Marcela “Maliki” Trujillo: “Siempre hay una palabra para destruir a la mujer libre que escoge cómo vivir”

La ilustradora cuenta detalles sobre el machismo en el arte y cómo desarrolló su primera novela gráfica “Idolo”.

Marcela “Maliki” Trujillo (48) es una de las más famosas ilustradoras chilenas, una de las pocas mujeres en el Olimpo del dibujo a lápiz y/o tinta china en este país. Sin embargo, para llegar a este lugar de reconocimiento ha debido pasar por muchas situaciones que han forjado su carácter y carrera artística. Porque ser mujer en todas las áreas significa un cuestionamiento, más si tus primeros proyectos hablan de cuánto te gusta el sexo.

“Enamorada de mi Clítoris”, publicado en The Clinic, fue el comic que la llevó a convertirse en una de las ilustradoras más irreverentes de Chile a inicios del 2000 cuando aún vivía en New York. Inspirada en las obras de Phoebe Gloeckner, Julie Doucet y Aline Kominsky-Crumb y también los capítulos de Sex And The City serie que veía en VHS mientras vivía en la Gran Manzana.

El inicio de su carrera se enfocó en la pintura tras sus estudios de arte en la Universidad de Chile, sin embargo, las experiencias en New York la acercaron al cómic donde hoy es todo un referente en un momento álgido para esta técnica. Asegura que una obra de Phoebe Gloeckner hablando de abuso la impactó al punto de comenzar a indagar en el cómic hecho por mujeres creando así su personaje “Maliki 4 ojos” que relataba al inicio bromas sobre sí misma pero que mutó hacia la sexualidad, a hablar de la masturbación y el deseo femenino en general.

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Marcela “Maliki” Trujillo en entrevista con Belelú.

Hoy tras más de 27 años de carrera presenta su primera novela gráfica llamada “Idolo, una historia casi real” donde narra una de sus divertidas aventuras con un ilustrador que conoció en una feria hace algunos años.

Conversamos con Marcela sobre cómo fue el proceso en el que decidió hablar de sexo en la ilustración cuando aún era un espacio de privilegio solo para hombres, sobre feminismo, maternidad y su primera novela gráfica lanzada hace unos días con sala completa en la Feria Internacional del Libro de Santiago presentada por Rolando Báez y Sol Díaz y publicada por Random House.

Feminismo y maternidad

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-Fuiste una de las primeras chilenas que hablaba de sexo en un diario muy sexista…

Yo creo que ese comic “Enamorada de mi Clítoris” tuvo mucha repercusión, hasta hoy me hablan de eso. Cuando lo hice me dio un poco de vergüenza pero pensé que al final yo estaba lejos y que ni siquiera mis amigos lo iban a ver. Era atrevido y creía que tenía que aprovechar porque en algún momento se iba a terminar. Me pasaba que como estaba flaca yo quería mostrar mi cuerpo, lucirlo porque antes nunca había podido hacerlo con seguridad, una de las razones del comic es esa. Después de di cuenta que la mujer cuando habla de su deseo no es algo normal, siempre es culposo. Los hombres en cambio son libres para hablar del tema, a las mujeres nos tachan al tiro de caliente, perdida o puta. Yo nunca he tenido ese rollo, ni de cuando era punk. No me importa lo que la gente piense de mí en ese aspecto. Como fui a muchos colegios católicos desde chica una de las cosas que nos inculcaban las monjas era que las mujeres deben comportarse como señoritas entonces esto es mi rebote, hacer todo lo contrario. A mi gustaba tirar, encontraba que era rico, lo pasaba bien. Encontraba que era bacán el orgasmo. Es lo máximo y quería decir eso. ¿Por qué si la mujer dice eso es una puta?

-Impactó a las mujeres eso, yo salí de la universidad en 2002 y la verdad yo leía tus comics y decía “¡yo pienso igual a ella!” y seguro que como yo muchas mujeres más. Fue realmente de alto impacto ver lo que tu hacías en un diario que se vendía en el kiosco.

