A un año sin Amy Winehouse, la Reina del Soul

De drogas, silencios y “Me & Mr. Jones”

Recuerdo cuando exactamente hace un año la noticia de que la cantante británica Amy Winehouse había pasado a ser parte del “Club de los 27”, – íconos de la música que murieron a los 27 años producto de una vida cargada de excesos-, me estremeció por completa.

Pensé inmediatamente en Denisse Leighton con quien habíamos disfrutado más de una buena noche cantando, desahogándonos  y también ahogándonos al ritmo de “la reina del soul”, cuando la llamé sus dedos ya recorrían incrédulos las letras del teclado, quienes se atrevían a construir la más abominable e indeseada nota: “Murió Amy Winehouse”.

Corta. Amy ya no estaba, las drogas y el alcohol habían causado su último efecto. Amy ya no estaba, sepultando esa increíble voz en el silencio.

Todavía la odio un poco, todavía la hecho de menos y es que a un año de aquel momento, no quiero aceptar cómo estando tan cerca de mi vida- de nuestras vidas-, prefirió callar su inmensidad, como Hendrix, como Lennon y como cuántos otros genios, donde no nos quedó más opción que escucharlos por los parlantes del recuerdo.

Si bien, las casas discográficas, seguirán llenándonos de ilusiones -y de dinero sus bolsillos-, con algún material inédito como es el caso de la placa póstuma: “Amy Winehouse Lioness: Hidden Treasures”, sin Amy, definitivamente no es lo mismo. No es lo mismo.

No podría pedir un minuto de silencio, por quien tiene una eternidad de ello, prefiero poco más de dos minutos y medio, cargado del color de una inconfundible voz, al compás de “Me & Mr. Jones”.