Comenzando un nuevo año: ¿cómo dejar la angustia por el futuro? Por Edmundo Campusano

Tratamos ilusoriamente de jugar a saber lo que nos pasará, a predecir el futuro, todo por la angustia de no saber, de no entender de qué se trata esta vida en su sentido más profundo.

 

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Luego de las fiestas de fin de año y los buenos deseos, de algún modo las personas hacen cosas para precaver el futuro, para tratar de saber "cómo nos irá este año", "qué nos deparará el destino", etc. Así buscamos respuesta en diversas instancias y predicciones de cómo se viene la vida en sus diversos ámbitos el 2013.

Pero claro,  parece que no es nada nuevo que el ser humano desde siempre ha intentado anticipar, saber, adivinar o  intentar tener algo de control sobre lo que ocurrirá; tratamos ilusoriamente de jugar a saber lo que nos pasará, a predecir el futuro, todo por la angustia de no saber, de no entender de qué se trata esta vida en su sentido más profundo,  desde cuándo y por qué estamos aquí, así inventamos miles de historias, ficciones, cultos, etc., que nos calmen de algún modo esa angustia existencial de no saber, de no entender. Algunos se aferran a creencias de todo tipo, místicas, espirituales, políticas, etc. Y aun así, hay un punto, un momento en el que no entendemos y simplemente creemos.

Pues bien, si no sabemos, si no podemos adivinar ni predecir lo que vendrá, quizás es hora de comenzar a vivir el presente, algo tan dicho por el budismo y tan difícil de hacer, estar simplemente y permanecer lo más conscientes posibles de la vida que tenemos en el momento que estamos, acudir con todos los sentidos a vivir la experiencia en el momento presente, y dejar atrás el pasado y no vivir en un futuro que no podemos anticipar (como dice Pablo Milanés en una canción: "aferrarse a las cosas detenidas es ausentarse un poco de la vida… la vida que es tan corta al parecer, cuando se han hecho cosas sin querer…").

De algún modo, puede que sea más fácil y menos agobiante sencillamente estar aquí y ahora; por supuesto que no con ignorancia ni inconsciencia, sino con la ingenuidad y asombro de un niño, pero con la madurez y sabiduría de un adulto.

Más allá de las angustias de un futuro que no conocemos y de no saber cómo nos irá este año, quizás los principios de año sean una oportunidad para reflexionar, pensar, ver, meditar sobre cómo está cada uno viviendo su vida, cómo está cada uno experimentando esta existencia y ver si es que en algo o con quiénes podría enmendar el rumbo y hacer las cosas adecuadas para vivir una vida más plena, menos sufrida y con más sentido. Y que ese sentido, lejos de buscarlo fuera, sea una construcción personal y colectica, una construcción que le permita, quizás, entender profundamente el sentido de la vida, más en paz y con menos angustia existencial.

¿Como será el 2013 para cada uno de nosotros? No lo sabemos. ¿Qué nos pasará, que situación o circunstancia nos depara la vida? ¡Tampoco sabemos!! Pero sí sé que hoy estamos aquí, y eso vale. Podemos dejar de vivir atrapados en el pasado o en un futuro incierto, ya que al final, ese futuro no es más que el devenir de infinitas acciones y decisiones que hacemos hoy, y si las hacemos estando presentes y con conciencia, es probable y solo probable que nos depare algún futuro mejor.