La enfermedad que padece Alejandra Azcárate

"Me puse a llorar horrible con ese médico".

Alejandra Azcárate es una de las celebridades más prestigiosas de nuestro país por el profesionalismo y personalidad que la caracterizan arriba del escenario. Su humor ante las situaciones cotidianas de la vida han hecho que sea reconocida internacionalmente, sin embargo, hace poco le hizo una confesión a sus seguidores que dejó pensando a más de uno. La enfermedad que padece Alejandra Azcárate.

En la revista TvYNovelas confesó que durante un tiempo habían estado apareciendo manchas blancas en su piel, sin embargo, no les presto atención hasta que le realizaron una biopsia, con la que descubrieron que su condición de salud ya no tiene remedio, pues es vitiligo.

"Me resultó una afección bien severa en la piel y me tocó ponerme en manos de expertos. En ese momento pensé, honestamente, que era cuestión de, qué se yo, unas manchas blancas, ahí exóticas, que habían aparecido porque sí. No le paré bolas, pero luego me tomaron una biopsia del borde del brazo y resultó ser vitiligo", contó la actriz para TVyNovelas.

La enfermedad de Alejandra Azcárate.

¿Se han preguntado quiénes son sus amigas? Uno no puede estar rodeado de gente que ejerza el nefasto poder de la intimidación basado en el yugo psicológico de una moralidad subjetiva. ¿Quién dijo que con ellas uno tiene que quedar bien? Entre las verdaderas las apariencias no existen ya que son las debilidades las que generan esa hiedra emocional inquebrantable. Las mías son pocas, de hecho cada vez menos porque he aprendido a alejarme de quienes me han desilusionado y a quienes he herido. No se me da eso de pasar la página, cuando me defraudan la arranco. En mi pequeño círculo cuento con mujeres que saben debatir, respetar el criterio ajeno, recibir la crítica sin resentimiento, fascinantes, inteligentes, capaces de reírse de ellas mismas, trabajadoras, amorosas, habitantes de sus planetas propios, con opiniones diversas frente a todos los temas, inestables emocionalmente, talentosas, auténticas y sobre todo leales. No quiero cerca mujeres que pretendan ser referentes porque constaté que en silencio pagan un alto precio con sabor a frustración, no me interesan las vanidosas esclavas de la estética, las chismosas sin vida propia, las inseguras que buscan aprobación, las sumisas que justifican su condición, las que juegan a la casita ideal, las susceptibles, las aburridas que simulan ser felices, las pacatas pudorosas, ni mucho menos las cobardes. La amistad se basa en la empatía y eso a su vez se convierte en el reflejo de uno mismo. Somos lo que nos rodea. En mi combo nos hacemos ver los errores desde el análisis y no desde el juicio, nos divertimos con nuestras osadías, somos insolentes, nos patrocinamos los atrevimientos, guardamos secretos, somos alérgicas a los convencionalismos, no pretendemos encajar en el deber ser, nos enfiestamos, lloramos, viajamos, nos convertimos en un bloque de apoyo en los duros episodios y en una folclórica comitiva ante los éxitos, le damos prioridad a nuestros encuentros, nos agarramos con altura y nos perdonamos sin bajeza, pero sobre todo no nos engañamos. Cuando no hay libertad a la hora de ser, no hay nada que hacer. A las mías: Desde que seamos un modelo a no seguir, continuaremos juntas por el buen camino.

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Ella misma confesó para la revista y en sus redes sociales que fue muy difícil el proceso de aceptar esta enfermedad al principio, ya que al acudir a uno de los mejores dermatólogos del país fue consciente de lo que estaba sucediendo y se comenzó a imaginar cosas negativas que podrían pasar en su cuerpo.

"Me puse a llorar horrible con ese médico, porque como que entré en un circuito de terror tenaz y dije: Dios mío, me voy a volver un dálmata, qué horror. Pero bueno, luego me relajé y dije: ‘De esto no me voy a morir", dijo la bogotana.

Esta enfermedad de la piel se caracteriza por la aparición de manchas blancas debido a la pérdida de los melanocitos, que son las células encargadas de la pigmentación. Existen tratamientos para vitiligo, pero no hay cura definitiva.

La humorista ha tomado el proceso con calma y con mucho humor, según lo expresó para el medio:

"De este proceso me ha resultado un gran aprendizaje, incluso hasta divertido, porque me he cuestionado muchas veces cómo sería mi vida si de repente me volviera una vaca llena de manchas, y la verdad creo que nada cambiaría; seguiría siendo la misma".

Hace poco la vimos brillando en la pasarela de la revista durante la semana de la moda en Medellín, Colombiamoda, demostrando que todo es cuestión de querer, porque como muchas veces ha dicho "querer es poder".

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