A veces es demasiado tarde

Recitar el abecedario al revés es más fácil que pedir perdón para algunas personas

Nunca me ha costado trabajo pedir perdón cuando reconozco que hice algo mal. El problema casi siempre está en el tiempo que me toma darme cuenta de lo que hice.

Bien dicen que discutir cuando uno está en el momento más candente del problema solo trae consigo más problemas, pues podemos decir cosas que realmente no sentimos o no queríamos decir. No tuve que cometer ese error demasiadas veces antes de comprobar que es cierto, pero entonces surgió otro problema: pedir perdón demasiado tarde.

No es que se acabe el tiempo de la forma más trágica imaginable, sino que probablemente la otra persona ya tuvo el tiempo suficiente para pensar si vale o no la pena escuchar lo que tienes que decir. Y, créanme, no hay nada más frustante que te nieguen la oportunidad de aclarar una situación que por una o por otra razón se volvió más grande de lo que debía.

Por mucho tiempo pensé en que era injusto esto. Que todos merecíamos tener, al menos, el beneficio de la duda. Que no todo está perdido, que el barco no se ha hundido. Y aunque no todas las relaciones se rompen por un malentendido, muchas acaban heridas gravemente y difícilmente se recuperan (y me refiero a relaciones de todo tipo; familiares, amistades, sentimentales…)

Pero como en muchas otras cosas (desafortunadamente), no aprendí la lección hasta que no me pasó a mí. No soy una persona rencorosa, y realmente creo que es un desperdicio de tiempo, sentimientos y energía estar en guerra con alguien. No se me da bien eso de ignorar, criticar o evitar como si fueran la peste pero de alguna forma hay que protegerse cuando alguien te está haciendo daño.

Y, aunque suene tonto de mi parte, siempre trato de pensar en las razones por las que la otra persona cree que está bien lo que hace o, en el peor de los casos, solo esperaba que se diera cuenta y al fin pidiese perdón. Y a veces eso no pasa en una semana, un mes, un año…

Naturalmente, la vida sigue, y aunque la tristeza de un conflicto sea grave es un mal que también pasará. A veces pronto, a veces no tanto, pero se irá. Así como se deteriorará lo que había ahí durante todo el tiempo que tarde la reconciliación. Uno aprende a vivir sin la persona, o a que deje de importar lo que pasó pero la relación no sana.

Creo que siempre es bueno pedir perdón, no importa cuánto tiempo haya pasado – pero también es importante saber que no todos están esperando a que termines de juntar el valor para reconocerlo. Y, a veces, es demasiado tarde.