Yo tengo ganas, pero él no: ¿Anda con otra?, Por Karen Uribarri

Y ahí una no le quedan muchas herramientas de convencimiento, sobre todo porque podría ser que ella tuviera razón y que el tipo ya no esté ni ahí con ella. O, peor aún, que ande con otra ahí sí que sería cueca.

 

 

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Imagen: Getty

La Silvana llegó preocupada el otro día al encuentro de amigas. Estuvo seriota y en silencio gran parte del pisco sour, hasta que finalmente soltó lo que le pasaba. "Llevo semanas complicada. Yo tengo ganas, pero él no", dijo cabizbaja. Todas la apoyamos y tratamos de que entendiera que quizás era un ciclo, que a lo mejor estaba estresado, que tal vez tenía problemas… Pero ella insistía, "no me mira ni siquiera cuando me desvisto. Le hago cariño y me abraza y se queda dormido… o se hace… ya no lo sé". Y ahí una no le quedan muchas herramientas de convencimiento, sobre todo porque podría ser que ella tuviera razón y que el tipo ya no esté ni ahí con ella. O, peor aún, que ande con otra… ahí sí que sería cueca.

Pero no creo que sea el caso. Yo quiero pensar que está agobiado por algo. Más porque ayer ella le preguntó directamente que qué le pasaba y él respondió que nada, súper convencido y asegurándole que todo estaba bien y que tener sexo cada quince o diez días es normal… Silvana, obviamente, no le creyó nada de nada y menos está de acuerdo con su definición de 'normalidad'.

Ahí me acordé de una escena de una película de Woody Allen, en la que el hombre dice "no hacemos el amor casi nunca, sólo tres veces por semana" y la mujer replica: "pero si hacemos el amor casi todos los días, cuatro veces por semana".

El asunto es que las discrepancias en cuanto a la frecuencia de los encuentros sexuales han existido siempre. Incluso los sexólogos lo definen como disritmia o discronexias para referirse a estos desacuerdos.

Claro, porque para uno puede ser ideal hacer el amor en la mañana, pero quizás a su pareja le guste sólo en la noche y le desacomode el matutino. O quizás el hombre quiere sexo todos los días y ella sólo una vez a la semana. ¿Pero qué pasa cuando esto se vuelve cuento repetido? Weeks lo definió como asincronía sexual, es decir, parejas que repetidamente no coinciden en el tener ganas al mismo tiempo. Pero eso no quiere decir que alguno de los dos esté 'enfermo', sino que simplemente se ubican en distintos eslabones del continuum del deseo sexual normal. Y esto, en la actualidad, es absolutamente frecuente. Y es que raramente sucede que ambos tengan el mismo grado de libido en el mismo instante.

Lo que sí debes saber, como conocimiento y, tal vez, como herramienta de defensa (ja!) es que los hombres tienen siempre más deseo en la mañana, ya que tu tasa de testosterona aumenta en un 30% en ese momento. En cambio, nosotras necesitamos estar tranquilas y relajadas para sentir mayor deseo y eso ocurre en la noche.

Además, hay que añadir a esta discusión que los biorritmos son distintos para ambos sexos en las diferentes etapas del año. En ellos es más alto a principio del verano, y en nosotras al llegar la primavera, cuando incrementa el nivel de estrógenos.

Finalmente, más allá de lo normal o lo anormal en la frecuencia sexual que tengan, lo importante es el nivel de satisfacción que logren. Y, por lo demás, el nivel de deseo sexual variará inevitablemente a lo largo de la historia de la pareja y se irán adaptando a los cambios. Lo esencial, sí, es conversarlo en pareja, siempre con tino, con respeto y con empatía. Quizás aquí sí valga el dicho que más vale calidad que cantidad.

@karenuribarri