Un destino de cuento: conoce Brujas, la ciudad de los cisnes y de los canales

En esta época se puede disfrutar de rincones inolvidables en Europa con muy buenos precios, gracias a las ofertas de las diferentes redes de trenes que recorren el continente. En esta ocasión, un destino para soñadoras: Brujas, la ciudad de los cisnes y de los canales, Patrimonio Mundial de la UNESCO hace más de 10 años.

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Por Carolina Palma F.

¿Por qué Europa? Porque nos permite descansar del calor que se avecina, es más barato en temporada invernal, y te permite recorrerla completa sin pagar hoteles, gracias a los trenes nocturnos que cruzan de una frontera a otra. Los pases (Eurailpass, por ejemplo) tienen diferentes precios, dependiendo de la edad y cantidad de pasajeros, pero los encuentras desde $150.000, para recorrer cuatro países. En la página www.eurail.com puedes cotizar ahora, con descuentos de hasta un 20%.

Sabemos que destinos hay cientos, pero si pudiéramos soñar con uno tranquilo, extremadamente bello y romántico, sería Brujas, en Bélgica, que se encuentra a tan sólo 1 hora en tren desde Bruselas, la capital. Para comenzar a visualizarlo debemos saber que su nombre en el idioma neerlandés –Brugges– significa "puente", explicando los centenares de estos que conectan los diferentes canales y que provocan su constante comparación con Venecia.

Para algunos el encanto de esta ciudad se resume en sus canales, estilo medieval, los viejos edificios, las abadías y casas del siglo XV, el arte en cada esquina (como los monumentos del periodo gótico) y buenos museos. Es que imagina que puedes ver los típicos puentes medievales, carruajes a caballo como en los cuentos y calles empedradas, junto con los magníficos cisnes que descansan en sus aguas todo el año. Aquí sale a relucir una de las leyendas que impregnan de magia este lugar. Dicen que en 1488 el pueblo de Brujas ejecutó a uno de los administradores de la ciudad, llamado Pieter Lanchals (que significa "cuello largo"), cuyo escudo de la familia era, además, un cisne blanco. Como castigo por este crimen, un integrante de la corte obligó a la población a mantener los cisnes en sus lagos y canales hasta la eternidad.

Otra leyenda que relatan siempre sus habitantes es la del Lago del Amor (o Minnewater), que se encuentra a la entrada del pueblo y donde llegan los enamorados en sus paseos.  Cuentan que una distinguida mujer llamada Minna se enamoró de un joven de otra condición social, así que su padre le impidió verlo. Desconsolada, ella se escondió en una parte del lago, donde murió y se encuentra enterrada por el amor de su vida. ¿Verdad o mentira? No sabemos, pero sin duda entrega un dramático romanticismo.

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