Eugenia Lemos: "Busco las oportunidades, nunca me quedé esperando nada en mi casa"

Es un referente de moda, y planea seguir su carrera ligada a la actuación y animación. Con un desplante envidiable, reconoce que juega frente a las cámaras, y que no está dispuesta a perder oportunidades.

Por Carolina Palma Fuentealba. 

Es bella, enérgica e intenta hablar cada día más como chilena, aunque no puede esconder esa aura luminosa típica argentina. Más allá del episodio "gorda lechona, andá a comerte los postres", Eugenia Lemos (31) supo guiar su camino hacia la actuación, animación y moda. Incluso asegura que está "retirada" de ese formato más polémico.

Mujer multifacética, actualmente se desempeña como panelista de "Mucho Gusto" (Mega); creó su propio canal de YouTube, Eugenia Lemos, para hablar de belleza, estilo de vida y moda; en agosto se lanza como diseñadora de vestuario para Hasbro, y recorre Chile con la obra de teatro infantil "Lana y el Lobo", en la cual es la protagonista. Como su desplante no pasa inadvertido, son muchas las marcas que la acompañan durante esta oportunidad que le brinda el espectáculo nacional.

¿Te gusta el juego de la televisión? ¿Lo aprendiste a querer?
Sí, más en mi caso, que soy actriz de profesión. Me ha tocado trabajar en miles de cosas, como panelista, animadora. Cuando te toca mutar en diferentes áreas, aprendes el juego de la televisión. Hoy me encuentro siendo productora también, me he adaptado a otros roles.

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Empezaste en los realities, ¿volverías a uno después de animar y actuar en obras de teatro exitosamente?
No, estoy retirada de los realities. La verdad es que jamás en mi vida se me hubiese ocurrido entrar a un reality, pero cuando se me dio la oportunidad en Argentina, sabía que era un juego, que iba a ser mi trampolín para que la gente me conociera. Lo vi como un paso, un primer paso, y luego vino el trabajo duro.

Ahora animas "10 cosas de ti", de mega.cl, y fuiste anfitriona en el reality "Doble Tentación" ¿Venciste algún miedo?
Soy muy segura de mí misma. Al principio algunos no entendían mi humor, pero nunca me ha afectado. Siempre tuve esa seguridad de que ya iban a comprender, ya habría tiempo. Soy segura porque llevo las riendas de mi vida. Busco las oportunidades, nunca me quedé esperando nada en mi casa, propongo. Soy de armas tomar, y eso me da la seguridad de que las cosas van a suceder.

¿Te gustaría conducir algún programa en TV abierta?
Sí, es una de mis metas, pero también hago teatro, como "Lana y el Lobo", así es que siempre estoy vinculada a la actuación. Lo que me ha dado la televisión es descubrir otra faceta mía, la animación, que no la busqué desde un principio, y se me dio. Ahora hice propia esta meta, ahora me pulo, me preocupo de mejorar.

¿En Chile se dan las condiciones?
Desde el día que tuve contrato en el canal, me siento muy a gusto. Los ejecutivos me han aconsejado mucho. En el minuto que firmé, dije "me quedo en Chile". Me dio seguridad. Antes dudaba, y esperaba la mejor oportunidad. Me han dicho que pula mi acento, que tome clases de dicción para que no suena tan argentina, y me he sentido más cómoda con esos consejos. He tomado clases de voz para la animación. Soy muy estudiosa, siempre que me toca una nueva pega, me preparo mucho. Ahora estoy en un segmento de moda en "Mucho Gusto", y lo preparo íntegro. Mi casa está llena de libros de moda y de asesorías de imagen. El Mati (su novio, Matías Kosznik) se burla, "cómo puedes ser tan nerd. Un sábado a las 10 de la noche y tú leyendo". Soy obsesiva. Fui profesora de teatro, así es que aparece la profe.

