Bernardita Ruffinelli: “Incluso las más feministas tenemos arraigado el machismo"

Habla de los patrones que odia, los pudores con su cuerpo, su último “vestigio machista”, y de sus ganas de trabajar libre de jefes y viajando por el mundo.

La comediante y escritora chilena se prepara para un 2018 impresionante. Además de presentaciones con Botota Fox y Belén Mora, en “CorPulentas”, Bernardita Ruffinelli se va a presentar en 3 ciudades de México. Y no solo eso. En septiembre se convertirá en la primera chilena convocada al Festival de Stand Up más relevante de Centroamérica, en Costa Rica. 

Nunca pensó que haría comedia. Estudió periodismo, se dedicó a la comunicación empresarial, organizaba conferencia de negociación entre Chile, China e India, y se vino a vivir a Santiago desde Temuco para trabajar en una multinacional. “Fui asesora de marcas gigantes y, mientras hacía eso, me empezaron a tentar de algunas partes, como ‘El Club de la Comedia’. Dudaba en aceptar porque pensaba que no me podía desperfilar hablando ‘hueas’ en la tele, porque en la mañana estaría en una reunión”, confiesa. 

De todas formas eras reconocida en Twitter…

Claro, pero eso era parte de mi vida personal y aparte era estratega en comunicación digital. Igual Alex Hernández insistía, leía mi blog. No tenía pánico escénico ni nada, porque siempre animé eventos. Un día un productor me pidió que para un evento hablara sobre los solteros, un tipo stand up, que armara algo. Pensé que tenía harto material en el blog, así es que probé. Me fue bien, y me ofrecieron quedarme en el Club Chocolate por un par de meses. Después de tres meses renuncié a mi pega, porque lo estaba pasando la raja. Igual lo pasaba bien trabajando, pero aquí no tenía jefa, no me tenía que levantar temprano… 

¿Cuándo supiste que podías hacer reír?

Siempre he sido buena pal´ hueveo. Tengo un blog (Ruffinelli.cl) hace trece años, un blog en tono de comedia, no me tomo nada muy en serio. Mi modo de ser es siempre en joda, reírse de la desgracia. 

¿Cómo explicas el éxito en tan corto tiempo?

Cuando eres metódico, riguroso y disciplinado, no te puede ir mal en nada. Mi texto era bueno en un principio, quizás una mierda comparado con lo que hago hoy, pero en ese momento salvaba, era una mina que no le tenía miedo al escenario. Me saqué la cresta un año; llegué a tener 25 funciones al mes, terminé con mis cuerdas vocales destruidas, sentía sangre cada vez que tragaba. Necesitaba hacerme conocida por el stand up, porque la gente me conocía por otras cosas. Para cobrar caro en el stand up tienes que ser conocido. Un año me maté para que la gente lo supiera, y una vez que pasó, pude cobrar bastante más, hacer menos shows y descansar la voz.

¡Y ahora vas a otros países más encima!

He estado de gira en Uruguay, México, Colombia, Perú. Es que es uno de mis objetivos de vida: no quiero una pega donde no pueda viajar, donde no necesite moverme. Armamos un colectivo de mujeres latinoamericanas que hacemos comedia. 

¿El humor es el mismo en la región? 

No, porque hay lugares más conservadores que otros, como Perú y Colombia. Muy católicos. Las líneas argumentales no son las mismas. El humor masivo en Colombia es lo que nosotros veíamos en la tele en los 90, en cambio Chile está más ácido, más agudo, al borde de lo que se permite.

Pero por otro lado estamos más sensibles con todo. ¿Cuidas más tus chistes?

No, tienes que permitir que te ataquen, un comediante no tiene límites. En el momento en que el comediante se pone límites, pierde todo el potencial de gracia. Un comediante que le cae bien a todo el mundo no hace comedia, hace relaciones públicas. Como comediante tienes que bancarte que entre más agudo seas en la comedia, tu público será más leal, y más odio vas a recibir de aquellos que no les gusta lo que haces.

¿Una comediante debe defender a las mujeres, ser feminista siempre?

Cualquier mujer que se para a hacer comedia, lo advierta o no, tiene un grado importante de feminismo en su ADN, porque se mete en un mundo históricamente masculino, donde las mujeres tienen un montón de trabas, juicios. Ahora, cada mujer puede decidir si hace del feminismo una trinchera de combate, si hace la lucha desde su discurso o no. Es muy personal.

bernardita

En Twitter dijiste que nos quieren a todas damas, sutiles, delicadas, pastoriles, bien habladas. ¿Todavía “la sociedad” nos quiere así?

