Algunos pasos para aprender a ser una chica soltera y feliz

Las chicas solteras han padecido una crisis de relaciones públicas desde hace varios siglos, una crisis que se remonta a la época de Juana de Arco, a la de Isabel I de Inglaterra, y hoy en día la podemos ver con la serie británica llamada Miranda. A pesar de que ya no nos matan ni nos tachan de brujas, en pleno 2015 la soltería femenina se sigue viendo como algo malo. La gente aún cree que la soltería es esperar que sientan lástima por ti, escuchar canciones de Shania Twain y comer helado de chocolate con los ojos cerrados. Según la cultura popular, estar soltera es como quedarte sin remos en mar abierto.

El punto es que, en realidad, la soltería no es tan mala. Anoche, después de acabarme mi helado de chocolate, de limpiarme las lágrimas y de gritar sola a oscuras, me di cuenta de que el mejor momento para ser soltera es a tus veintitantos. No estás para ver maratones de House of Cards o limpiar las manchas de pipí que alguien más dejó en el asiento del baño. Es hora de que bebas en la calle y te caigas de una motocicleta ahora que eres joven y tus huesos aún tienen la capacidad de regenerarse.

Ser soltera no significa que te espera un sinfín de comidas con puras chicas donde solo hablen de hombres, que de pronto te va a encantar beber vino o que vas a pasar el día de San Valentín sola, en KFC, compartiendo una hamburguesa con tu espejo de bolsillo. Ser soltera significa que puedes divertirte mucho con tus amigos sin tener que preocuparte por un tipo que dejó sus zapatos sobre tu cama.

Aquí tienes nuestra guía para aprovechar al máximo una situación que la mayoría ve como mala.

Deja de negarlo

Lo primero es ser honesto. El repartidor de pizza sabe que vives sola, no tienes que gritar “¡Ya llegó!” cada vez que toca el timbre. Ser soltera no tiene nada de malo; no le debes explicaciones a nadie.

Otras cosas que debes evitar: jurar lealtad a la “hermandad”, citar a Beyoncé como si fuera Gloria Steinem y decir cosas como “Es imposible crecer como persona cuando tienes novio”. ¿Escuchas ese sonidito metálico? Es el sonido de tu culpa. Cada vez que dices “ME ENCANTA estar soltera” con voz entrecortada, alguien saca una orden individual de canelones del microondas.

Tus amigos mienten: no intimidas a los hombres. Simplemente no has encontrado al indicado. Y nunca lo vas a hacer si desperdicias todo tu tiempo libre comprando ropa en internet o viendo Netflix. Una barra de chocolate no te puede hacer sexo oral, así que deja de decirle a la gente en las despedidas de soltera que te gusta más el chocolate que el sexo. Incomodas a todos y haces que se preocupen por ti.

Sal y diviértete. No soy como tus tías que se la pasan diciendo que tu útero se va a echar a perder más rápido que un aguacate maduro. Lo que quiero es que, antes de que te hagas vieja y te llenes de verrugas, recuerdes que los anticonceptivos se inventaron para que puedas conocer a un hombre en algún bar o antro, tener sexo con él y huir en cuanto encuentres su colección de pelusa de ombligo sin correr el riesgo de tener su descendencia creciendo dentro de tu vientre.

Sexo casual

Una de las ventajas de ser una chica soltera heterosexual es que la mayoría de los tipos que te quieres dar también te quieren dar. Esto significa que tienes un gran buffet de pitos de donde escoger. Pero ten cuidado: todo gran buffet tiene un platillo podrido en la parte de atrás que nadie ha tocado, como tripas o sesos. Por lo que más quieras, no te metas el pito de ese platillo en la boca.

La regla básica para tener sexo casual es aceptar cuando eres pésima en el sexo casual. Si la promiscuidad te incomoda o te deprime, detente, a menos que quieras terminar llorando en silencio todas las noches en los brazos de un desconocido.

Si llegaste hasta este punto, el siguiente paso es encontrar a una persona más o menos decente para tener sexo casual. Lo más recomendable es escoger al hombre más inapropiado y más tonto que encuentres. Como el ex de tu amiga, un DJ de medio tiempo o un australiano. Recuerda que lo más probable es que esta gente tenga muebles horribles y duerma en colchones sin sábanas. Va a ser el equivalente a tener sexo en la esquina de una bolsa vacía de papitas.

