Cristián Arriagada y su relación con la fama: “Tengo nostalgia por el anonimato”

Aún disfrutamos viéndolo en 'Soltera otra vez 3', de Canal 13, pero en el intertanto se transformó en la nueva contratación del área dramática de Chilevisión. Este cambio viene acompañado de una vida personal estable con María Cecilia González, su pareja hace casi 6 años, con quien se proyecta “para toda la vida”.

Aunque lo vemos en 'Soltera otra vez 3', de Canal 13, Cristián Arriagada (37) ya es parte de la nueva área dramática de Chilevisión. Hasta el cierre de esta edición no estaba confirmado oficialmente, pero  sería el protagonista de la teleserie 'Buscando a Nina', una nueva versión de la exitosa producción argentina que cuenta la vida de dos hermanas separadas al nacer.

Muchos cambios para este 2018, porque además nos confesó sus ganas de convertirse en padre y, quizás, casarse con su pareja de hace casi 6 años, la diseñadora gráfica María Cecilia González, con la cual comparte su amor por la naturaleza, los viajes y los animales.

Seguramente tendrá buena acogida de parte del nuevo elenco, igual que en 'Soltera…'; recordemos que 4 de sus compañeras estuvieron en el programa 'Diana', y todas lo escogieron como “el más galán del elenco”, describiéndolo como “el hombre perfecto”. “No soy el hombre perfecto (ríe). Me siento encantado con sus comentarios, y opino lo mismo de ellas. Ese elenco es maravilloso. Sin dejar de reconocer lo que ellas dicen, ese elenco se caracteriza por eso, por ser buena onda y tener buen trato”, responde con total humildad.

¿Te crees el galán?

No, para nada. Si te quedas en “el galán” no entras en las historias que se escriben ahora. 'Soltera otra vez' no tiene galanes, no existe el personaje perfecto, no está. Si uno hace memoria, son personajes con características físicas distintas, pero todos tienen historias súper cotidianas. No existe el personaje que trate de enamorar a cualquiera que pase por el camino.

Provocan identificación…

Sí, porque aparece el que engaña o es engañado. Voy dispuesto a hacer un proyecto viendo las imperfecciones del personaje, porque muchas veces pueden ser estereotipados. Creo que eso mismo provocó el éxito de las dos primeras temporadas. La gente reconoce a los personajes, porque somos como ellos. No es que particularmente “el monito” sea el reflejo de todos chilenos, pero los problemas que tiene ahora sí reflejan a gran parte de la sociedad chilena.

¿Qué te pasa cuando no te reconocen por tu nombre, sino como “el monito”’?

Es el último personaje que he hecho en la televisión, y va apoyado por el éxito de la teleserie. La primera temporada terminó con casi 50 puntos de rating, en estos días es más difícil. Es normal que la gente me diga “monito” en la calle o donde sea. No me molesta (ríe).

A diferencia de antes, hoy vemos teleseries sin finales felices, donde incluso mueren protagonistas, ¿te gusta?

Me gusta ese tipo de historias. Siento que el espectador de antes, la abuela o la mamá, quería que los personajes se casaran, tuvieran hijos y ojalá ver la vida desarrollada de esa familia. Ahora no es así. La gente puede completar en su casa lo que pasa entre escena y escena. Hay una nueva forma de narrar las historias, y existe una diversidad de historias. No todo tiene que terminar feliz, no todo en la vida real termina feliz tampoco. Vemos historias que sí tienen final feliz, pero otras quedan suspendidas en el tiempo y el espectador desarrollará en su cabeza qué pasa con los personajes. Eso enriquece las historias, abre la posibilidad de que se repitan otras temporadas. Si uno cierra de la forma tradicional, se cierra a continuar una historia también.

¿Te interesaría interpretar personajes más escabrosos?

He hecho un par de malos en teleserie, como 'En la familia de al lado': un malo que estaba en silla de ruedas y no la necesitaba. Más que bueno o malo, me interesan personajes que tengan la suficiente consistencia para que puedan jugar en un espectro más amplio. El bueno siempre será bueno, pero el malo puede ser un poco bueno también. Los personajes que tienen más sustento son más atractivos. La emocionalidad pasa por distintos lugares. Esa es la gracia de esos personajes que te permiten transitar por un espectro mucho más amplio.

