5 cosas que odiaba cuando era niña y ahora no puedo vivir sin ellas

Qué bueno que las cosas cambian

Las cosas cambian y yo también he cambiado. Son sabios los que dicen que es mejor “nunca decir nunca”, porque ahora me encuentro con que algunas de las cosas a las que le juraba mi odio eterno ahora son parte esencial de mi vida. Así es esto, ¿no? “Más rápido cae un hablador que un cojo”. 

Estan son las 5 cosas que odiaba cuando era niña y que ahora  atesoro como si fuera la corona de Inglaterra:

  1. Salir de vacaciones con mi familia: Puede sonar como una confesión horrible, pero en lo más sincero de mi corazón infantil detestaba salir de vacaciones con mi familia porque eso significaba horas y horas de tortura por parte de mi hermano que no me daba vida por mero gusto. También significaba que mi mamá me obligara a ponerme los vestidos que odiaba y nunca faltaba que mi papá bailara a la mitad de algún lugar y “me dejara en ridículo”. Ahora, daría lo que fuera por unas vacaciones así.
  2. Estar encerrada en mi cuarto: ¿Cómo que estoy castigada? ¿Cómo que me tengo que quedar HORAS en esta aburrida habitación cuando ahí afuera hay todo un mundo por recorrer en bicicleta o patines? Para mí la idea del encierro era equivalente a que me cortaran las alas (y no le digan a nadie, pero cuando me castigaban solía ponerme a cantar “Vuela vuela” de Magneto para sentirme mejor). Ahora, el silencio y tranquilidad de mi habitación es algo que añoro. Una rica bebida, fría o caliente según la época del año, un buen libro o una película  y quedo mejor que habiendo pasado un día en el spa
  3. Vegetales: Mi alimentación consistía básicamente en hot cakes, papas a la francesa y mango con chile; todo lo demás me parecía inecesario e insípido, pero lo que de plano no soportaba eran los vegetales (cliché, lo sé). Las cosas no han cambiado mucho ahí, sigo amando los hot cakes y las papas a la francesa pero ahora son las frutas las que no figuran mucho en mi dieta. En contraste, puedo comer verduras todo el día y ser feliz. Mi transición a herbívora sería completa si no me gustara tanto el jamón serrano
  4. Las películas de terror: Cuando me enfermé de varicela, todos mis hermanos también se contagiaron así que mi mamá creó un fuerte en su cuarto y nos puso en cuarentena ahí. Ellos, adolescentes, y yo con tan solo 4 años, disfrutamos juntos de un maratón de películas ochenteras incluyendo “La pesadilla en la calle del Infierno” y “Goonies”. Mi primera pesadilla fue cortesía de Freddy Krueger.
  5. Ser alta: Aunque el sueño no me duró mucho porque me estanque más pronto que tarde, durante casi toda la primaria fui de las últimas de la fila “por ser de las más altas”, cosa que odiaba porque siempre entraba de último al salón o era la última en escoger algo. Gradualmente fui quedando en los lugares de enmedio y al mismo tiempo en que me di cuenta que ser alta era una ventaja en la vida adulta, por aquello de los pantalones entubados y mil cosas más. Nimodo, lo desprecié cuando lo tuve pero ahora trato de recordar que las cosas buenas vienen en empaques pequeños.
¿Qué cosas recuerdas odiar cuando eras niña y ahora simplemente te encantan?