Y por esto son importantes los zapatos de tacón de Melania Trump

La primera dama no ha entendido que la ropa significa todo, más en política y gobierno.

El simple hecho de ostentar riqueza desmedida en un lugar golpeado por la tragedia es ofensivo. Y más cuando uno es político. Sencillamente: ostentar si uno es político, es ofensivo. O que se lo digan a Berlusconi, para comenzar. Y en el caso de Melania Trump, a pesar de que la comparan con Jackie Kennedy, ella no ha aprendido a representar un rol que requiere de estrategia política y de mucha, pero mucha corrección y empatía.

Y eso no es irse de tacones a una zona de desastre.

El tacón revela que se es superior por encima de alguien más. Se requería algo más adusto y modesto, que no llamara la atención y que diera la imagen de colaboración, de involucrarse con la gente a la que tu marido gobierna. Como por ejemplo, María Clemencia de Santos (de Colombia) en el desastre de Putumayo. ¿Alguien la ve acaso con un vestido de diseñador que la mayoría de los colombianos no puede pagar y ni siquiera alguien que lo acaba de perder todo?

Por eso entiendo la molestia en redes sociales. Es cuestión de empatía. Y la política es imagen, así a gente como Kate Bennet le cueste reconocerlo diciendo que es lamentable que la gente se ocupe más de los zapatos de Melania. Sí, Kate, la gente de tu país aprendió desde las elecciones presidenciales de 1960 que la imagen lo es todo. Que se lo digan a Nixon cuando perdió contra Kennedy por verse sombrío, sucio y sudoroso en el debate televisivo, mientras Kennedy era joven, carismático y guapo. Política básica para dummies.

Es lo mismo con las primeras damas. No solo sirven de perchero, también juegan una imagen institucional. Y eso sucede desde siempre. ¿Por qué decapitaron a María Antonieta? Porque ostentaba a lo grande con un pueblo muerto de hambre. Mientras ella vivía en su burbuja de Versalles a la última moda, mucha gente la quería muerta precisamente por eso.

Las reinas medievales mostraban con sus vestidos el poder del Estado, de la corona y del poder que tenían. Los reyes se hacían pintar en armadura para mostrar que “peleaban por su país” así fueran unos obesos que se la pasaban comiendo todo el día y sufrían de gota. 

Un poco más para acá, la reina madre Elizabeth vestía de colores alegres para darle esperanza a una Inglaterra bombardeada. Ahora, en pleno 1997, ¿se imaginan a la reina Isabel vistiéndose de rojo en pleno funeral de Lady Di? Se acaba la monarquía. Y por eso mismo: porque la ropa también transmite empatía.

Acá no se trata de “elegancia”. Eso hay que dejarlo para cuando no existan crisis humanitarias que van más allá de lo “estiloso” que puede ser alguien. Esto es cuestión de saber que el poder de la ropa no se puede subestimar y menos cuando hay muchos que se quedaron sin nada. Sí, por eso son tan importantes los tacones de Melania: porque una pieza puede decirlo todo.