María José Cumplido: “El término feminazi es una estupidez”

La autora del libro “Chilenas” habla con Belelú sobre feminismo y el aporte de las mujeres en la historia del país.

María José Cumplido tiene 29 años y es una historiadora reconocida en el medio por su incesante actividad, publicaciones, investigación y feminismo.

La investigadora, además de escribir, trabaja en la Dibam y desde ahí reconoce la falta de información respecto del aporte de la mujer en la historia de Chile. Así que se decidió a llenar el vacío en la línea de tiempo con su nuevo libro “Chilenas” en el cual destaca a 10 mujeres que han representado y cambiado la realidad de nuestro género en el país.

Entre las destacadas se encuentran Elena Caffarena, Margot Duhalde y Gladys Marín, todas fuertes y valientes que, a pesar del machismo y la misoginia, lograron posicionarse en la historia y demostrar que las mujeres somos un aporte significativo en el desarrollo e incluso la independencia de Chile.

Conversamos con María José sobre su investigación y la importancia de la mujer en la historia. El libro “Chilenas” será presentado en la Feria del Libro de Santiago el 02 de noviembre a las 18.30 horas en la Sala Pedro Prado.

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Fotos: Lorena Palavecino / Penguin Random House.

-¿Cómo hiciste la selección de “Chilenas”?

Primero fue dar cuenta de la historia de Chile de los procesos como la colonia, la independencia, la entrada de la mujer a la Universidad y de ahí busqué una mujer que se haya destacado en cada época. Luego hice una selección que mezclaba figuras muy conocidas como Javiera Carrera con otras más desconocidas como la esclava negra, la María Antonia Palacios y así conformar un cuerpo general. Que tuviera así de todo, desde una de las primeras mujeres en la universidad, una que luchó por el voto, otra que hizo música, otra que piloteó cuando no podían hacerlo.

-En el primer acercamiento, ¿cuántas alcanzaste a reunir?

Siempre pensé en 10, me gustan los números cerrados. Desde siempre había querido escribir de ellas. En la Universidad ya había escrito o investigado de algunas, así que me resultó relativamente fácil armar el índice.

-¿Sacaste algunas?

No sé si saqué, en el fondo comencé con las que ya venía observando. Con ellas comenzó. Lo primero que hice fue el índice. Más que sacar fue elegir esta diversidad. Por ejemplo, quienes pelearon para que se firmara el decreto que permitió que las mujeres entraran a la universidad. Las dejé porque son dos y por temas de formato tuve que sacarlas. Pero seguiré trabajando con ellas.

-De las que aparecen en el libro, ¿hay alguna que sea especial para ti?

En realidad son todas especiales. Yo las quiero a todas. La que más me sorprende es la María Antonia Palacios, por ser una esclava negra que escribía partituras. Hay muy poca historiografía sobre las mujeres negras en la Colonia. En el siglo XVII había muy pocos negros en el país y los olvidaron, nunca se abrió esa puerta. Encontrar ese documento que está en la Biblioteca Nacional y lo digitalizaron fue increíble. Entonces dije: “¡Cómo no voy a escribir de ella!”. Fue sorprendente porque no sabía que existía.

-Me llama la atención que en toda la selección que hiciste las mujeres tienen una personalidad fuerte en común…

Estas mujeres forman parte de la historia de las mujeres que llega hasta el día de hoy. Y siempre hemos tenido que luchar por nuestros derechos contra argumentos terribles. O sea, lo vemos ahora con la discusión del aborto y es patético. Hay una constante, se repite. Hay que avanzar, pero es difícil. Lo importante, y lo que las une, es que siempre las mujeres han necesitado juntarse entre ellas para poder conseguir más libertades, más derechos. De estas mujeres podemos aprender de nuestra propia historia. Por qué tenemos hoy ciertos derechos que antes no teníamos.

-Pareciera que todas son contemporáneas entre ellas, por su actitud, sus decisiones…

Claro, es como si todas nos estuvieran hablando de nuestro presente. Es una constante. Todas nos podemos ver reflejadas en lo que ellas hicieron y cómo esa lucha continúa y todas siguen siendo por derechos como el aborto, postnatal, igualdad de salario. Son todos temas que siguen siendo problemáticos y discriminatorios para las mujeres.

-En ese mismo tema, me gustaría saber tu opinión sobre Violeta Parra, justamente ahora estamos en el centenario.

Violeta parra es increíble. No soy experta en ella, pero lo que más me llama la atención es esa valentía ese interés por rescatar la música popular que estaba en la cabeza y la cultura de las personas; si morían estos cantores populares y desaparecía. Le costó mucho trabajo recopilar todas esas canciones, grabarlos. Me parece que es lo más importante de la música en la historia de Chile. Todo lo demás también, su producción cultural es increíble, la pintura, las arpilleras. Ahora salió una biografía de Víctor Herreros que la investigó cómo tres años, salió recién y la quiero leer.

-¿Por qué dejaste fuera a Gabriela Mistral?

Hay investigadores muy buenos en ella, es un personaje conocido que se ha rescatado mucho. En el nuevo libro de Baradit le dedica un capítulo entero a Gabriela Mistral. En el fondo este libro es introductorio de las mujeres, si te interesa puedes encontrar más información en internet. Para que no sea un libro siempre con las mismas mujeres.

