Ignacia Allamand en "Crónicas de una güera": "El futuro y el presente, son femeninos"

"Somos la fuerza de la naturaleza materializada y cuando nos unimos somos capaces de todo. Como ahora, que estamos cambiando el mundo para siempre".

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Soy feminista. Hasta la médula. Y no es una moda surgida a raíz de los escándalos hollywoodenses ni un movimiento de empoderamiento superficial. Es una obligación. Y debería serlo —al menos— para todas las mujeres. El feminismo no es algo que se elija; es un derecho. El derecho que tenemos las mujeres a ser tratadas en igualdad de condiciones. A ganar lo mismo por el trabajo que hacemos, a decidir sobre nuestros cuerpos, a decir que no cuando no queremos. Lo escribo y suena como algo tan lógico, que parece absurdo que siquiera tengamos que defenderlo. Pero a veces los seres humanos somos totalmente ridículos, y perpetuamos conductas con el pretexto de que “siempre ha sido así” y que son tradiciones “históricas”. Pero las costumbres aberrantes de ideologías obsoletas tienen que terminar. Y eso es precisamente lo que está pasando.

Si eres mujer y no te consideras feminista, probablemente no entiendes de lo que estamos hablando. No te has informado lo suficiente, y deberías preguntarte qué puede ser más importante que entender qué significa este término que saca tanta chispa y genera tanto terror. “Es que no somos iguales” me dijo un amigo a quien respeto mucho, pero que en estos temas parece sacado de una película prehistórica. Y tiene razón. No lo somos, y nadie está defendiendo esa idea absurda de que somos lo mismo, ni rechazando la posibilidad de que el día de mañana el objeto de nuestro afecto nos regale flores o nos abra la puerta del auto, y ese gesto nos enamore aún más. Es simplemente entender que no existe ningún motivo en lo absoluto para que a las personas se nos trate de manera abusiva por el simple hecho de ser mujeres. Punto.

Hace poco vi un documental en Netflix sobre una doctora francesa que ayudó a un convento de monjas polacas que fueron sistemáticamente violadas por soldados rusos durante la segunda guerra mundial, “The Innocents”. A raíz de estos abusos inhumanos, muchas de ellas resultaron embarazadas, teniendo que lidiar no solo con el dolor de pasar por este trauma, sino también con la violación de sus votos y sus creencias. Y al ver a estas mujeres, muchas de ellas muy jóvenes, luchando por mantener la cordura frente a una de las situaciones más dolorosas que puede sin lugar a dudas vivir una mujer, no pude evitar pensar en lo infinitamente fuertes que somos. Somos la fuerza de la naturaleza materializada y cuando nos unimos somos capaces de todo. Como ahora, que estamos cambiando el mundo para siempre.

Creo de corazón que las personas tenemos los mismos derechos independiente de nuestro género, orientación sexual, raza, religión, ideología, lugar geográfico, o lo que sea, aunque suene a postal de aeropuerto o a cartel pegado en la entrada de un restaurant. Creo que estamos en el momento preciso para terminar con todas las conductas abusivas que hemos aceptado durante décadas, y no me refiero únicamente a las mujeres, si a no a todos los seres humanos. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que las creencias de algunos, pocos, cada vez menos, dicten la manera en que vivimos y nos relacionamos? Hace dos días atrás Daniela Vega, actriz, chilena, transexual, representó a nuestro país en la ceremonia de los Oscar y aún hay personas que están preocupadas de lo que tiene, o no (¿A quién cresta le importa?) debajo del vestido. Basta. Somos mejores que eso.

En la era de la información, me parece una locura que hayan personas con ideas tan erradas sobre temas tan claros. Mujeres, hombres, todos… por favor, infórmense. Lean. Aprendan. Aprovechen este momento para cuestionar sus creencias y las “certezas” con los que fueron educados. Vean “Human" en Netflix, sigan a @lavidadelosotros en Instagram. La información en este caso es una herramienta contra ese miedo irracional que asocia el feminismo con una mujer enajenada castrando hombres por el paseo ahumada. Porque eso que sienten, es miedo. Y se combate con amor. Ah… y otra cosa más. Feliz día a todas. El futuro, y el presente, son femeninos.

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