Taylor Swift sufrió acoso sexual y nos da una lección al denunciarlo

La cantante se presentó en un Tribunal para relatar cómo sucedieron los hechos.

¿Cuántas veces, mientras caminas por la calle o viajas en el transporte público, un hombre te ha acosado sexualmente? ¿Cuántas de esas veces has denunciado a quienes lo hicieron? ¿Una, dos… ninguna? Si jamás lo has hecho, Taylor Swift tiene una lección que darte: siempre debes hacerlo.

Hace cuatro años, Taylor fue acosada sexualmente por el Dj David Mueller (mientras se tomaban una fotografía), y en lugar de quedarse callada decidió alzar la voz y exponer lo que le había sucedido públicamente.

Primero, la famosa cantante se lo hizo saber a su fotógrafa, Stephanie Simbeck, 15 minutos después de que sucediera. Posteriormente, se le contó a su madre, Andrea Swift. Y ahí comenzó la lucha.

Al poco tiempo, Taylor decidió hacer público que había sido víctima de acoso sexual, sin embargo las personas no le creyeron (es común que las estrellas sean tocadas “de más” por sus fans y lamentablemente no se ve como un ataque). Situación que Mueller decidió ocupar a su favor para demandarla por una cifra millonaria de dinero, acusándola de haber propiciado que lo despidieran de su trabajo sin razón.

Pero la cantante no se rindió y en 2015 decidió interponer una contrademanda por falso testimonio y acoso sexual contra el DJ. Hecho que derivó en un juicio para deslindar responsabilidades, el cual comenzó justamente esta semana y al que Taylor ya se presentó para testificar.

¿Cómo sucedieron los hechos?

Taylor dijo en su testimonio ante la Corte que está “completamente segura” de que Mueller “le agarró el trasero” durante una sesión de fotos para la prensa en el 2013. Este evento fue previo a un concierto al que el locutor estaba invitado junto con su novia.

Fue intencional […] Sentí cómo me agarró la nalga debajo de mi falda […] Fue horroroso e impactante”, explicó Taylor ante el interrogatorio del abogado defensor de Mueller, Gabriel McFarland.

La declaración contradice la versión que el DJ ha dado durante todo este tiempo. Él asegura que jamás tocó el trasero de Taylor intencionalmente, que “tal vez” pudo haberle rosado un brazo o el torso, pero que no había tenido un comportamiento inapropiado. Y acusó al equipo de seguridad de Swift de difamarlo.

Él no tocó mi costilla, no tocó mi mano, él agarró mi trasero desnudo”, detalló Swift ante el jurado.

Durante el juicio, McFarland le preguntó a Swift porqué su guardaespaldas no hizo nada cuando Mueller la atacó, a lo que ella respondió que “nadie esperaba que eso ocurriera […] Nunca había pasado antes”. Así mismo, la cantante negó haber podido confundir al DJ con otra persona: “Tenía mi trasero agarrado. Sé que era él”.

Taylor declaró que ella pidió a sus representantes que informaran a la radiodifusora donde trabajaba Mueller sobre lo sucedido, pero indicó que jamás pidió que lo despidieran: [Yo] no lo quería volver a ver. Y aquí estamos años después y me culpan por los desafortunados eventos de su vida”.

Lo que podemos aprender

La lección de fondo detrás de la demanda por acoso de Taylor, por la que por cierto sólo ganará un dólar si resulta victoriosa, es que todas las mujeres debemos denunciar cuando sufrimos acoso sexual. No importa que nadie nos crea al principio, jamás debemos quedarnos calladas.

Porque el acoso sexual no es algo normal, y no debemos permitir que siga considerándose como tal.