¿Morirse de amor?

Me llamó la atención leer por todas partes sobre corazones rotos

Ya casi comienza el mes del amor, el pretexto perfecto para llenarse de rosas y chocolates o para pasar una noche de pizza, pañuelos y alguna película romántica que nos haga odiar y extrañar los días de San Valentín en pareja. Pero antes de todo eso, me encuentro con que varias autoras que sigo fielmente están hablando de los corazones rotos y lo difícil que es recuperarse de ellos.

Miren que un corazón se puede romper por muchas razones, no solo porque te hayan dejado o engañado. Me imagino el dolor que debe sentir una madre cuando algo malo le pasa a sus hijos. Pienso en lo difícil que debe ser envejecer junto a alguien y que se vaya antes que tú; como Johnny Cash que a los pocos meses de morirse June, su esposa, dicen murió de amor.

O cómo se sienten las personas a quienes jubilan forzosamente de trabajos que realmente aman, cuando los obligan a decirle adiós a una labor que han realizado toda su vida y ya no tienen nada más que hacer. Pienso en mi abuelo que tiene casi 90 años y la única razón por la que se levanta todos los días es para vestirse e ir un rato a su oficina. Sin eso, no habría fuerza humana que lo saque de su habitación.

Y claro, está el corazón roto por malos tratos. De esas veces que te rompen el corazón porque se lo entregas a alguien que no sabe qué hacer con él o que deliberadamente decide utilizarlo como punching bag. Corazones rotos que inspiran a mujeres como Adele escribir canciones tan dolorosas y reales que no hay quien no se sienta identificado.

Cuando terminé con mi primer novio recuerdo que me destrozó por completo. Tenía un examen de química la mañana siguiente al que llegué con los vasos sanguíneos alrededor de los ojos totalmente reventados y una expresión de tristeza que no puedo ni empezar a describir. Mi maestra me vio y me pidió que hablar a solas antes de que comenzara la clase. Me preguntó si habían problemas en casa o si necesitaba hablar con alguien; y lo único que le pude decir fue que me sentía muy triste. Ni una palabra más. Por mi mejor amiga se enteró de qué había pasado y me dio la oportunidad de presentar el examen en la siguiente fecha, además de que me recomendó irme a casa a descansar.

Cuando llegué, mi mamá me preparó el desayuno para platicar conmigo y no pude probar ni un bocado. Le dije que me sentía tan pero tan triste que me daba miedo no recuperarme jamás. Qué dramáticas podemos ser en la adolescencia, ¿no? Muchos corazones rotos después, aquí estoy y nada me ha matado, aunque definitivamente nada es igual.

Con el tiempo y la edad, cuando alguien te rompe el corazón, pasas por diferentes cosas… piensas que estás decepcionada, triste, enojada, cansada, harta, lo que sea. Pero espero que nunca se me olvide una frase de Woody Allen para esos momentos dificiles “El corazón es un músculo muy, pero que muy elástico” y aunque parezca que está totalmente roto, siempre encuentra la manera de reponerse ¿ustedes qué creen?