-¿Hay alguú área que te interese investigar más?

Lo que yo más he investigado es el cambio de siglo del XIX al XX, cuando llegan las ideas de las inglesas con el voto, hay una organización interesante que termina con el voto de la mujer en Chile.

-De las mujeres contemporáneas en Chile, ¿quién crees que hará historia?

En el libro yo creo que hay una especie de línea que une a la Esther Valdés, que es una mujer obrera de principio de siglo que hizo un diario para hablar y exigir que se reconozcan los derechos laborales de las mujeres, después viene Gladys Marín que dice que se está privatizando todo y que va a afectar al país de la manera en la que hoy conocemos, y en esa línea llego directo a Camila Vallejo que está luchando contra el neoliberalismo, la extrema privatización, está preocupada de los derechos laborales. Ese hilo en 100 años más va a estar de todas maneras en un libro. Me parece increíble esa conexión. Es como si fuera la heredera.

-Claro, eso en parte, porque representa al partido Comunista…

Bueno pero siempre ha sido difícil ser mujer en el Partido Comunista. Lo dijo Gladys Marín en su tiempo. Porque la política es súper machista, hay poco espacio para las mujeres. Tienes a la mitad de la población chilena sin representación en el Senado.

¿Crees que es más difícil ser una mujer en la política de derecha o izquierda?

Ambas, pero me parece más coherente lo que está haciendo la izquierda, que está a favor de mejorar la vida de la mujer. La UDI no. O sea, piensa que hace unos días Andrés Allaman twitteó (por las vacaciones de Aleuy) “¿Quién está gobernando la Moneda?”. A ese nivel de machismo nos referimos. Es muy burdo. Horroroso.

-¿Cómo ves el escenario de hoy con la nueva oleada feminista?

El feminismo siempre ha estado, aunque por periodos baja un poco. Sin embargo, ahora que tenemos internet es imparable. Hay medios de comunicación para y hechos por mujeres. En los medios tradicionales no hay puntos de vista femeninos reales más allá del estereotipo. Hay que aprovechar que hoy nos podemos reunir de una manera más fácil y segura.

-¿Qué opinas del concepto feminazi?

Cada vez que se avanza aparece un contragolpe más fuerte. No quieren que tengamos derechos. El término feminazi es una estupidez. Equiparar a un grupo de la sociedad que lucha por sus derechos con un partido genocida, es una relación estúpida. No hay que enganchar con eso.

-¿Hacia dónde crees que va la actual oleada feminista? Todas han tenido su propia cruzada, la primera se centra en el sujeto y sus derechos de propiedad e igualdad dentro del matrimonio y sufragio, la segunda se centró en la sexualidad y derechos reproductivos. La tercera que es la que vivimos hoy tiene más que ver con la diversidad.

Interesante pregunta, es complejo ver eso cuando estás en medio del fenómeno. Pero yo creo que tiene que ver con mejorar nuestra calidad de vida en lo cotidiano. Está el aborto claro, pero también el acoso callejero. Creo que hoy en Chile está centrado en algo más concreto. En el mundo creo que lo principal es terminar con la violencia y el femicidio.

-Es fuerte que las otras oleadas no se hayan centrado en la violencia, como la actual.

Es que no hace mucho tiempo atrás que el hombre golpeara a la mujer era normal, ahora hay una preocupación mayor por terminar con la violencia psicológica y física.

-Algo que quieras destacar de tu libro…

Quiero que una mujer que no sabe nada del feminismo lo lea y se dé cuenta de todo lo que hemos avanzado gracias a estas mujeres. Hoy pueden estudiar en el colegio y la universidad, trabajar, votar y más porque hubo mujeres que lucharon para que esto sea una realidad. El llamado es a hacer lo mismo por las mujeres que siguen. Me gustaría que este libro estuviese en los colegios, que lo lean niñas y niños. Que los papás y mamás se lo lean a sus hijos. Que también los hombres se eduquen sobre esta historia. Hay que conectar la historia con lo que está pasando hoy, para eso es para entender por qué estamos como estamos.

-¿Está mal contada la historia chilena?

No, yo creo que no. Lo que creo es que hay poca diversidad. A las mujeres nos cuesta mucho entrar a la academia. Piensa que de las revistas académicas de historia de la Católica y de la Chile, un grupo de historiadoras analizaron cuántas del total de publicaciones fueron hechas por mujeres y es solo un 20%. Entonces, claramente, los puntos de vista nuestros están subrepresentados.

-Pero entonces, ¿faltan historiadoras?

No, yo creo que hay que darles más visibilidad. Piensa que nunca una mujer se ha ganado el Premio Nacional de Historia en Chile.

-Postula a alguien…

De la primera generación que entraron a la universidad en los 70’s yo le daría el premio a la Sol Serrano, Ana María Stuven y a Sofía Correa. Ellas deberían tener el premio de todas maneras, pero no lo tienen porque es muy machista el medio. Los hombres son los privilegiados. Piensa que la primera generación de historiadores en Chile es de 1840 y la primera de mujeres de 1970.

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