¿Te dio miedo cambiar de casa televisiva? ¿Cómo te proyectas en Chilevisión?

Cero miedo. Todo lo contrario. Ha sido un desafío reabrir el área dramática o de ficción, que hoy cuenta con una proyección sólida, que coincide con que el canal está cambiando su línea editorial para tener más llegada a todo público. A modo personal también coincide con los tiempos que necesito para el desarrollo de proyectos personales, y que el canal generosamente aceptó. Por otro lado, el equipo de trabajo a nivel profesional y humano es increíble. Confiamos en que será el comienzo de una gran ciclo para el área.

¿QUÉ TAN GALÁN ES?

¿Te gusta conquistar por la vida?

Para nada. No ando conquistando por la vida. Hay momentos en que uno conquista, por algo estoy en pareja hace cinco años y medio (ríe).

¿Qué pasa cuando una mujer te quiere abordar?

Soy buena onda, la saludo, muy normal. La verdad es que no ando pensando en quién soy públicamente. He dividido el personaje público y quien soy finalmente. Trato de vivir un estilo de vida que me permita transitar tranquilo.

¿Te gusta hacer reír a las mujeres?

Me gusta hacer reír a todos, me gusta el buen humor. Si estoy con amigos y el ambiente está decaído, por supuesto que uno trata de levantar el ánimo. El buen humor hace a la gente más atractiva. Si entro a un lugar donde no conozco a nadie, trato de ser quien soy no más y, si no hay onda, me voy.

¿Tienes gestos románticos con tu pareja?

Creo que nuestros gestos románticos tienen que ver con los lugares donde convivimos, por ejemplo, los viajes. No hay nada más romántico que viajar. En nuestro caso somos sólo los dos, todavía no tenemos hijos, y estar conviviendo 24 horas con alguien, descubriendo un nuevo lugar, es increíble. No hay nada más romántico, más incluso que regalar. Ahora, para ciertas ocasiones llegan flores igual.

¿Dices piropos a las mujeres?

¡Para nada! Nunca le pegué a los piropos (ríe). No retengo ninguno en mi cabeza, y tampoco pretendo que me piropeen. Ahora, si alguien me dice uno y es en buena onda hacia mí, no tengo ningún rollo.

¿Qué te parece que a algunas mujeres les moleste que les abran la puerta o les paguen la cuenta?

Quiero ser humilde en lo que voy a decir, pero para mí nunca ha sido tema. Tengo una familia que no tiene nada de machista. Nunca nos enseñaron a hacer diferencias entre los sexos. Si puedes abrir la puerta de una mujer, bien, y si no, bien también. Si alguien me abría la puerta a mí, bien, y si no, no hay rollo. El tema no pasa por ahí, pasa por el respeto, por que la cancha esté pareja para todos, no pasa por hacer más o menos cosas, o que tiren una talla de corte sexual. Estamos pisando huevos hoy…

¿Y apoyas otras demandas, como sueldos justos?

Ahí estoy muy de acuerdo. Hice la campaña #ALTOALROBO (de ONU Mujeres) con la Mariana Loyola, donde se tocaba el tema de la brecha salarial entre hombres y mujeres, no sólo de actores, sino que en todas las profesiones. A eso me refiero con igualar la cancha. Si tú como periodista vas a ganar equis plata, y yo soy tu colega, no puedo ganar más. Nada te desmerece, quizás incluso eres mejor que yo como periodista. Pero está estandarizado el tema de la desigualdad en el pago de los sueldos, y eso es una aberración.

¿Has tenido jefas?

Sí, y la verdad no noto tanta diferencia entre mujeres y hombres. Tuve una jefa a la que le habían pasado cosas similares en la vida, entonces la sensibilidad de los dos era bastante parecida, así es que me parece que tiene más que ver con las circunstancias. Sin duda en el mundo de la mujer hay un espectro más sensible que el del hombre, eso sí es cierto, aunque hay mujeres jefas que pueden ser terribles igual (ríe).

DECLARACIÓN DE AMOR

¿Qué te pasa internamente cuando te reconocen en la calle?

