Paulina Urrutia sobre el teatro: "Es el arte más humano"

Es una de las actrices más talentosas del país; cada papel que interpreta queda en nuestra retina, y en teatro es todo poder y sensibilidad. Un ícono del Festival Internacional Santiago a Mil, que se desarrolla hasta este 21 de enero.

El Festival Internacional Santiago a Mil cumple 25 años, y lo celebran con decenas de obras que recorren nuestro país. En este marco entrevistamos a la actriz Paulina Urrutia, quien participó en el festival desde el día uno, en 1994, cuando se llamaba Teatro a Mil y se desarrollaba sólo en la Estación Mapocho. “Ha evolucionado de una manera maravillosa. Antes éramos tres compañías: La Troppa, La Memoria y el Teatro del Silencio. Nos conocíamos, creamos el lenguaje, tuvimos las primeras grandes oportunidades para salir del país, para ser valorados. Nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo”, cuenta.

Ahora aporta desde otra vereda. El año pasado se convirtió en directora artística del Teatro Camilo Henríquez, un recinto con una historia fascinante. “No solamente gozarán viendo un espectáculo, sino que podrán conocer lo que hay detrás del teatro”. Durante el Festival acá se está presentando “La trágica agonía del pájaro azul”, “Tratando de hacer una historia que cambie el mundo”, “Tu veneno en mí” y “El Dylan”.

A ella la vemos como “Eliana Bustos” en la teleserie “Dime quién fue”, de TVN, donde enfrenta fuertes escenas con su oscuro personaje. En su vida personal, todo brilla. Lleva  más de 20 años con el periodista Augusto Góngora y recién hace dos años se casaron legalmente. ¿Cómo viven su relación? “Todo lo que hacemos, lo que hemos hecho y seguiremos haciendo a nivel profesional forma parte de nuestras conversaciones, pero hoy compartimos nuestra vida, nuestra familia. Después de ser ministra tuve una cesantía absoluta, me costó mucho volver a trabajar y, por lo tanto, descubrimos nuestros mundos más allá de los trabajos. Nos tenemos a nosotros, que tiene que ver con vivir, disfrutar de lo que compartimos, con la gente, vivir la vida”, revela.

Paulina, ¿por qué amamos el teatro?

El teatro es un arte vivo; más allá de la diversidad de formatos, lo que entrega una plataforma como Santiago a Mil, que nos muestra alta calidad, tiene que ver con desarrollo nacional, con una experiencia. Al ser un arte vivo, lo experimentas. Tienes la oportunidad de estar en contacto directo con los creadores. También influye el que se haya tomado el espacio público.

¿Es el arte más democrático?

Es el arte más humano. Trabajamos con la humildad, tratamos de ser un espejo para vernos, para aprender de nosotros mismos.

¿Cuántos teatros con historia quedan en el país, además del Camilo Henríquez que diriges?

La infraestructura cultural no es solamente una cuestión de historia. La gente piensa que el patrimonio es solamente lo histórico, y resulta que cuando tienes un centro cultural recién creado,  y la gente interactúa en él, también es patrimonio cultural. Queremos invitarlos a que conozcan la mejor casa del barrio, que es su teatro, la casa de la cultura de su comuna. Partimos en el gobierno de Bachelet desarrollando un programa que se llamaba Centros Culturales para aquellas comunas con más de 50 mil habitantes. Hoy esos espacios no son sólo para que los artistas muestren, sino para que la gente se pueda reunir, hacer sus graduaciones, talleres, ensayar y vivir la experiencia de vivir su espacio.

DESAFÍOS

“Siempre me preguntan por temas pendientes, pero no es que sean ‘pendientes’, la cultura es un proceso. Antes teníamos el gran tema que el Estado asumiera la responsabilidad política de hacerse cargo del desarrollo artístico y cultural de un país. Hoy ese tema está asumido por el Estado, pero tenemos otro desafío: el acceso de la ciudadanía a los bienes y servicios culturales, y eso va de la mano de la educación y del patrimonio”.

¿En qué cambió el Festival Santiago a Mil?

Antes no te pagaban, el pago de los festivales era todo lo que tu veías, el intercambio cultural era real porque te quedabas el festival completo o una semana y media viendo teatro o haciendo talleres. Ahora, como se ha profesionalizado, las obras vienen, se les paga por el montaje y se van. También las compañías chilenas.                                                

Fuiste Ministra de Cultura, y hacías hincapié en que no se lideraba para los artistas, sino para la gente. ¿Se pierde ese norte?

Más que liderar, cuando uno asume una tarea pública trabaja para la ciudadanía, no para los creadores. Por cierto, uno tiene un gran foco, que es el desarrollo artístico cultural. Es como que el Ministerio de Salud tuviera que preocuparse sólo de los médicos. ¿Sabes por qué pasa eso? Porque está recién partiendo. Obviamente los creadores pensarán en sí mismos, pero crean para la gente, y eso no se puede olvidar.

¿Cuál es el desafío del nuevo Ministro/a de Cultura?

No es solamente trabajar por el desarrollo y la consolidación de las artes, sino que también todo lo que significa la educación artística, el desarrollo de infraestructura cultural. Todo lo que implica el acceso y la participación ciudadana; lo que implica la cultura también. La cultura no es sólo arte; implica formas de vivir, políticas para la juventud, sus modos de crecer, de beneficiarse con el desarrollo de un país. Creo que si el Ministerio de Cultura se enfocara en el desarrollo de tecnología, política para los adultos mayores, podríamos tener un mejor país. En el fondo, comprender que un Ministerio de Cultura no es solamente el arte, sino que la expresión social del país.

Disfruta del Festival Internacional Santiago a Mil hasta este 21 de enero.

Cartelera y valores en www.santiagoamil.cl.

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