Carmen Gloria Arroyo: “Me gané el derecho a decir lo que pienso”

Abogada y panelista de “Muy Buenos Días” (TVN), se declara abiertamente feminista y no duda en referirse a los derechos de las mujeres: “Tenemos derecho a pensar diferente, a hablar fuerte, a tener ideas claras y expresarlas de igual a igual con un hombre”.

Nos reunimos con Carmen Gloria Arroyo para conversar sobre los derechos de las mujeres justo el día en que tuvo un duro debate al aire con el ex candidato presidencial José Antonio Kast, quien comparó la eutanasia con el suicidio. Carmen Gloria no dudó en defender su posición. “La vida no es una obligación, es un derecho… Por qué un tercero tiene que decidir por mí, por qué tenemos que actuar como en la Edad Media, donde tenemos un Estado que nos considera a todos imbéciles, y que ese Estado decide qué es bueno y qué no es para los chilenos”, dijo en el matinal.

¿Qué te parecieron las reacciones que hubo en las redes sociales por esta discusión?

Me impacta. Cuando empezamos a debatir la gente habla de tolerancia desde la intolerancia. Segundo, la lucha de géneros. ¿Es que una mujer no puede hablar así? ¿No puede exponer así? ¿No puedo hablar fuerte? Tengo que tener una actitud más sumisa porque es acorde al género, ¿por qué? ¿Quién diablos escribió eso? Tenemos derecho a pensar diferente, a hablar fuerte, a tener ideas claras y expresarlas de igual a igual con un hombre; ese derecho lo hemos ganado. Siento, y aunque le moleste a quien sea, que me lo he ganado sacándome la cresta, estudiando, preparándome y haciéndolo en mi trabajo público durante 11 años. Me gané el derecho a decir lo que pienso, y lo que pienso nunca es una idea antojadiza, es una idea siempre fundamentada en la cátedra.

¿Te consideras una abanderada de los derechos de las mujeres?

Sí, me considero abiertamente feminista. Sé que es una palabra con la que a lo mejor da un poco de miedo identificarse porque la han hecho sinónimo de ciertos términos burlescos, como feminazi, o lo han tomado como un sinónimo de odio a los hombres, y no tiene nada que ver con eso. Tiene que ver con la historia del feminismo, con la lucha que han dado las mujeres para lograr una igualdad de derechos, no mejores derechos que los hombres, ni por sobre ellos, sino que un trato igualitario ante la ley; partiendo por el derecho de la protección, que durante años no tuvimos; el derecho de participar de los procesos democráticos y, hoy en día, con las igualdades que estamos teniendo respecto a los beneficios, por ejemplo en salud, respecto a los costos, a la igualdad de sueldo, al trato y respeto que debiéramos recibir simplemente por ser un ser humano, ni siquiera por ser mujer, que evidentemente es inferior al de los hombres.

¿Cómo promueves los derechos de la mujer?

Hablando; lo que hay que hacer es poner el tema sobre la palestra, sobre la mesa, conversar. Las mujeres debemos cambiar de actitud. Creo que el peor machismo que podemos recibir es el machismo de nuestro propio género. Somos las mujeres quienes debemos empezar a cambiar esto desde la crianza de nuestros hijos hasta la forma en que vemos a nuestras iguales. El criticar a una mujer por la forma en que se viste, habla, camina, se expresa, y eso hacerlo como un desmérito o justificación de la violencia o de los insultos que recibe es algo que tenemos que cambiar generacionalmente, y ese cambio tiene que venir desde nosotras.

¿Qué se ha ganado y perdido en luchas como la Ley de Isapres, la implementación de salas cuna, el pre y post natal, etcétera…?

No puede ser que los planes de las mujeres cuesten tanto más caros que los planes de los hombres, si los dos somos padres; uno es el que tiene la guagua, pero los dos nos convertimos en padres. Debiera haber una mayor equidad en ese punto. También respecto al derecho de cuidar a los hijos; debiera ser no solamente para la mujer, sino que también para el hombre, ambos podemos cuidar a nuestros hijos. Hay muchas materias más, como el tema del artículo 150 del Código Civil respecto a la sociedad conyugal, donde a la mujer se le sigue tratando como que fuera una incapaz relativa, donde el hombre sigue siendo el administrador de los bienes de la mujer casada en sociedad conyugal, por lo que la mujer sigue teniendo cero injerencia en la toma de decisiones económicas de la familia. El administrador de todos los bienes que obtienes durante esta sociedad es el marido, no la mujer; si es que ésta obtiene una herencia, de su padre o madre, la administra el marido. ¿Y es que acaso nosotras no tenemos la suficiente capacidad para administrarlo sola o en igualdad de condiciones con el hombre?