Sí, y uno lo ve en cómo comentan la comedia hecha por mujeres, tanto los hombres como las mismas mujeres. El machismo está en ambos sexos. Incluso las más feministas tenemos arraigado el machismo, hay que reeducarse todos los días. Hacemos comentarios machistas todos los días, uno tiene que desaprender todo. Por ejemplo, cuando vino (Alejandra) Azcárate a Viña, y salió con un vestido de princesa, preciosa maquillada, delgada, apolínea, pausada, no decía ni poto, se escuchó “aprendan comediantes chilenas cómo es una verdadera mujer”. No es una verdadera mujer; es una mujer que se está comportando como ellos han esperado que se comporten las mujeres toda la vida. Para el público es muy violento, bajo su paradigma, que una mujer diga una chuchada y le salga la raja. Se van a reír, pero igual no les va a gustar que la mina diga una grosería.

Se ve más en personas mayores, supongo.

Entre más joven es menos, pero de todas formas hay un machismo arraigadísimo del deber ser de la mujer. Lo veo en frases como “por qué no te pintas, por qué no te peinas, por qué no te vistes más femenina”. ¿Qué es vestirse más femenina? Soy la tremenda mujer en jeans y camisa, una mujeraza. No tengo duda alguna del nivel de mujer que soy, y da lo mismo lo que me pongo.  

Contribuyen los parámetros de la moda…

Y también la publicidad, lo que nos enseñaron nuestros papás. Es un proceso de desconstrucción completo y eso, por lo menos en mi caso, lo meto en mi material, en la comedia, y me burlo de todo esto. Las mujeres llenan los bares del stand up. Incluso a veces los hombres preguntan si pueden ir al stand up de una mujer. Obvio que sí, ¿quién dijo que las mujeres hacen humor sólo para las mujeres?

¿Quizás porque existe mucha crítica hacia los hombres? 

La crítica de los hombres hacia las mujeres ha estado siempre, se supone que eso es humor, lo nuestro es humor femenino. Soy contraria a ese móvil de humor femenino. El humor es humor, sin apellidos. Lo hacen hombres, mujeres, trans, transformistas, gays… Da lo mismo el sexo de quién hace humor. Seguramente costará sacar ese pensamiento.

¿Cómo te vueles más creativa?

Busco estímulos externos, veo harta tele abierta. Las críticas a la sociedad parten por lo que uno ve en la televisión abierta, veo montón de series, leo menos que antes, pero trato de hacerlo lo más posible. Juntarme con otros, conversar. La gente me llama la atención, más que los paisajes. Me gusta la gente, y odio a la gente también. Soy súper antisocial.

No se te nota. 

Mi pega es súper social, entonces estoy todo el día en el show. Tengo que ser encantadora, caer bien para que el público lo pase bien, y hablo con todo el mundo, entonces los domingos no quiero ver gente y mis amigos lo saben. Me quiero encerrar con mi pareja, ver Netflix, comer y no hablar, ojalá (ríe).

¿Hay algo que te de vergüenza?

No, pero pudor sí. Soy pudorosa con mi cuerpo. No uso escote, ni mini ni ropa apretada.

¿Te molesta por el físico?

No, porque siempre fui así, desde que era chica. Era deportista, mina, pero tengo un rollo con mostrar el cuerpo. Me gustaría ser más libre, andar pilucha por la vida, ir a la marcha del 8M con las tetas rayadas, pero tengo una cosa que nunca me logré sacar. Es la tranca machista que me queda. El día que fui a la playa Luna casi me morí, me demoré una hora en asomar una pechuga. Fuimos con tres amigas y a mí me costó un montón. Después de eso escalé cerros a poto pelado y me dio lo mismo. Ese es mi último vestigio machista, liberarme, mostrar el cuerpo.

En un stand up dices que las minas somos mejores cuando somos mayores. ¿Por qué?

Las minas nos ponemos bacanes con los años, uno es súper hueona cuando es chica, se preocupa por tonteras. A medida que creces vas dejando que las cosas pasen, que la vida fluya. Mis comediantes favoritas son todas cincuentonas, y es porque vienen tan de vuelta que se fijan en cosas sublimes. Hay que aceptar la edad, si no tienes esa batalla de siempre ser joven, no tener arrugas, no tener canas, de verte siempre de 20. Estoy en desacuerdo con eso. Basta de cuarentonas queriendo parecer de 20. Loca, tener 40 es mucho más bacán que tener 20. Lo paso cada día mejor. Cumplo 40 años este año y quiero hacer fiesta. No le tengo miedo al paso del tiempo. Soy una vieja de mierda asumida, feliz. No tengo añoranza de la juventud.

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