Luciana Echeverría y su pasión por la actuación: "No podría haber sido ejecutiva”

Con su impecable actuación en la serie “Mary & Mike”, de Chilevisión, captó nuevamente la atención del público. Hablamos sobre el papel femenino en esta parte de la historia chilena, sus estudios de actuación en Cuba, y su negativa a relacionarse con marcas comerciales.

Cautiva no sólo con su obvia belleza, sino que con un talento que forja hace 13 años en distintos escenarios. Por lo mismo la hemos visto protagonizando teleseries como “Su nombre es Joaquín” o “La poseída”, de TVN.

Cuando hablamos de Luciana Echeverría (26) no podemos dejar de lado su historia, porque de alguna forma siempre nos define. Hija de padres artistas –padre ceramista y madre pintora– vivió en diferentes lugares durante su infancia. Dos años después de la muerte de su papá, a los 16 años, se fue a vivir sola, gracias a que podía mantenerse con su trabajo en televisión. De esa época, cómo olvidarla en “Karkú” o “Corazón rebelde”.

Aunque lleva varios años involucrada en el medio, no se deja llevar por el poder de las redes sociales o el trabajo que puede generar. No es lo suyo.

“Me gustan las redes sociales, y me parece bien que la gente diga lo que quiere decir, pero solo tengo Twitter hace poco. No me preocupa ser minoría, al contrario”, asegura con un aire rebelde.

No cabe duda que intenta vivir una vida simple, bastante enfocada en su trabajo, lo que para ella debe reflejarse incluso en nuestra sesión de fotos. Nada de producción ni cambios de ropa, sólo algo de maquillaje y ella, Luciana.

Hace dos semanas la vimos aparecer como la loca “Valeria” en “Soltera otra vez”, en Canal 13, y al mismo tiempo en el estreno de la serie “Mary & Mike”, de Chilevisión, encarnando a “Mónica Lagos”.

Tras un largo casting logró integrar el elenco de este trabajo –basado en una historia real y coproducido por CHV, Space y el CNTV y realizado por Invercine Wood, con todo lo que su mirada y calidad significa– que muestra la vida de dos agentes de elite de la DINA y sus atentados políticos. Para preparar su personaje, bastante denso y complejo, comenzó a nutrirse de la historia, la vida de “la mujer de los perros” y material de la Comisión Valech. “Estamos contando una historia pasada, pero en ese momento se crearon leyes que nos rigen hoy. Esta Constitución la hicieron de tal forma que no se pudo cambiar en los gobiernos posteriores. Si bien actualmente no hay torturados, sí se cometen violaciones a los derechos humanos en el ámbito de la salud, de la educación, los derechos laborales o de las mujeres”.

Para Luciana resulta gratificante mostrar esta parte de la historia para “limpiar el presente”. “¿Por qué estamos tan reprimidos, exigidos? Esta pandilla terrorista de Pinochet hizo trabajar a esta gente en la DINA y sacó lo peor de nosotros, nos oprimió como seres humanos. Eso es fuerte”.

¿Cómo describes a “Mónica Lagos”?

Es una mezcla de mujeres reales que participaron en la DINA, con diferentes tipos de acciones. Ocupo el nombre de “Mónica Lagos”, alias “Liliana Walker”, la suegra del Chino Ríos, pero también muestro acciones de “la flaca Alejandra” o “la Chani”, la secretaria del Mamo Contreras. O realizo acciones de Ingrid Olderock, quien adiestraba perros para violar a los torturados. Es interesante la mirada femenina de la tortura, porque tanto hombres como mujeres tuvieron las mismas labores crueles. Incluso algunos testimonios de víctimas confirman que las mujeres podían ser más violentas cuando torturaban.

¿Se muestra algún lado más humano en algún momento?

Ese es el tema: somos humanos, no máquinas de matar. El personaje oprime sus sentimientos, porque “hay que torturar a los come-guagua”, su visión ideológica versus sus sentimientos. Desde una opinión personal, siempre que la razón va en contra del sentimiento se produce un sufrimiento por la libertad de no ser. Esta mujer es arribista, totalitaria, decadente, mano derecha del Mamo Contreras, pero se enamora de “Mike”, le encantaría tener su familia, dos hijos y una casa de cuatro pisos. Le encantaría ser “Mariana Callejas”, tener su felicidad, pero puede llegar a matar a “Mike” si se lo piden. Los sentimientos están demasiado oprimidos, y eso va en contra del ser humano.

¿Tú eres todo lo contrario?

Sí, todo lo contrario. Hacer ese personaje me provocaba una angustia muy grande. No la sentía mientras hacía la escena, la notaba después, cuando llegaba a mi casa, cuando me daba cuenta que había estado oprimida todo el tiempo… Es una reflexión que acabo de hacer, en realidad.

¿Tienes algo en común con ella?

Mmm…, ¡lo pobre! (ríe). No se ve en primera instancia, pero la DINA le prestaba todo, su ropa, sus aros, el auto… Es muy arribista.

¿Siempre te involucras tanto en las producciones?

Sí, trato. Crezco, aprendo, veo. Ahora que se murió Stephen Hawking recordé que dijo que “el mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, es la ilusión del conocimiento”.

¿Este ha sido tu papel más desafiante?

He tenido otros como en “La poseída”, un caso real que transmitió TVN. Era desafiante personificar a una mujer poseída y que no se viera ridículo, que no se prestase a la burla.

