Manuel Álvarez Bravo, un fotógrafo mexicano que brilla en España

Uno de los padres de la fotografía mexicana presenta 150 imágenes en una hermosa exposición en España.

Es un orgullo que el trabajo de un mexicano sea reconocido en el extranjero. En esta ocasión hablamos de el fotógrafo Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), un peculiar fotógrafo que retrató a México desde una visión vanguardista única y que actualmente es todo un éxito en una exposición en Madrid, España.

Desde el primer momento que seleccione la foto de apertura para este artículo supe que tenía que hablar del trabajo de Manuel, ya que esta foto se titula La buena fama durmiendo y fue realizada a una mujer en 1938, cuál es su nombre, no importa,lo que se busca reflejar es algo simple pero muy impactante, una mujer que descansa como cualquier otra, la diferencia es que tiene el  factor que hace llamar la atención: tener los pechos desnudos, un elemento que ha muchas mujeres les ha permitido alcanzar la fama de manera rápida, pero también efímera.

La obra de Álvarez Bravo es digna de ser conocida, imagínate, el gran escritor Octavio Paz describió la obra de Álvarez Bravo así:  “los títulos de Manuel no son cabos sueltos: son flechas verbales, señales encendidas. El ojo piensa, el pensamiento ve, la mirada toca, las palabras arden”.

Su obra se vincula con el surrealismo y con cierto cliché indigenista, pero en esta exposición el argumento es, precisamente, romper esa idea.

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La obra fotográfica de Manuel Álvarez Bravo se reconoce por la cultura e identidad mexicana que impregna en cada una de sus imágenes en las que aborda, con gran imaginación, la vida urbana y la de los pueblos, el campo, la religión, el paisaje y las tradiciones, características que adoptó de su amistad con Tina Modotti, Diego Rivera, Pablo O`Higgins, entre otros. También Álvarez retrata las profundas transformaciones de México causadas por la Revolución de 1910. El abandono progresivo de la vida rural y de las costumbres tradicionales, el surgimiento de una cultura postrevolucionaria con influencia internacional y la nueva adopción de la cultura moderna en las urbes.

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Para entender las obras de Álvarez  no es necesario complicarse o quebrarse la cabeza para entender su obra, lo que se ve es lo que hay, él empezó creando imágenes pictoralistas hasta que se topó con la obra de Picasso y le sirvió de inspiración para comenzar a realizar una fotografía constructivista.

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Esa mirada de vanguardia acompaña toda la obra de Álvarez y se alimenta intelectualmente de todas las corrientes del siglo XX, pero, además, se enriquece con la particularidad de un México postrevolucionario y una Ciudad de México que vive una transformación urbana sin precedentes.

La muestra fue organizada por la Fundación Mapfre, junto con el Museo Parisino Jeu de Paume, la Fundación Televisa y el Museo de Puebla. La exposición estará en Madrid hasta el 19 de mayo.

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Finalmente es necesario mencionar que Álvarez Bravo es considerado uno de los padres de la fotografía mexicana y su trabajo es reconocido por plasmar el paisaje de México y su gente con maestría. En 1925, obtuvo su primer premio en un concurso local en Oaxaca; durante ese mismo año se casó con Lola Álvarez Bravo, considerada la primera fotógrafa profesional mexicana.

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Fuente:Culturacolectiva