Julia Roberts y Susan Sarandon son dos madres ejemplares en 'Quédate a mi lado'

La película 'Quédate a mi lado' nos enseña la importancia de no juzgar por las apariencias y nos muchas lecciones de vida.

Su título original es 'Stepmom', pero en Latinoamérica es conocida como 'Quédate a mi lado', estrenada en 1998; dirigida por Chris Columbus, protagonizada por las ganadoras del Oscar Susan Sarandon y Julia Roberts, en compañía de Ed Harris y Jenna Malone.

La cinta cuenta la historia de Isabel (Roberts), una exitosa fotógrafa que ve modificada su vida al tener que convivir con los dos hijos de su novio Luke (Harris), quien estuvo casado con Jacqueline (Sarandon), una mujer sobreprotectora que no ha podido superar completamente el divorcio. Lastimosamente, Jackie es diagnosticada con cáncer, sumando en ella otra preocupación a la dramática situación que vive. Ambas se ven obligadas a llevarse bien y dejar sus diferencias a un lado para el bienestar de los niños.

Isabel, es una mujer enfocada en su carrera, disfrutando de su éxito profesional, aun así, está dispuesta a compaginar sus actividades con la de sus hijastros aunque estos inicialmente la rechacen. Por otro lado, se encuentra Jacqueline, dejó su profesión para concentrarse en su familia, dándoles a sus hijos todo el amor y protección posible pero que ahora debe lidiar con la incertidumbre producto en su enfermedad, preocupándole el efecto que pueda tener ello en sus hijos. A pesar de sus grandes diferencias entre Isabel y Jackie, ellas tienen algo en común, y es el amor a los niños.

Es una situación que ocurre en muchos hogares en el mundo, y a través de estos personajes, aprendemos como la vida a veces toma caminos inesperados y lo mejor que podemos hacer, es enfrentar los obstáculos y salir adelante. La película nos enseña la importancia de no juzgar por las apariencias, pues una mujer dedicada a su carrera no es sinónimo de egoísmo o individualidad. De igual manera, ser ama de casa no significa que no tengan otras aspiraciones. Jacqueline e Isabel son el mejor ejemplo, de que el amor por la familia, puede cambiarlo todo.