¿Se acabó el romanticismo? Las nuevas claves prácticas para ser feliz en pareja

En los tiempos actuales, el amor, la fidelidad y una buena comunicación parecen no ser suficientes para lograr la felicidad en una relación de pareja.

 

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Cambia, todo cambia. Si antes la comunicación y la transparencia eran dos características imprescindibles para construir una relación de pareja sana y feliz, hoy no bastan. Cada vez se valoran más otra serie de rasgos para mantener a lo largo del tiempo la ansiada felicidad de a dos. Así, al menos, se desprende de un estudio llevado a cabo por el psicólogo Robert Epstein, autor de "Making Love: How People Learn to Love, and How You Can Too", a partir del análisis de más de 2.000 encuestas a parejas norteamericanas.

Las conclusiones del estudio hacen hincapié tanto en los factores mundanos como en los más profundos, pues ambos reforzarían igualmente los vínculos de una pareja. Como pone de ejemplo Epstein, "se trata tanto de saber si la otra persona quiere tener hijos como de acordarse de la fecha de cumpleaños o el nombre de sus familiares". Esto, porque inconscientemente se asocia un olvido trivial y el desinterés en el otro con su incapacidad para gestionar su vida, tanto a nivel profesional como económico o familiar.

"Las expectativas han cambiado, y además de buscar una satisfacción emocional también se trata de asegurar que las parejas sean competentes para conservar su trabajo, cuidar a los niños o darles una buena formación", apunta el psicólogo.

Para el psicólogo de la Universidad de California y autor de Intimate Relationships, Thomas Bradbury, este cambio de actitud (y exigencias) ante las parejas se debe a los nuevos estándares sociales, que se centran tanto o más en lo práctico y lo material que en lo emocional. Es decir, que cada vez se difumina más la línea entre las necesidades de proyección interior y exterior, al poner en un mismo nivel las capacidades sociales de una persona y las personales. "Las relaciones con más posibilidades son aquellas en las que ambos miembros son conscientes de que las presiones externas a la pareja influyen tanto como las internas", añade el psicólogo, lo que deja en un plano más secundario las habilidades comunicativas.

La idea tradicionalmente más extendida entre los expertos es que para alcanzar la felicidad conyugal basta con satisfacer las necesidades emocionales de la otra persona. Sin embargo, el análisis de los dos millares de parejas analizadas demuestra que una relación duradera "también necesita fundamentarse en aspectos más prácticos", e incluso triviales para la concepción idílica que suele asociarse al amor y las relaciones de pareja.

Como explica Bradbury, "fuera de la pareja está el mundo real que condiciona la relación e incide sobre nuestra personalidad". Una situación frente a la que no basta la mera comunicación y la transparencia, si no va acompañada de un compromiso en el que se unan fuerzas: "No eres tú contra tu pareja, sino que es la pareja contra el mundo", sentencia el psicólogo norteamericano.

Fuente: elconfidencial.com