Cuando a uno le nombran a Eugenia Lemos, piensa inmediatamente en colores. ¿De dónde surge tu amor al color?
Desde los 14 años trabajé en compañías teatrales, donde hacía mi propio vestuario. Hacía mis diseños, los mandaba a una costurera de barrio, y después chequeaba que estuvieran bien. Siempre tuve la faceta de productora también. Ahí entendí que podía hacer mi propia ropa. Compro muy buenas ofertas, después retoco, corto. Por el teatro hice vestuario más fantasioso, y surgió mi gusto por los colores.

Implica mucha creatividad..
Sí, me inspiro con una película y creo un traje. Mi ropa es media teatral. Si ves mi clóset, es como un arcoiris. No tengo nada negro, porque me sienta fatal. Cuando me visto de colores, me siento viva.

¿Qué te pasa con los críticos de moda de programas como "Maldita Moda"?
Me río. Si me critican diseñadores que admiro, me afectaría. Si lo hace alguien que considero que se viste fome, que no tiene iniciativa, está bien que me critique, porque no lo me entiende. Mi estilo es para entendidos, para los que comprenden la moda. Para quienes saben que la moda tiene que ver con juego, que tiene que ver con un riesgo. Es un estilo ser clásico, ser elegante. La gente cree que para estar bien vestido tienes que ser clásico, pero es un área, se puede jugar con otras cosas. Hoy "el más" es más en el mundo. Lo vemos en las campañas de Chanel, de Gucci. Existen los estilos recargados, pero no lo entienden. Que hagan lo que quieran. Cuando veo "Maldita Moda", digo "mejor si no me entienden".

En los años que llevas viviendo en Chile, ¿ves algún cambio en nuestra forma de vestir?
Sí, y quizás tiene que ver con la llegada de tiendas low cost, como H&M, Forever 21, y su alcance a todo Chile. Me pasa que tengo la tienda Soy Zebra, y la gente se anima con la chaqueta amarilla. Tiene que ver con muchos cambios culturales. La mujer está empoderada, lucha por sus derechos y eso se manifiesta en la ropa, porque es una forma de expresarse. Antes la mujer no mostraba nada de su cuerpo, porque había una connotación mucho más machista, del deber ser.

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¿Te gusta algún diseñador chileno?
Sí, trabajo mucho con Abraham Escalona, Matías Hernán, Claudio Mansilla. También artistas emergentes como la Lolo Silva. Los zapatos de Faridy Flores me encantan. Cuando uno va con un diseñador, también propone ideas. Armamos cosas juntos. Lo único que saben es que para mí, ¡nada negro! Todos se burlan, porque en general los diseñadores tienen hartas prendas negras. Se venden harto.

¿Ha cambiado tu personalidad en Chile?
No, porque tuve la posibilidad de mostrarla. Cuando uno está en un reality es un show, y entendía que no podía pasar piola, porque es una oportunidad.

Pero sigues diciendo fuertemente lo que piensas…
Digo lo que pienso, pero no soy de pelear, de confrontar; soy muy positiva, digo las cosas de buena manera. Es que en un reality hay que hacer show, porque si no todo es muy aburrido.

¿Qué te da rabia?
Soy bien justiciera. Me cargan las injusticias. Cuando una empresa te ofrece un servicio y después no te lo da, voy a atención al cliente. Alego por mí y por otra gente también. En Argentina me pasaba que veía un robo, y era la primera llamando a los Carabineros. También me dan rabia las injusticias sociales. Acá la gente trabaja y, dentro de todo, le alcanza, pero en mi entorno en Argentina no siempre les alcanza. Siempre mando cosas y ropa para la gente de allá. Cuando la gente no tiene, me parece una gran injusticia de la vida.

Un reflejo de que tienes los pies en la tierra.
Trato de sacarle partido a todo. Siempre me regalan ropa, así es que siempre regalo maletas a las personas que conozco, a la que va hacerme el aseo, para que le de a sus sobrinas, sus hijas. Mi abuela me dice que parezco una vieja (ríe).

