Camila Gallardo: "Somos un país que no siempre reconoce la riqueza artística que tenemos"

La sienten muy propia; crecieron sin fronteras, por lo que “visitar” un museo no es sinónimo de arte. Los sub 30 se tomaron todas las expresiones artísticas –urbanas, digitales, audiovisuales– y las adoptaron a sus intereses.

Mientras las ventas de arte caen a nivel mundial, los jóvenes han plantado su bandera en lo online. En concreto, el mercado de arte online creció un 24% el año pasado gracias al aumento de compras por parte de los llamados millennials. Según el estudio “El mercado del arte online 2016”, de Hiscox, el sector generó transacciones por 3.270 millones de dólares en todo el mundo, aumentando hasta un 19% el número de compradores de 18 a 35 años que hicieron su primera adquisición de arte por internet.

“Hay una corriente de nuevos artistas urbanos, ilustradores y artistas plásticos que están conectando mucho a través de las redes sociales con estos jóvenes que empiezan a coleccionar a través de la obra gráfica, el grabado o la serigrafía”, declaró el creador de Gunter Gallery, la primera galería de arte “online” española.

El arte joven no está en los museos sino en las galerías. En términos generales se dice que los cuarenta años es la edad de madurez de un artista con respecto a ciertos logros, como tener tesis de pregrado, haber formado parte de alguna exposición colectiva o individual, haber participado en algún concurso y, por último, tener un cargo universitario. Los artistas millennials ya han cumplido estas metas antes de los 25 años. Producen, gestionan, buscan y no tienen dilemas éticos a la hora de ser patrocinados por alguna empresa nacional o extranjera. Se asocian y funcionan como una empresa curatorial, es un artista con mentalidad gerencial, efectivo, dinámico, y que aparte innova.

Veamos otra parte de la cultura, el turismo. Una investigación de mercado global aplicada a hostales y realizada por Phocuswright –investigadora del sector turístico– definió que el 70% de quienes reservan hostales en el mundo son jóvenes de 20 a 36 años. Acá, un estudio de GfK Adimark indica que el 41% de los chilenos retrasaría la posibilidad de cambiarse a la casa de sus sueños para viajar, y el 64% preferiría retrasar la compra o renovación del auto con tal de poder realizar un viaje.

La música es otra temática clave para esta generación. Pop, rock, electrónica o reggaeton, no importa cuál es la favorita, lo cierto es que los chilenos escuchamos más de 50 millones de canciones a la semana, según un estudio de TNS Research y Spotify, quienes consultaron las preferencias de los chilenos a la hora de escuchar contenido en línea. De acuerdo a los resultados, esto equivale a 188 millones de minutos de streaming a la semana, y 173 minutos promedio de escucha por usuario.

Los músicos sub 30 saben que herramientas como las redes sociales y plataformas de streaming de audio y video son hoy en día armas fundamentales para la difusión y la comunicación con sus fans.

CAMILA  GALLARDO

Tenía sólo 14 años cuando su papá, cámara en mano, la grabó cantando “Gracias a la vida”. La idea era para verlo en familia, pero el patriarca lo subió a YouTube, y las visualizaciones se dispararon. Han pasado 7 años, y hoy el éxito de la ex The Voice en la web es similar, pero mucho más profesional. Camila es uno de los fenómeno de la música nacional en la era digital.

“Creo que hoy lo más difícil es salir del territorio, pero como están las cosas, con lo que es Internet y el streaming, es mucho más fácil llegar a otras partes del mundo, sin tener que viajar. En Chile lo más difícil para un artista, cantante o expositor de arte, siento que es cómo lidiar con el público mismo. Siento que como cultura somos un país que no siempre reconoce la riqueza artística que tenemos".

Internet ha hecho que los jóvenes nos abramos a las referencias de otras partes, entonces siento que hay un tipo de música un poco más distinto, un sonido un poco más universal. Somos una generación que combina las raíces; por lo menos siento que pertenezco a la generación de jóvenes que combina las raíces latinas con el sonido más universal”.

Le preguntamos cuáles considera deben ser los límites para que un artista se involucre con diferentes empresas o marcas, considerando que ella es embajadora de varias, “Sí, soy una artista linkeada a marcas; no veo nada de malo en eso, obviamente en mi caso siempre priorizando la música y poniéndolo primero. Yo me preocupo que la campañas donde participo sean con contenido, que sea una buena influencia para la generación que viene”.