Cuando estés en el baño dándote una rasurada de emergencia con el rastrillo de tu roomie, pregúntate a ti misma: “¿Voy a tener un orgasmo?”. Si la respuesta es “No”, entonces pídele al individuo que se retire de inmediato porque vas a arruinar el feminismo con una horrible sesión de sexo sin orgasmos. Y peor aún: si planeas aceptar tener sexo sin orgasmo y sin condón, entonces te mereces el herpes que te van a contagiar. Una chica soltera y feliz no es lo mismo que “una chica que es cliente frecuente en la clínica de enfermedades de transmisión sexual y que está a una visita de que le regalen una inyección para prevenir la gonorrea”.

Aprende a ligar

Tan sólo de pensar en estas palabras te dan escalofríos, ¿cierto? Por desgracia, no existe una forma cool para anunciar que “estás disponible”. La mayoría de las citas a ciegas van a ser aburridas o te vas a dar cuenta de que esa persona tiene una característica horrible que no se ve en su foto de perfil, como que camina de puntitas o que le entusiasma demasiado la acupuntura.

Y no es necesario tratar de ser irónica o distante en las aplicaciones para conocer gente. Tinder es como la cocaína: todos dicen que la odian pero la usan compulsivamente durante los fines de semana. Deja de fingir. No cortes tus brazos en las fotos. Igual los van a ver. Y no pongas fotos de tu grupo de amigas como imagen de perfil. Ser la indeterminada en un grupo de seis chicas es como gritar: “¡No salgas conmigo!”.

Cuando todo empiece a salir bien, quizá hasta te des cuenta de que tener sexo con tantas personas es agotador; puedes tratar de coquetear a la antigüita para tomarte un descanso. Una opción segura es coquetear con los papás de otras personas. O con la gente que se gana la vida coqueteando, como los que piden donaciones, los genios de Apple o los empleados de las tiendas orgánicas. Pero ten cuidado: sin importar qué tan lindo sea, no es aceptable acostarse con el conductor de Uber.

Parejas

Todo lo que no sea ver Netflix y usar pants todas las tardes es una actividad extrema para las parejas que conoces. Su sed de aventura se transformó en discusiones sobre plantas para el hogar.

Entonces, cuando una pareja te invite a un evento que suene prometedor, no seas ingenua: recuerda que las personas con pareja dicen muchas mentiras. Las cosas que les interesan son todo lo contrario a las cosas que le interesan a tu vagina.

A veces, las parejas se la pasan presentándote a todos los solteros que conocen. Quieren que estés todo el tiempo en tu cama con pijama. Ten por seguro que no quieren que te desveles viendo como tu mandíbula va de un lado a otro hasta que sale el sol y brilla sobre una fila de contenedores de basura. Quieren que vayas a tu casa a tener sexo tranquilo en posición de cucharita, esa clase de sexo para el cual ni siquiera necesitas lavarte los dientes. Quieren que hagas lo mismo que ellos para que no estar “preocupados por ti”.

Pero todos sabemos que “preocuparse por ti” en realidad significa “mi relación es aburrida”. ¿Y quién es la que va a ayudar a tus amigas cuando sus novios encuentren a otra con quien coger? Obvio tú. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

Búscate a un buen grupo de amigas

Las “mejores amigas” son geniales. Siempre están ahí para ayudarte a subir tu nuevo sillón por las escalera, cuando necesitas desahogarte y cuando se te pega algo en el cabello. Sin embargo, cuando se trata de tener sexo casual, son pésimas. Tu mejor amiga lleva cinco años con su novio. “La fiesta en casa de Dave” no le emociona tanto como a ti.

Lo que necesitas son amigas con quien salir. El tipo de chicas que son demasiado entusiastas y competitivas (aunque lo nieguen, que usan brillo corporal y que se ponen adornos de flores en el cabello). El tipo de chicas que odias pero que están dispuestas a compartir un gramo contigo y con las que terminas agarrada de la mano en los festivales. Ponte un poco de su brillo, coquetea con sus amigos guapos y enseña el vientre antes de que sea demasiado tarde para usar ombligueras.