O sea claro, si le impactó hasta al Pato Fernández que me escribió un mail una vez y me dijo “Oye yo creo que deberías bajar un poco el tono”. Entonces pensé: “Si me censuran en el Clinic voy a ser muy famosa, porque es el colmo si este medio muestra mujeres en pelota todo el rato y hablan de sexo todo el rato, pero lo habla un hombre, pero cuando es una mujer está mal, es cristianamente malo”. Dije “Bueno, si no lo quieres poner entonces no lo publiques”. Pero igual salió aunque hubo una advertencia de por medio. Súper machista igual. Después siento que se me agotó el tema del sexo y el miedo a quedar embarazada, así que comencé con otros tópicos y recibí mensajes de hombres diciendo que mis nuevas propuestas estaban súper fomes. Porque el sexo al final vende. No pesqué hice lo que quise y punto. Lo único que estaba preocupada era que mis cómics fueran profesionales. Después me fui a Europa tuve un romance y quedé embarazada. Me fui a vivir a Alemania, tuvimos a la Lulú, pero no me pude acostumbrar al hecho de ser mamá y estar lejos de mi familia. Era demasiado duro para mí. Me vine a Chile y comencé a hacer el cómic “Maliki mamá, aventuras de madre y esposa” y lo publiqué en el Clinic, pero parece que era infinitamente más fome ya que necesitaba la rutina. Ahí me ofrecieron pintar, que es algo que amo. El Francisco Stuardo me dijo si quería hacer una exposición con él que había abierto una galería en Plaza Mulato. Las pinturas eran con el tema de la familia y Alemania. Me fue súper bien.

Como fui a muchos colegios católicos desde chica una de las cosas que nos inculcaban las monjas era que las mujeres deben comportarse como señoritas entonces esto es mi rebote, hacer todo lo contrario.

-Igual es heavy que el tema de la maternidad sea tan “fome” para todo el mundo, nadie quiere leerlo, a nadie le parece interesar que hay detrás de ello. Pero al mismo tiempo, para la sociedad es casi una obligación que la mujer pase por ese lugar aunque sea sola.

Si no pasas por ahí no eres, para mí fue súper importante la maternidad y pasó por todas mis pinturas de esa época. Ahí volví a dibujar. Apareció Feroces Editores, yo les pasé todo el material que estaba listo de antes fue una recopilación y ellos lo armaron. Después vino la expo del MAVI donde aparecían mujeres arriba de unos úteros, y es que es muy heavy ser mamá. Que tu cuerpo se transforme y que salga un ser de ahí y que sea tu responsabilidad. La mamá es tan importante y me dio una depresión. Esa expo tiene mucho mensaje pero no las vendí. Ahí me llamó Ril Editores y me propusieron publicar un cómics, les propuse hacer un diario con lápiz de mina que era más rápido que la tinta china. En tres meses lo terminé, en dos se diseñó y en seis el libro estaba listo. Ese fue el comienzo de otra etapa. Lo han estudiado en el extranjero como un diario feminista, aún me siguen llamando de las bibliotecas para hablar de él, los cómics me los compró la Biblioteca Nacional porque dicen que es un documento que certifica cómo es la vida de una mujer en esta época. Después hice el “Maliki: Flaca & Feliz” donde yo estaba muy contenta porque había adelgazado pero no le fue tan bien porque ya no tenía depresión.

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-Y la felicidad no vende…

Claro, era mucho “ganar”, desde el lado del ganador. Cuando estás del lado del perdedor la gente se identifica más.

-En el principio de la conversación, me dijiste que nunca hubo una real motivación o consciente de escribir sobre feminismo, pero con el pasar del tiempo… ¿No crees que igual es muy feminista?

Honestamente, ni siquiera he leído los libros que hay que leer para ser feminista. Pero ahora me interesa el tema y cuando me acerco a lo que se ha escrito sobre este tema descubro que lo que he hecho se acerca mucho. He estado instruyéndome en el feminismo. Ahora lo que sí, creo que hay que adaptar lo que sabemos del feminismo a los tiempos modernos. Por ejemplo, si ahora la tendencia es que las mamás se preocupen de la alimentación sana, yo no quiero estar en la cocina todo el día cocinando cazuela y guiso de zapallo italiano todos los días porque tengo que trabajar. De hecho ahora mismo estoy trabajando en mi casa. Mi taller está ahí y aprovecho de cuidar a mis hijas, pero no significa que yo sea más dueña de casa. Ahora tengo dos hijas y quiero que ellas estén bien en realidad, que las cosas funcionen.

-Entonces es bueno, como ahora estás enfocada en la maternidad, un súper buen momento para que llegue la ficción ya que puedes experimentar con tu creatividad más que con la experiencia dura.

Si, totalmente. Este año me dio depre de nuevo. Me pasaron muchas cosas y no pesqué, entregué el libro y se me vino todo encima. Una de las cosas que tengo súper claro es que no quiero medicarme. Casi todas mis amigas toman pastillas.

