Las tres adúlteras más célebres de la literatura

Ana Karenina, Emma Bovary y Constance Chatterley: lo mejor y lo peor de estas tres adúlteras de novela.

El adulterio, esa inmoralidad que tanto sucede en los libros y en la vida. En el plano social, nunca faltan reproches para los adúlteros, y peor tantito si se trata de una mujer. Que la adúltera además sea madre le garantiza un pasaje sin escalas al infierno. Así es esto: la naturaleza humana nos escandaliza.

Las tres personajes de las que hablo hoy no serán las únicas, pero sí son las más célebres, las que me parecen más interesantes. Las tres son guapas y atormentadas, un combo irresistible. Las tres están perdidas, como casi todo el mundo, sólo que ellas se dejan arrastrar por su tendencia al abismo.

¿Qué funciona y qué no en la historia de estas tres casadas infieles? A continuación, lo mejor y lo peor de las adúlteras más inolvidables de la literatura.

Constance Chatterley

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© Maïa Films. Todos los derechos reservados

D. H. Lawrence: El amante de Lady Chatterley (1928)

Connie Chatterley es la menos espectacular del conjunto, pero goza de una “ventaja” sobre las otras dos: en su historia el erotismo se dice. Pongo la palabra entre comillas porque el sexo sugerido, el que sólo se intuye, es a veces más certero. Como sea, en su tiempo la novela fue censurada y considerada obscena.

La historia de Lady Chatterley, además del enamoramiento y el sexo, abarca la lucha entre la mente y el cuerpo, el conflicto de clases, la infelicidad doméstica. Y acierta.

Lo mejor de la personaje

  • Su amante guardabosques: básico, tosco, guapo (un hombrezote que la desea con locura y la maltrata un poco)
  • Su esposo rico que no se da cuenta de nada
  • Goza del desenlace menos trágico de las tres novelas: quién sabe si eso sea mejor o peor

Lo peor de la personaje

  • Que su adulterio esté casi dictado por su marido parapléjico, como si el mundo no fuera un menú gigantesco de puentes gratuitos hacia el pecado

Anna Karenina

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© Universal Pictures. Todos los derechos reservados

León Tolstói: Ana Karenina (1877)

Hermosa, aristócrata, con una atinada afición por la moda, Ana es constantemente masacrada por el moralino Tolstói, quien cuenta su historia para evangelizar a todo aquel que la lea: “la sociedad moderna es un asco, lo único que trae el progreso es banalidad y mentira, al grado de que las mujeres terminan cediendo al adulterio, qué escándalo”, piensa León mientras escribe.

Si el autor se hubiera limitado a juzgar, la novela sería mala. Lo bueno es que, probablemente sin proponérselo, fue más allá y construyó a una personaje atormentada, incapaz de reconocerse a sí misma; es decir, verosímil. Además, llenó la historia de reflexiones turbulentas por medio de Levin, que es el verdadero protagonista.

Lo mejor de la personaje

  • Es la más hermosa de las tres
  • Su instinto para vestir: Ana Karenina se desploma por el precipicio luciendo la mejor ropa, los accesorios más finos
  • Su idilio con el galanazo que es Vronski
  • Su resolución para entregarse al adulterio y dejarse devorar por las consecuencias

Lo peor de la personaje

  • La poca convicción de sí misma: a veces parece que no está enamorada de nadie (lo peor de una personaje no es culpa suya sino de quien la escribe)

Emma Bovary

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© MK2 Productions. Todos los derechos reservados

Gustave Flaubert: Madame Bovary (1857)

Emma también es  hermosa, aunque no tanto como Ana. Clasemediera y víctima del consumismo, factor que en parte desencadena su tragedia personal y familiar. Mientras se enfrenta a la trivialidad de su matrimonio, muere por figurar, quiere farándula, lujos, arte y delicadeza: quiere todo lo que ha leído en las novelas y que su condición de ama de casa le niega. Emma es una versión femenina del Quijote.

La novela lo tiene todo: construcción impecable, erotismo, pasajes irónicos, escenas que son tristes y dan risa al mismo tiempo, teatralidad y ridiculez, un desenlace perfecto.

Lo mejor de la personaje

  • Quiere protagonizar la vida, la suya, la de quien se deje: ése es su principio de la fragilidad
  • Es una mala madre: la consecuencia es una hija desdichada cuyo destino es tan verosímil como deprimente
  • Su desenlace trágico, teatral y al mismo tiempo cotidiano: casi un retrato de la mediocridad
  • Su forma de asumir el erotismo, una forma de experimentar la poesía y la ficción

Lo peor de la personaje

Lo lamento, Emma Bovary no tiene “peor”. Declaro desierta esta categoría.

¿Cuál es su adúltera favorita?