Recuerda que esta alianza está basada en pura conveniencia. No importa que no tengan de qué hablar, porque estas chicas están dispuestas a soportarte con tal de que hagas la señal de amor y paz en sus selfies. Lo mejor de todo es que estas nuevas amigas de mierda tampoco te quieren, lo cual está perfecto porque no les importa si las dejas a las 11:30 y te vas con el tipo que estaba tocando los bongós.

Quiérete

Ser soltera es bueno porque puedes hacer cosas asquerosas, como dejar un plato sucio cerca de la puerta para que lo pises sin querer cuando salgas a orinar a media noche. Ser soltera significa que puedes tapar el drenaje con tu propio cabello o dejar un tampón en tu cuarto. Puedes vivir en tu propia mierda porque no compartes tu espacio con un tipo cuya idea se deriva de lo que vio cuando vivía con su mamá.

Otra cosa: cuando eres soltera, tienes todo el derecho de darte amor hasta que llegues al reino de la eyaculación. Dios sabe cuánto tiempo te tomó aceptar que lo hacías, así que ahora tienes que aprovecharlo. Estoy segura que en la Biblia hay una parte que dice algo como: no puedes amar a tu prójimo si no te amas a ti mismo. O mejor: ámate a ti misma para que puedas enseñarle a tu prójimo como amarte mejor (sólo para que quede claro, me refiero a la masturbación).

Muchos de los orgasmos en tu vida de soltera son tan tranquilos que hasta cuesta trabajo recordar por qué la gente hace tanto alboroto. En este paisaje tan tranquilo, es más probable que te toques como si rasguearas una guitarra hasta que te quedes dormida a que alcances las notas más altas con tu cara pegada a la cabecera de la cama. Pero no te dejes llevar. No permitas que tu relación con la masturbación se vuelva tan aburrida que en serio te quedes dormida mientras lo haces y te despiertes enojada contigo misma porque las cosas no son tan emocionantes como antes.

Ah, por cierto, no seas la clase de chica que se toma estas cosas tan en serio. A nadie le interesa saber cómo te masturbas. Tal vez tu dildo sea más venoso y palpitante que el portero del bar de moda y haya costado más que tu NutriBullet, pero no tienes por qué llegar a tener una relación poco saludable con tu amigo el vibrador. No le pongas nombre ni platiques con él. Si lo haces, los penes humanos no le van a poder llegar ni a los talones. Y otra cosa: cuando lo laves, por favor no lo seques con la toalla que usan todas tus roomies, es grosero.

Pasa tiempo a solas

Es probable que para este punto ya estés muy satisfecha contigo misma; y si no, deberías. Piénsalo: eres la única persona con la que tienes tantas cosas en común. Eres genial. Eres la mejor. Eres muy buena cocinando pasta y tu cabello rebota. Eres tan tú.

Carpe-tu-diem-soltero, amiga, porque antes de que te des cuenta, vas a tener que escuchar los sueños de alguien más, revisar sus lunares y soportar su tos toda la noche. Estás destinada a conocer a alguien y a enamorarte tanto que vas a pasar los próximos cinco años ahorrando para pagar juntos el enganche de una casa. Un día, una persona te va a preguntar qué tienes planeado para el fin de semana y vas a responder que planeas intentar algo nuevo con un chorizo que compraste en el supermercado. Y lo peor de todo es que no es nada sexual, es paella.

La vida es más que despertar con el olor del mismo cuero cabelludo todos los días. Con el tiempo, se pierden las ganas de probar cosas nuevas, emocionantes y extrañas, así que aprovecha ahora que puedes. Es como si te hubieras ganado la lotería pero en vez de recibir dinero, te dieron una reserva finita de juventud, belleza y valentía. Gástatelo todo antes de que tu familia te diga que lo utilices para algo sensato. Sigue comprando moños en H&M aunque nunca te los pongas. Despierta lejos de tu casa con un hombre adulto al que todavía le gusta patinar. Píntate el cabello para “ver el mundo con otros ojos”. Coquetea con hombres maduros en bares fresas para que te inviten cocteles caros. Deja que te dé gonorrea. Come mousse. Haz las dos cosas al mismo tiempo. Haz todo lo que quieras porque eres joven, soltera y tu única responsabilidad es pagar el contrato del iPhone que rompiste. Sal y ten todo el sexo que puedas antes de que te quedes atrapada en el purgatorio de una cuenta bancaria compartida por el resto de tu vida.