Musas: Yoko Ono, el Sol# que a John Lennon le faltaba

Comenzamos con una sección inspirada en todas esas intensas mujeres que hicieron volar de colores los sesos de sus genios.

Comenzamos con una nueva sección inspirada en todas esas intensas mujeres que hicieron volar de colores los sesos de sus genios y qué mejor que partir con la eterna musa de John Lennon… Yoko Ono.

Un 18 de febrero, como ayer, pero de 1933 nació en Tokio la multidisciplinaria y vanguardista mujer que tocaría la mente y el alma de uno de los más grandes músicos de la historia, John Lennon.

Inmersa en una de las familias más aristocráticas de Japón, se convierte en la primera mujer de su país en entrar a estudiar filosofía. En 1951 se establece en Nueva York donde comienza a frecuentar algunos círculos artísticos y musicales, iniciándose además, en su carrera como artista visual.

Precursora de las instalaciones artísticas, Yoko usaba su cuerpo como lienzo para plasmar sus ideas o manifestar sus ideales. En 1962 había capturado la atención de un selecto grupo de artistas con su “Wall Piece for Orchestra”, espectáculo en el que se golpeaba la cabeza contra el escenario, mientras era acompañada por sonidos musicales.

“Yes”

Todo comenzó en Londres con el “Sí” de 1966.

John visitó la exposición de esa tal artista avan-garde de la que todos hablaban. En la galería se encontró con una escalera que lo conducía a una lupa que al mirar por ella, se podía leer un insignificante, pero intenso “Yes”. Un mensaje que incentivó a Lennon continuar con la muestra.

Frente a un letrero que decía “Clava un clavo”, John le preguntó a Yoko si podía clavar uno, pero ella se negó, debido a que la exhibición comenzaría el día siguiente. Sin embargo, le aconsejaron que aceptara ya que el Beatle era millonario y podría comprar su obra. Yoko le dijo: -“Puedes hacerlo si me das cinco monedas”-, a lo que John respondió: -“Te doy cinco monedas imaginarias si me dejas clavar un clavo imaginario”-, preciso momento en que se declaró el amor.

John dejó a su primera esposa, Cynthia Lennon, para casarse con Yoko en marzo de 1969. Para ella este sería su tercer y último matrimonio, luego de estar casada con el compositor Toshi Ichiyanagi y con el músico Anthony Cox con quien tuvo una hija a la que llamaron Kyoko Chan Cox.

yokoyes.jpg

“Inseparables”

YoKo Ono se transformó para Lennon en una especie de cable a tierra, pero con el que podía volar muy alto. Era su fuente de inspiración, su madre, su gurú, su mujer, la misma que lo podía contener, alejar de los excesos y lo mejor de todo, su aliento para crear.

Con Yoko, Lennon se dio el lujo de violar el acuerdo de la banda de no ingresar al estudio con novias o esposas. Las intervenciones y comentarios de la musa de John, generaron desacuerdos en el grupo, por lo que hasta hoy, hay una mayoría que la acusa de ser culpable de la separación de una de las bandas más exitosas de todos los tiempos.

“La gente debería dejar de hacer guerras y mejor quedarse en cama”

En marzo de 1969 John y Yoko viajaron a Amsterdam para pasar su luna de miel. En ese entonces, la guerra de Vietnam azotaba una parte del mundo y Nixon había mandado tropas a Laos y Camboya, por lo que decidieron dedicar ese momento de intimidad a la paz, y como protesta, permanecieron siete días sin salir de su cama.

En el cuarto 402 del Hilton de Amsterdam pegaron letreros que decían “Bed Peace” y “Hair Peace” y la prensa estuvo invitada a este encierro voluntario. “La gente debería dejar de pelear y mejor quedarse en cama”, sugirió Yoko. agregando que: “Estamos mandando un mensaje al mundo, especialmente a la juventud que quiere protestar sin violencia. Hicimos el evento de la cama en Amsterdam para demostrar que se puede protestar sin violencia”.

El 22 de abril de ese mismo año el ex beatle añadió a su nombre el de su esposa, pasando a llamarse John Winston Ono Lennon.

yoko.jpg

“El fin de semana perdido”

La relación se había deteriorado, ambos ya estaban saliendo con otras personas, por lo que Yoko le pide un tiempo y deja a May Pang, la secretaria de John, de acompañante.

