Yohanna Alonso, la luchadora thai boxing que enseña a defenderse a las mujeres maltratadas

Ha sido campeona del mundo en thai boxing en la categoría semiprofesional, fungió como guardia civil española y ahora es una entrenadora de mujeres maltratadas.

Ha sido campeona del mundo en thai boxing en la categoría semiprofesional, fungió como guardia civil española y ahora es una entrenadora de mujeres maltratadas. No es una heroína, su nombre en Yohanna Alonso.

Su padre, cuando era niña, quiso inscribirla en gimnasia rítmica pero ella siempre quiso ser luchadora, "hasta los 17 años no me dejó entrenar porque decía que eso no era de chicas. De pequeña hacía rítmica y aunque se me daba muy bien y es un deporte que requiere un esfuerzo increíble, lo que yo quería era dar puñetazos. Solía esperar en casa a mi hermano, que practicaba lucha leonesa y jiu jitsu, para pegarme con él".

La mujer de 35 años, que también tiene un postgrado en violencia de género, se ha dedicado a impartir cursos sobre el tema a mujeres maltratadas por toda España: "No sé por qué, pero tengo un don especial para empatizar con ellas. No se trata solo de darles un curso, sino de hablarles, saber escucharlas… la verdad es que me encanta mi trabajo porque se crea mucho feeling con ellas y vivimos situaciones muy bonitas", dijo.

Incluso les da clases de defensa personal, "les enseño, como digo yo, a repartir galletas, por lo menos para que aprendan lo básico. Solo el refuerzo psicológico que les proporciona saber que pueden defenderse es muy importante para ellas. Intento enseñarles kali filipino porque es un arte marcial muy instructivo en el que se trabaja mucho con los codos. Es más fácil enseñar a una mujer a pegar con los codos que con los puños porque son mucho más duros".

"Siempre les digo que si tienen que dar un golpe, que lo den haciendo daño porque si no lo dan contundente solo van a conseguir enfadar al agresor y que se venga arriba. Tienen que jugar con la sorpresa y la contundencia. Siempre hay que dar uno o dos golpes y salir corriendo, escapar de la situación de riesgo sin pararte a mirar cómo está el agresor".

Yohanna incluso imparte clases de defensa a niños que sufren de bulliying, "para un niño que se siente acosado, que le esperan en la puerta del colegio para pegarle o meterse con él, saber que puede defenderse le da una fortaleza mental que le ayuda a superar este tipo de situaciones".

Ha recibido críticas por enseñar a los niños a golpear, o como ella dice defenderse, “estoy en contra de la violencia gratuita, pero creo que es bueno que un niño sepa defenderse".

La luchadora es polifacética, ha participado en campañas publicitarias de trajes de baño y ropa interior.

"Se da por hecho que para ser luchadora tienes que ser un macho, pero eso es mentira. Yo soy muy femenina, me gusta arreglarme, ponerme tacones… pero cuando me hago la coleta en alto para entrenar, me transformo", dice.

La mujer es segura de sí misma: "Soy mujer, soy femenina, soy policía, puedo pelear, puedo disparar, puedo hacer el pino, pero me puedo pasear con unos tacones igual que cualquier otra mujer".

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