como “los mariquitas” y con permiso de mi mal francés, Los Coccinelles.