Lennon no lo tomó bien y envuelto en el desamor, el rechazo y la desesperación dio inicio al “Fin de semana perdido” de John, un fin de semana que duró 18 meses refugiando el dolor en las drogas, el alcohol y una que otra pelea. “Lo que hice cuando ella me echó fue darle a la botella como si tuviera dieciocho o diecinueve años, y cuando tienes treinta y algo o los que fueran cuando pasó aquello, no puedes tomar tanto alcohol. Pero yo me comportaba como cuando estudiaba, ya sabes, haciendo el loco y saliendo por ahí todo el tiempo…”

Si bien, la calidad de sus creaciones fueron duramente criticadas, los tiempos de crisis inspiraron la realización de tres discos: Mind Games, Walls & Bridges y Rock & Roll, de los que destacaría la letra “Nobody loves you (when you’re down and out)” que muestra la amargura de un John Lennon que crece a golpes. “Nadie te quiere cuando estás hundido… nadie te necesita cuando estás confundido… yo rasco tu espalda y tú apuñalas la mía… todo el mundo te quiere cuando estás a seis pies bajo tierra”.

Y aunque se reencontró con Paul, produjo varios discos para amigos como Ringo y el terrible Harry Nilsson y grabó con David Bowie, Mick Jagger y Elton John, sin Yoko, Lennon se sentía vacío.

Con Elton John trabajó en una nueva versión de la canción ‘Lucy in the Sky with Diamonds’ y crean ‘Whatever Gets You Through The Night’. Lennon le prometió a Elton John que si la canción llegaba al Nº1, actuaría con él en un concierto. Y así fue, marcando el término de un fin de semana eterno, ya que Yoko Ono se encontraba entre el público y luego del show fue a ver a Lennon al backstage y volvieron a estar juntos.

“Imagine”

El amor se fortaleció y tres años después de que Lennon imaginara un mundo mejor, en 1975,  Yoko da a luz al único hijo del matrimonio, Sean Taro Ono Lennon, con el que viven cinco años de silencio, para ellos cinco años de poesía e intimidad.

Paul McCartney aseguró en una entrevista reciente que temas como ‘Imagine’, hubieran sido imposibles de crear sin la presencia de Yoko Ono.

lennonono.jpg

“Prométeme que será portada”

El 8 de diciembre de 1980, la conocida fotógrafa Annie Leibovitz consiguió una sesión de fotos para la revista Rolling Stone.

Leibovitz quería que John posara solo, ya que así se lo había pedido la revista, pero John insistió en que Yoko apareciera, por lo que la escritora se inspiró en algo parecido a la portada del álbum Double Fantasy (1980).

John se quitó la ropa, pero Yoko quedó vestida. “Se acurrucó junto a ella y fue algo muy, muy fuerte. No podías evitar sentir que ella tenía frío y él se aferraba a ella”.

Tras enseñarles la primera Polaroid, ambos quedaron fascinados. Fue entonces cuando John dijo a Annie: “Has capturado nuestra relación exactamente. Prométeme que quedará en la portada”.

Fue el último registro visual de su amor, ya que cinco horas después John sería asesinado por David Chapman afuera del mismo lugar de la sesión, el edificio Dakota en Nueva York.

yokojohnlennonrollingstone.jpg

A casi 33 años de la muerte de LennonYoko Ono día a día inmortaliza el nombre de quien también fuera su más profunda inspiración.

Mediante las distintas posibilidades del mundo del arte, Yoko hoy con 80 años, sigue manifestándose a favor de la libertad de pensamiento, la paz, la lucha contra el racismo, la homofobia, el sexismo y la valoración de otras pequeñas grandes sensaciones como lo hubiera hecho con John.

Y aunque hay muchos que aún no la comprenden, para entenderla habría que ver o imaginar el mundo como John Lennon, y de eso, estamos lejos.

‘Woman’ fue el segundo single del álbum Double Fantasy (1980), disco en el que John dedica la mitad del tracklist a su musa. En la introducción del tema, Lennon susurra un sutil “For the other half of the sky” (que puede traducirse como “para la otra mitad del cielo”, o bien, el perfecto Sol sostenido que a John le faltaba para brillar aún más).