“M&M” se estrenó en 40 países simultáneamente. ¿Has pensado en internacionalizar tu carrera?

Me gustaría, pero también creo que podemos hacer mucho acá. Si hablamos de teleseries, prefiero hacer una en Chile que en México; ahora, si hablamos de cine o de series allá, sería genial.

Hace dos semanas apareciste al mismo tiempo en “Soltera otra vez” y en “Mary & Mike”…

(Ríe) Es que uno a veces está arriba o abajo, las pegas se juntan. Además, el año pasado estuve haciendo muchas cosas, pero no estaban al aire.

¿Te gustó tu papel en la serie de Canal 13?

Es un personaje reconocible. Uno a veces está en relaciones obsesivas, y muchas mujeres pueden sentirse identificadas con “Valeria” en esa necesidad de querer retener el amor. Me encanta “Valeria” porque es una loca honesta; muy loca, pero inofensiva. Media inocente.

¿Te preocupas de escoger bien tus personajes?

La verdad uno no puede escoger mucho, porque las pegas son pocas. Uno está al servicio de lo venga. Sí trato de ser consecuente con lo que vaya a hacer, y eso es un camino también. Tienes que decir no a ciertas pegas. Por temática me gusta hacer cosas que tengan un sentido personal, como “Mary & Mike”, que es una historia que merece darse a conocer en Chile y otros países. Desde mi pequeño lugar trato de hacerlo lo mejor posible, para que todos seamos mejores humanos y terminar con la desconfianza.

No estudiaste actuación formalmente, y te has mostrado orgullosa de eso…

Estoy feliz de no tener que pagarle a ninguna universidad ni endeudarme. A cambio he ido harto a Cuba a una escuela de cine, donde comparto una técnica de actuación llamada Meisner. Mis grandes maestros los he conocido en Cuba, gente mayor, como Corina Mestre. En España tomé clases también. Me he ido forjando con lo que siento que me va faltando, y en el oficio llevo 13 años. Estoy feliz de tener grandes maestros que llegaron en momentos clave, en la escuela de cine de San Antonio de los Baños (Escuela Internacional de Cine y Televisión, Cuba), una de las mejores. Uno no termina de aprender nunca.

Empezaste a trabajar cuando eras niña. ¿Estás de acuerdo con el trabajo infantil?

Empecé muy chica, pero tenía claro lo que quería hacer en mi vida. Puedo hablar sólo desde mi experiencia. Antes de la televisión estaba en talleres de teatro, haciendo festivales interescolares. Además en ese momento sentía que no estaba en buenos colegios, sentía que perdía el tiempo, y es verdad. Mi inglés es muy malo, y hasta he tenido que dejar trabajos por no saber inglés. La historia de Chile tampoco te la enseñan como es. Entonces para mí lo mejor era actuar, aprender este oficio. He hecho un camino con la actuación.

¿Cómo recuerdas crecer con dos padres artistas?

Me hizo cuestionarme siempre todo. ¡No podría haber sido otra cosa! Como me dijo una sicóloga, no podría haber sido ejecutiva.

Con tus papás se cambiaron muchas veces de ciudad. ¿Te aportó, te volvió más desprendida?

Sí, soy desprendida. Pero por otro lado siento que los niños necesitan una estructura, su cama, su pieza, su contención, tantas cosas, y uno empieza a crecer y te das cuenta de lo bueno y lo malo.

Eres muy joven pero, ¿te gustaría tener hijos?

La verdad no quiero tener hijos por el momento. Veo esa realidad lejana, muy, muy lejana (ríe). Si me preguntas ahora, no tendría hijos, pero puedo cambiar de opinión.

¿Te consideras una mujer tímida?

Cada vez soy menos tímida. Cuando estoy segura, no me pongo tímida.

¿Tienes miedo al rechazo?

Todos tienen miedo al rechazo, todos quieren ser aceptados. Ahí aparece el consumismo, gente que quiere comprar el auto más lindo, la ropa más linda. Ese es el problema, que quieren ser aceptados desde ahí y no desde sus capacidades. En ese sentido, Chile está enfermo.

¿Prefieres estar sola o en grupo?

Me gusta estar con gente, trabajar en equipo. Los equipos en esta profesión pasan a ser tu familia. Me encariño mucho y después me cuesta desapegarme, los echo de menos.

Hace años se produjo una polémica porque dijiste que la gente que va a los eventos sociales es superficial. ¿Piensas lo mismo todavía?

Se malinterpretó. A mí no me gusta ir a eventos sociales, no lo paso bien y creo que no tiene nada que ver con mi trabajo. Ojalá que se aclare que es mi posición y que respeto la de los demás. ¿Por qué no voy? Porque respeto mi trabajo. Tengo ene amigas que van y trabajan con marcas, y no las juzgo. Se debe aceptar mi posición también.

Toda la razón…

Es diferente a que me relacionen con un personaje a que de repente alguien diga “Ah, ella es la que vende los shampoos”. No está mal, yo también lo hice alguna vez en la vida, pero cuando uno pasa a ser un “producto”, me parece que se pierde el valor a tu trabajo. Es una opinión personal.

Has vivido en otros países. ¿Te mueves de Chile este año?

No, estoy súper radicada, así es que aprovéchenme no más (ríe).

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