-Mata tu creatividad…

Claro, no quiero. Una de las cosas que me han ayudado ha sido meditar, te das cuenta que eres un ser humano y no eso conceptual que a veces uno se cree.

-A la mujer, igual le cuesta ese tema, porque son tantas las responsabilidades que falta tiempo para mirar hacia adentro…

Heavy, una de las cosas que es el común denominador es que las mujeres se ponen siempre en último lugar. La mujer parece que debe sufrir, ser la mártir que así se santifica, encuentra a Dios. Es terrible lo que la cultura ha hecho con nuestra historia. La mujer martirizada. Para nosotras el sufrir es bueno culturalmente, lo asumimos como parte de nuestra responsabilidad. Pero cuando te da la depresión no hay orgullo en eso es sufrimiento solamente. Me estoy haciendo varias terapias naturales y me está ayudando bastante. Para nosotras es súper difícil ponernos en primer lugar y decir “Yo tengo que estar bien para ayudar a los demás”. Eso quiere decir que uno comienza a decidir, a poner límites. Algo así como “¡Ya hueón pesado chao! No te quiero”, “esto es mío”, Yo quiero esto”.

-Somos juzgadas cuando tomamos esas decisiones…

Claro, porque eso es muy masculino, la mujer es una bruja, una bitch, una manipuladora, una loca. No podemos ser nosotras realmente. Es como si no tuviésemos derecho de decidir sobre nuestras vidas, siempre hay una palabra para destruir a la mujer libre que escoge cómo vivir.

“Ídolo”, su primera novela gráfica

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-¿Cómo es el paso a la novela gráfica? Creo que es un momento cúlmine de tu carrera.

Siempre me llamaba mucho la atención cuando la gente hacía ficción. Yo pensaba que hay tanto que decir de las cosas que a uno le pasan que para qué escribir ficción. Pero me llegó, como siempre como todas las cosas que me pasan, no fue planificado, fue por accidente. Una editorial española me pidió que hiciera una novela gráfica y yo tenía la idea de hacer un día eso. Pero encontraba que era mucho trabajo. Decía algún día voy a hacer eso. Porque mi idea de hacer un libro era como lo del diario., tres meses. Me decía el editor de España que tenía que hacer un libro con tinta china y una historia larga. Entonces, le ofrecí todas mis historias de New York. Peor no me pescó mucho. Otra de las historias era el papá de la niñita que yo cuidé que era transexual. Me dijo que se iba de viaje y que a su regreso me daba el feedback de la historia que yo le enviara. Fui a un festival de comics al que siempre voy y tuve un romance. Cosa que no pasa nunca. No es que uno vaya y te tire a un hueón. Eso no me había pasado nunca. Y como para mí era nuevo encontré súper buena la historia. Se las conté a mis amigas y nadie la podía creer así que me pareció que podía servir. Tomé un cuaderno y la escribí. Le envié un mail al gallo con el que me había involucrado, yo no quería nada con él porque era una aventura, pero igual le escribí para contar que quería hacer un libro sobre la historia. Me agradeció por preguntar y me pidió que por favor le cambiara el nombre porque era casado. Ahí entra la ficción, además de cambiar el nombre, comencé a inventar más cosas, como el país e incluso en la historia. Era como ser Dios, la historia es mía, antes la historia me pasaba y yo la contaba. Lo empecé a pasar súper bien. Antes de enviárselas al tipo de España se me acercó Random para publicar y les conté lo que estaba haciendo, les encantó y firmamos. Luego la envié al otro editor y me hizo pebre, me dijo que no querían publicar una historia de amor, yo pensaba mientas que no tenía nada de amor. Me dijo además, que aparece una monja y eso es sinónimo de Franco. Le intenté explicar que ese personaje simbolizaba en realidad la parte más moralista de mi misma. Lo dejaos así y buena onda, pero no cerramos. Después de una pequeña crisis respecto de la historia decidí seguir adelante y comencé un storyboard y ahí me di cuenta que me iba a demorar más de lo que imaginaba. Fueron tres años. Cuando lo terminé le envié un mail al protagonista, me dijo que no lo podía creer, me envió su dirección y se lo tengo que enviar, aún no he tenido tiempo.

-¿Qué esperas de esta publicación?

Quiero saber si la historia se entiende, encontré muy entretenido hacer ficción. Es un universo que no conocía y me gustaría entrar ahí nuevamente. Ahora estoy haciendo dos libros más.