¿Y la implementación de salas cuna?

Es lo mismo, tenemos asumido que las mujeres somos las que cuidamos a los hijos; hoy en día no es tan así, en la práctica hay muchos hombres que salen de la casa con sus hijos. El derecho a la sala cuna debiera ser tanto para el hombre como para la mujer. El valor de la Isapre, igual para hombre como para mujer; el derecho a las licencia para cuidar a nuestros hijos enfermos, igual.

¿Qué pasa con el pre y postnatal?

El otro día una clienta me comentaba que ella quería volver antes a trabajar porque estaba con un proyecto pendiente, y le gustaría haber pasado parte de ese postnatal al marido, para que el hijo no quedara solo y fuera él quien lo ejerciera. Me pareció justo; ¿por qué sólo queremos desarrollar el apego con la madre? También puede ser con el padre. Entiendo que los primeros meses tiene que ver con la lactancia, pero tampoco es un argumento, porque hay madres que simplemente no pueden amamantar o tienen dificultades para hacerlo, o debieran tener la libertad de elegir si quieren o no hacerlo.

Mencionaste el tema del derecho a amamantar, y ahora no se puede hacer en lugares públicos…

Es raro. Generalmente es al revés, son las circunstancias o la costumbre de un lugar la que cambia y la ley se adapta o modifica con el tiempo de acuerdo a esa costumbre, y aquí ocurrió el fenómeno al contrario. La Ley se adelantó a la costumbre, y eso nos habla nada más y nada menos que del arraigo machista que hay acá. Se considera, como vimos hace poco en las noticias, casi una inmoralidad ver una mujer amamantando. Tiene que estar escondida en el peor lugar, cuando es de una dulzura, de una naturalidad… Alimentar al hijo debiera ser respetado y protegido por todos.

En cuanto a la igualdad de sueldos, ¿nos falta mucho camino por recorrer?

Muchísimo; hoy las mujeres ganan en promedio un 40% menos que los hombres, ante cargos similares. Es una suma aberrante. En los últimos estudios que leí, mientras más alto es el cargo, más alta es la brecha. ¿Cuál es la razón? El problema es que no muchas mujeres dicen “o me contratas en igualdad de derechos o no me contratas”. Son mujeres que necesitan sacar adelante a su familia, a sus hijos o tener plata para vivir, entonces terminas aceptando estas condiciones, donde hay un aprovechamiento de una parte. Creo que esto debiera regularse, como tantas otras materias laborales; si tienes dos o tres personas en un mismo cargo y bajo las mismas responsabilidades, no tendrían por qué una ganar menos que la otra, ni sumas tan exorbitantemente dispares.

¿Qué opinión tienes de la aprobación del aborto en tres causales?

Me parece un avance, y es tremendamente importante que sea un tema que hayamos debatido las mujeres con fuerza, porque años atrás era impresentable que este tema estuviera siendo discutido y decidido por hombres sin que las mujeres tuviéramos derecho a voz. Hoy no fue así, y fue una bandera de lucha para muchos sectores femeninos, que logró sus frutos y lo convertimos en Ley de la República.

¿Y lo pendiente en este tema?

Abrir las causales; es un tema que se va a discutir, seguramente, en unos años más.

Hablemos de acoso o abuso sexual…

Estamos todavía muy en pañales, porque el gran problema del abuso sexual es la prueba. No tenemos muchas pruebas válidas que podamos presentar para demostrarlo. Además, se ha hecho un mal uso, tal como me ha tocado ver en materia de juzgados de familia, argumentando esto en batallas que no corresponden. Eso nos perjudica a todas, porque los que tantas veces son muy válidos y reales pierden fuerza, se miran como una pataleta de las mujeres, como algo menor, y el abuso no es algo menor ni una pataleta. Cuidemos nosotras no mal usar esta situación. Va ser un camino súper difícil porque también hay un cambio cultural en entender que si yo no quiero que me piropeen en la calle es mi derecho, sea menor, mayor, se considere o no un insulto. Si a ti no te gusta no tienes por qué estar aguantando que suceda.

