Hay cosas que me parecen inaceptables

… pero es difícil saber cuándo se puede opinar y cuándo no

Hay veces en las que no sé cuándo está bien abrir la boca y cuándo no. Aunque creo que todos tenemos derecho a sentirnos como queramos sobre cualquier tema, también creo que puede ser de mal gusto opinar cuando no nos lo han pedido. Sobretodo cuando es para criticar lo que alguien más está haciendo.

Más de una vez me ha pasado que estando en una reunión con mis amigas y sus parejas, alguien ha dicho o hecho algo que me dan ganas de parar abruptamente la conversación y evidenciarlo pero decido quedarme callada y pensar por qué me molesta tanto.

Recuerdo particularmente una vez en que discutíamos sobre las diferencias entre las salidas de amigas y de amigos y el novio de mi amiga la corrigió diciéndole lo siguiente “No, tontita, no sabes de qué estás hablando” -y, miren, aseverar con toda seguridad algo que no se conoce puede ser una mala idea pero el tontita no se me olvidará jamás.

No por usar el diminutivo se hace menos obvio el gesto de mirar hacia abajo, aunque sea por un momento, a la pareja. Entiendo que hay nombres tierno, apodos, o lo que quieran entre parejas – y no soy nadie para juzgar a los que se llaman bebé, osito de peluche o terroncito de azúcar entre sí (porque obviamente lo he hecho) pero ¿tontita? ¿bobita?

Para mí es el equivalente a decir “amorcito corazón, ¿por qué no te callas un rato?” y probablemente sea una exagerada pero desde aquel incidente he notado cada vez más aquellos gestos que a primera vista son inofensivos pero que si le pones un poco seso de repente se vuelven alarmantes.

Como el “no abras la puerta tú, mi cielo, que puedes dañarte las manos”, entre otros. Me gusta creer que los días de doncella en apuros y caballero valiente han terminado en el buen sentido. En el que no hace falta ser hiperprotegidas al grado de cuestionar qué tan capaces somos de manejar ciertas cosas o temas.

Actitudes como esa, para mí, son combo breakers. Es decir, no importa qué tan encantadora pueda ser una persona; el respeto y la igualdad están ante todo. Aunque quieran disfrazarse de consejos y detalles. Se imaginarán que de aquel primer incidente lo único que resultó fue que mi amiga defendiera a su novio, diciendo que “es normal, siempre se dicen cosas así” y yo guardándome el comentario para mí misma.

¿Alguna vez te ha pasado algo así?