Tengo nostalgia por el anonimato… Eso me pasa. Me encanta lo que hago y voy a seguir actuando en las plataformas que me gustan, como la televisión, el teatro y ojalá el cine más adelante, pero siempre enfocando el protagonismo solo en mi trabajo. Por fuera trato de pasar lo más piola posible y vivir una vida lo más piola posible. Eso también para entender qué historias contar cuando uno se sube al escenario de nuevo. Cuando estás muy alejado de la realidad o te compras mucho el cuento, la realidad se distorsiona. Cuando uno está en la realidad, eres una esponja de lo que pasa alrededor, si te toca hacer un estudio de personaje para llevarlo a una plataforma escénica, me parece más atractivo. Creo que soy un gallo cercano, no ando escondido, salgo a caminar y me tomo fotos. Hay veces que es más complicado, como en un evento masivo.

Pero no te involucras mucho en eventos y cosas así…

Voy si existe un lazo casi afectivo. Si un amigo me invita, buena onda, voy no más. No soy muy amigo de los canjes ni embajadores de marca. No hago juicio de mis compañeros, cada uno ve si lo puede hacer y me parece fantástico, pero las cosas hoy no están para hacer eso. Si alguien lo necesita, bien, pero a mí no me interesa.

¿A qué te refieres con “no están las cosas para hacer eso”?

Hablo por mí; afortunadamente hoy puedo adquirir ciertas cosas me ofrecen, puedo elegir libremente. Quizás en una época de crisis o si me quedo sin pega, no lo podré hacer, pero hoy sí. Cuando ciertas marcas me ofrecen algo, trato que la alianza sea atractiva para ambos lados, no sólo comercialmente, sino que orgánicamente también repercuta en uno, que uno se sienta reflejado. Antes me refería a que a uno le ofrecen un millón de cosas, te ofrecen botellas, un perfume… Encuentro que no va conmigo eso de ser “multimarca”.

Como conocedor del medioambiente, ¿ves el futuro con esperanza?

Si seguimos así, el futuro será negro. Si hacemos algo, en 50 años más podremos entregar herramientas a nuestros hijos, y quizás lo puedan hacer mucho mejor que nosotros. Hay esperanza, pero hay que hacer cosas concretas. Las nuevas generaciones pueden aprender cómo ser sustentables, cómo mejorar el planeta, y los niños tendrán la capacidad de decir “cambiemos”.

¿Qué causas te llaman?

He hecho campaña de reforestación de lengas en Torres del Paine, región de donde vengo, y el año pasado hicimos una reconstrucción de senderos de circuitos de las Torres. También estuve en la campaña contra la construcción de la hidroeléctrica en Puelo, que afortunadamente ya no va. Ahora trabajo con la sustentabilidad en la Carretera Austral en un proyecto importante, muy grande, que agarra vuelo de a poco.

En tu Instagram mostrabas un video tocando con un ukelele la canción de la película 'In to the wild', ¿te identificas con esa idea de alejarse de todo, encontrarse, vivir fuera de Santiago?

No sé el plazo, puede ser a corto, mediano o largo, pero sí me veo así en el futuro. Eso no quiere decir que me niegue a seguir actuando. Siempre estaré ligado a la actuación. Quizás pueda hacer una temporada de teatro o películas y volver a irme.

El sueño de muchos.

Es que hay un momento en la vida en que uno elige los proyectos que quiere para desarrollar algún otro, por ejemplo, mi tema sustentable en la Patagonia. Esa mirada hacia la Patagonia tiene que ver con la nostalgia que siento de Magallanes, y de devolver la mano, hacer algo por el lugar de donde soy, un paraíso. Conozco mucha gente de la Décima hasta la Duodécima Región que necesita apoyo, y si uno puede ser un puente, puede ayudar un poco, bienvenido.

Casi 6 años en pareja,  ¿te proyectas siendo padre?

Absolutamente. Quiero y me encantaría tener hijos, y me proyecto con la Ceci hasta el final.

Qué linda declaración.

Cero rollos en decirlo, porque es mi mujer prácticamente.

Esta entrevista la realizamos cuando aún no salían a la luz las acusaciones de abuso sexual contra Herval Abreu, el director de la teleserie nocturna de Canal 13. Intentamos conseguir declaraciones sobre este último tema, pero sólo aclaró que no hablaría sobre Abreu porque el caso se discutía en Tribunales y se unió, como la mayoría de sus compañeros, a una carta en apoyo a las víctimas.