¿Por qué aún hay mujeres que no se atreven a denunciar la violencia intrafamiliar?

Hay miles de factores. La violencia contra la mujer es lo que más me duele, porque la violencia es un ciclo que no hemos logrado que la gente entienda a cabalidad. Tiene etapas que se van cumpliendo hasta que se llega la violencia física, y uno de los primeros ciclos es apartar a la víctima, hacerla absolutamente dependiente del victimario, y eso lleva a que la mujer crea que fuera de ahí no hay nadie que te vaya a ayudar, que no tienes cómo salir. Muchas veces hay una dependencia económica total, entonces son años que están destruidas, disminuidas y violentadas, sin ver ninguna fórmula de escapatoria. También están las personas que rodean a las víctimas, y es lo que no se ha entendido, porque te encuentras con argumentos como “le gustará y por eso no se va”, “es tonta, por eso no lo deja”, “si ella no quiere irse por qué tengo que meterme yo”. No, no es que le guste ni que sea tonta; muchas veces está acorralada, no sabe a quién ni dónde pedir ayuda. En eso todos tenemos la responsabilidad de poder actuar, porque la mayoría de las veces se deriva la responsabilidad entera a los tribunales o a la policía, como que no hicieron nada. Y el primero que tiene que hacer algo es el círculo cercano.

¿Y los cambios en la reforma previsional?

Me parece lo más justo. Este debate lo tuve en la Universidad, porque mira la incongruencia que hay: las mujeres tenemos una expectativa de vida más larga, pero tenemos menos tiempo para juntar la plata porque jubilamos antes y además ganamos menos. O sea, vivimos más años con menos plata. No es justo. Debiéramos tener la misma proporción de sueldo y así lograríamos juntar un fondo parecido al de los hombres, y tener la misma edad de jubilación y entonces nos alcanzaría la plata en una forma más decente de la que es hoy día. Eso dejando de lado toda la reforma que debiera haber en previsión, no solamente respecto a la igualdad de sexo, sino que también respecto a la cantidad de fondos, porque de qué nos sirve lograr esta igualdad si en verdad nos van a entregar una pensión miserable, tanto al hombre como a la mujer.

“Contra el machismo arraigado se está avanzando, lento pero seguro. Hay que poner mayor énfasis. Para mí ha sido una constante durante los 11 años que hice el programa el ayudar a difundir, que sea un tema de conversación en la casa, no docto, que la gente pueda entender que el machismo en gran parte lo criamos nosotras, las mujeres. Si nosotras cambiamos la actitud, si a nuestros hijos les inculcamos otra idea, la próxima generación va a ser distinta. Si le enseñamos a nuestros hijos a respetar a las mujeres, van a respetar a otros hombres, a nosotras y a nuestras hijas. Las mujeres podemos hacer una gran diferencia en lograr un cambio más rápido, o seguir así de lento como vamos. Mis amigos y amigas se ríen mucho, dicen que tengo hijas empoderadas. Son absolutamente empoderadas, siempre han tenido claro lo que quieren estudiar, su desarrollo profesional, saben que el trato es de igual a igual, no permiten que les falten el respeto. La mayor enseñanza que nosotros podemos dar para salir de acá es que nosotras mismas podemos cambiar esto, las mujeres. Uno enseña con el ejemplo más que con el verso”.

¿Cuáles son las cinco luchas más importantes en que las que deberíamos enfocarnos la próxima década?

Igualdad de trato ante la ley, que no exista un perjuicio o un castigo por ser mujer, como ocurre con las isapres, con la legislación laboral, con la mujer casada en sociedad conyugal, como ocurre con las obligaciones que debemos cumplir respecto a nuestros hijos. Otro punto muy importante, el acoso laboral. Las mujeres seguimos sintiendo que podemos ser agredidas en cualquier instancia simplemente porque andamos con un escote o una minifalda; que tengamos derecho a vestirnos como queramos, donde queramos y que no por eso se sientan con derecho a agredirnos o faltarnos el respeto. Lo nombro en el ambiente laboral porque es el único que está regulado. Quizás esa sea una tercera lucha, hacer mayor campañas a nivel nacional que hagan entender el respeto que merecemos las mujeres. No estoy de acuerdo con las paridades, que por ley la mujer tenga que estar en igualdad de cargo con los hombres; yo creo en la meritocracia. ¿Por qué? Porque las mujeres tenemos suficientes méritos para ganarnos nuestros cargos solitas.