Espectáculos

Lo bueno y lo malo de Maquinaria

La segunda edición del evento festivalero dejó varias postales para el recuerdo. Aquí reflexionamos sobre las buenas y malas.

La de ayer fue una jornada memorable en el festival Maquinaria debido a la calidad de los artistas que se presentaron, sin embargo igual hubo cosas que la organización debe mejorar sí o sí con caras a la versión del próximo año.

Lo bueno:

Sin duda lo mejor de Maquinaria fue su line up. Bandas como Faith No More, Sonic Youth, Damian Marley (que pasó casi inadvertido por los medios pero fue uno de los platos fuertes del festival sin duda), Megadeth, Primus y Violadores del Verso, dejaron contentos por igual tanto a los más rockeros como a los hiphoperos o fanáticos del reggae, lo que no es fácil en citas como estas.

Otro punto alto que tuvo fue la sincronización de los horarios. No hay nada más desagradable en un concierto o festival que los artistas salgan una, dos o tres horas (Axl Roses) después de lo programado (tomen nota productores de eventos de reggae que siempre tienen a la gente esperando horas para que salgan los artistas). En eso la producción estuvo impecable. Salvo en el escenario Lenovo que al haber una agenda continua entre un artista y otro había que esperar un rato para que cambiaran el backline lo que demoró la partida, por ejemplo, de los correctos Soldier of Jah Army. Pero en los otros funcionó como reloj. Terminó Primus de tocar la última nota y Snoop Dogg salió en escena con una sobredosis de bajo captando la atención de todos los asistentes al evento.

El sector de agua potable y baños funcionó perfecto y con el calor que hacía ahí se agradecía. Se pudo tomar todo el agua que uno quería y en un festival tan largo y con esa temperatura, es fundamental.

Lo malo:

Como comentamos también en VeoVerde, no puede ser que un festival tan masivo como lo es Maquinaria no hayan unos grandes puestos donde la gente pueda ir a botar la basura y separarla de una vez. Ayer el Club Hípico era un asco; estaba todo lleno de basura por el suelo. Si se van a gastar no sé cuántos millones de dólares en hacer un evento como ese, gástense unos de cientos de miles de pesos en poner una buena cantidad de basureros donde la gente misma pueda separar la basura depositándola en los recipientes pertinentes.

El servicio de comidas fue una joda. Primero había que llegar a los stand de comidas para que te dijeran que había que comprar tickets, luego había que comprar un número importante de tickets para que te alcanzara para canjear lo que querías comer porque si llegabas allá y no te alcanzaba con los tickets que habías comprado, te encargo el trámite que tenías que hacer de nuevo. Un sistema complicado, malo y que al final lo único que hacía era demorar la entrega de alimentos y bebidas a la gente que estaba en recital.

El polvo. Como conversaba con un amigo: Si saben que el lugar está lleno de polvo, rieguen entre concierto y concierto para que así no se levante tanto. Al final había gente que incluso se puso a estornudar de tanto polvo que había.

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