Reina de Quito 2017-2018: A Emilia la motiva las personas con capacidades especiales

Emilia Velásquez, de 22 años, tiene una razón muy fuerte para ser Reina de Quito. Su hermano con capacidades especiales es su mayor motivación.

El hermano de María Emilia Velásquez Bucheli, de 22 años, fue el motor para que ella quiera ser la Reina de Quito.

“Mi ñaño tiene Síndrome de Down y trabajaré por personas como él mediante varios programas. Algo que me encanta es que se están fomentando las campañas de inclusión para entender su situación y nos adaptemos a su modo de vida para aprender sobre ellos.

Independientemente de esta parte personal, mi profesión también se enfoca en este tema y se relaciona con todos los planes que está desarrollando el Patronato San José, desde educación inicial hasta adultos mayores.

Quiero empezar un proyecto que se relacione con la evaluación y diagnóstico de niños dentro de los Guagua Centros. Es importante que se analicen las necesidades especiales en el campo educativo ya que los menores están en etapa de escolarización y se puede evaluar a tiempo si hay niños que presenten alguna capacidad especial.

Los huertos urbanos también son parte de mis ideas y podríamos implementarlos en estos mismos espacios para promover una línea de alimentación sana además para que aprendan, a través de talleres, como crearlos y emprender”, detalla Emilia, quien estudia Psicopedagogía en la Universidad de Los Hemisferios.

A ella le gusta “tomar al toro por los cuernos” y cuando se ha visto en situaciones incómodas por acoso ha sabido responder. “Los piropos con connotaciones sexuales que se hacen en grupos de hombres es algo común. En alguna ocasión me dijeron algo de ese tipo y me regrese a pedir que me lo digan de nuevo pero pensando en su madre entonces ahí se quedan callados”, cuenta.

Emilia siente que al estar ya participando como candidata a la corona quiteña está cumpliendo el sueño de su mami, de su hermano menos y el de sus amigos porque ellos la motivan para que haga lo que siempre ha tenido en mente. Además dice que siente que rompe con el estereotipo de las reinas elogiadas por ser altas, rubias, con ojos claros y cuerpos perfectos. “La belleza puede representarse en miles de cosas y nadie puede imponerte ese criterio. Yo lo veo así y por eso me siento feliz de demostrar cómo lo veo yo”, menciona la joven de piel canela y los churos desbordantes, algo muy característico en ella.