Y tú ¿puedes vivir sin tecnología?

Mi día se va de cabeza cuando alguno de mis aparatos electrónicos decide fallar

El otro día olvidé el celular en la casa y me di cuenta cuando ya había llegado a la oficina y no podía hacer nada al respecto más que acostumbrarme a la idea de que estaría “incomunicada” todo el día. Seguro les ha pasado y no sé si se hayan sentido como yo, pero casi toda la mañana estuve buscándolo inconscientemente donde siempre lo dejo, junto a la computadora.

El sentimiento es horrible, estaba como incompleta e insatisfecha. Con todo y que a través de la computadora puedo mantenerme perfectamente bien comunicada simplemente no es lo mismo. Acepté lo que por mucho tiempo no estaba dispuesta a admitir: dependo de la tecnología.

Me pasa con el celular, la computadora, el lector de libros electrónico, el reproductor de música, la TV… Y siempre en los peores momentos. Olvido cargar mi celular justo el día que estaré fuera por mucho rato. Se descompone la TV cuando no tengo nada que hacer y ya que me hago a la idea de leer un rato descubro que el Kindle no tiene batería. Para el momento en que me decido por agarrar un libro tradicional ya se me ocurrió que tal vez es mejor ver una película en Internet.

Entonces prendo la computadora y todo me distrae hasta que media hora después recuerdo que lo que quería hacer era ver Kiss Kiss Bang Bang. A media película recuerdo que no he pasado las fotos del fin de semana a la computadora y en ese mismo instante se las quiero compartir a alguien más. Le pongo pausa a la película y mientras se copian las imágenes le llamo por teléfono a mi mejor amiga para que me cuente de su día; en menos tiempo de lo que me imagino ya todo está listo y yo ya me quedé pegada al teléfono porque hay historias nuevas sobre quién sale con quién y quién dijo algo que levantó sospechas en el Twitter.

Y es que aunque lo quiera negar mucho de mi vida diaria gira alrededor de mis fieles compañeros electrónicos quienes, de alguna forma, han logrado ocupar un lugar más importante que el maquillaje dentro de mi bolso.

Con tanto aparato, cables y puertos USB estoy a nada de convertirme en una sucursal de electrónicos pero más aún, estoy a punto de volverme loca. Lo que busco es hacerme la vida más fácil, así que no puedo esperar a tener una computadora que sirva de todo y un teléfono que sea casi una computadora y –urgentemente- una impresora que funcione a la primera.