Recordando anécdotas con las amigas

Por otro lado, no hay nada más rico que copuchar (hablar de otras personas, de noticias de otra gente). De contarnos aquellos secretos de la gente que nos rodea y de reírnos hasta que nos duela el estómago de las locuras que cada una ha hecho.

No hay nada mejor que juntarse con las amigas de la vida y conversar como cotorras. Cuando hablo de las amigas de la vida me refiero a aquellas que conoces desde muy pequeña y que por cosas del trabajo y de crecer, las vez solo un par de veces al mes.

Hace pocos días nos juntamos todas. En realidad casi todas, ya que una de ellas está fuera del país, y fue increíble. Es que no hay nada mejor que estar con aquellas amigas que te conocen al revés y al derecho y con las que no tienes que hacer muchas introducciones sobre algún tema porque ya no saben todo. Obviamente nos sirvió para ponernos al día, para saber cuáles son las últimas conquistas de las que están solteras, las novedades de las que están en pareja y también para recordar viejas anécdotas y andanzas amorosas.

 Por otro lado, no hay nada más rico que copuchar (hablar de otras personas, de noticias de otra gente). De contarnos aquellos secretos de la gente que nos rodea y de reírnos hasta que nos duela el estómago de las locuras que cada una ha hecho. Por lejos, la mejor parte es cuando hablamos de hombres. Es que analizarlos es lo mejor. Además que no hay nadie más indicado que las amigas para hacerte abrir los ojos y que te des cuenta de que ese hombre solo te quiere para la cama.

 Yo no sé qué haría sin ellas ¿y tú?