El día que la princesa Diana rompió el protocolo con su amor por el ballet

La princesa Diana se atrevió a hacer lo que nunca nadie haría en la corona británica

La princesa Diana amaba el ballet y soñaba con hacerlo profesionalmente. Su sueño de alteza era ser una primera bailarina sobre el escenario. De hecho, era tan apasionada del baile que hasta antes de su muerte tomaba clases privadas.

Diana llegó a visitar continuamente la London Ballet School y se involucró con los bailarines que estudiaban ahí, preguntándoles sobre sus vidas y por qué les apasionaba tanto la danza. Diana se convirtió en una amiga y confidente de todos. Cabe destacar que incluso ayudó a algunos de ellos económicamente.

A principios de la década de los 80', la bailarina Anne Allan fue contratada como tutora privada de ballet para la princesa. De acuerdo con su testimonio, Diana primero se acercó a ella para tomar lecciones en 1981, cuando era instructora en el English National Ballet.

Durante sus sesiones, la princesa le tomó tal cariño y confianza que llegó a compartir detalles íntimos de su vida y matrimonio, como si fuesen amigas en una tarde de café.

Anne cuenta cómo bailar le ayudó a Diana a lidiar con el estrés de su turbulento matrimonio con el príncipe Carlos.  La profesora relató en un documental de Channel 4 que gracias a las clases de ballet, descubrió muchos problemas de Diana como la bulimia. "Noté que había perdido un poco de peso y fue entonces cuando me dijo que era bulímica. Fue pura presión, estrés", dijo.

Anne dijo que cuando conoció a Diana, era muy tímida pero a medida que avanzaba con las clases de baile se dio cuenta de cuánto significaba la danza para ella.

"Ella tenía baile en su alma. Me di cuenta del puro placer que le daba. Ella amaba la libertad de poder moverse y bailar. Ella lo amaba. Pude ver que ayudó a aliviar su vida emocional. Eso fue difícil para ella en ese momento

La presentación 'secreta' de Diana       

En 1985, el príncipe Carlos y la princesa Diana fueron juntos al teatro. Mientras miraban la obra, Diana desapareció del asiento de repente. En un abrir y cerrar de ojos ella apareció en el escenario. Fue un regalo de ella para Carlos.

La silueta de dos figuras, de las que sólo se podía distinguir que eran un hombre y una mujer, se apoderó del centro del Teatro. El bailarín Wayne Sleep era mucho más bajo de estatura que ella, sin embargo, la agarró por la cintura y la música comenzó.

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Era la voz de Billy Joel y su 'Uptown Girl', la canción elegida por Diana de Gales para apropiarse del escenario, con un vestido blanco que enmarcaba su figura.

Ambos bailaron de un lado al otro, siempre sonrientes, dejándose ir por la música. Durante tres minutos y dieciocho segundos, ante una audiencia real, al ritmo de una canción que entre líneas hablaba de una mujer cansada de la alta clase". Absolutamente todo el show fue una bofetada con guante blanco a la monarquía.

Adoraba la libertad que el baile le brindaba. Unos días más tarde, recibí una carta. Ella escribió: "Ahora entiendo el alboroto que obtienes al actuar", dijo Wayne.

 

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