Leí que no repites prendas. ¿Cómo es eso?
En televisión no repito, pero igual tengo prendas que guardo. ¿Hay alguien que repita ropa en televisión? No sé, siempre me pareció que no se podía. Siempre tengo un look distinto. Por lo mismo, regalo harto a mucha gente, todos los meses regalo 20 pares de zapatos. Las chaquetas no se regalan, porque son de distintos tonos. La ropa que uso en el matinal, la regalo. Tampoco me gusta tener tanta cantidad.

¿Qué te gusta de ti?
Siempre me he autoanalizado, he buscado la superación en todo sentido. Me gusta mi positivismo. Crecí viendo a mis papás trabajar mucho. Mi mamá es maestra y mi papá se hizo en la vida no más. Mi mamá tenía el sueño de tener una escuela, y recuerdo que cuando chicos nos hacían jugar a pintar, poner ladrillos, y cuando crecí vi el sacrificio de ellos para hacer esta escuela. El sueño lo lograron con nada, porque no venían de familia de plata. Siempre crecí con la idea que no existían los imposibles. Vivía en un pueblo chico, pero quería trabajar en la tele, quería ser actriz, y ahora lo que más hago es trabajar. Si luchas para eso, te matas para eso, lo vas a conseguir.

¿Y qué te gustaría cambiar?
A veces me gustaría que las cosas me importaran menos. Los problemas familiares me afectan mucho, soy la mamá de todos. Me ha pasado estar en China, y al primo de no sé dónde le faltó algo, y ahí estoy preocupada de ayudarlo en lo que necesite.

¿Tienes momentos de paz?
Con el Mati somos muy relajados, muy ñoños, tomamos tecito, vemos películas, disfrutamos de naturaleza. Viajamos un mes para estar conectados con la naturaleza. El mundo de los eventos es súper frívolo, siempre expuesta. Me gusta jugar a eso, pero mi "real life" tiene que ver con disfrutar de la familia, con la pareja, tomar un mate bajo un árbol.

¿Qué te aporta Matías, tu pareja hace 11 años?
Él es más tranqui y le gusta la aventura también, viajar a lugares exóticos. Yo lo acompaño y él me acompaña a los eventos.

¿Quién lo viste?
Le enseñé a hacer buenas compras, pero ahora él escoge todo solo. El aprendiz superó al maestro, porque hasta sale el mejor vestido de la semana. Creé un mostruo (ríe). Es el más mino, estupendo.

¿Es vanidoso?
Cero preocupado de mirarse al espejo, pero, como es diseñador gráfico, le gusta la estética. Él es muy simple, cero recargado.

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Medio en broma, has dicho que él no se quiere casar. ¿Cómo van con ese tema?
(Ríe) Jodíamos en el reality, pero en la vida real, no. Estamos con otros proyectos. Él sabe que antes de tener niños, nos tenemos que casar. El tope es hasta los 35 años. Tengo 31, así es que el tiempo va pasando. Vamos a ver si sale corriendo o se la juega. No cree en el matrimonio, y tiene sus motivos. Es un buen compañero y quiere formar una familia, pero no cree en la institución. Yo me quiero poner el vestido igual (ríe). Además, eso de ser el centro de atención en la fiesta, que todos lo miren, le da pudor.

Pero es el hombre de tu vida…
Sí, ya pasamos muchas etapas. Es amigo, familia, compañero. Nos conocemos todo, nos miramos y sabemos qué piensa el otro. No hay secretos.

¿Los celos tienen cabida?
Él es un poquito más celoso que yo. No lo celo a él, pero si veo a una chica desubicada se lo hago saber a la chica, no a él. Es muy educado el Mati, así que yo marco mi territorio (ríe).

Imprescindibles de belleza 

Con una agenda tan copada, mantienes tu rostro y cuerpo perfecto. ¿Algún secreto?
Hace un tiempo conocí la Bright, de mispa.cl; es una maquinita muy práctica que la puedes llevar en la cartera, que atenúa las ojeras. Combina radiofrecuencia con LED. A mí me pasa que duermo muy poco a veces, y me refresca la mirada inmediatamente. Para el cuerpo uso Tripollar Pose, también de mispa.cl. Me gusta porque reduce, disminuye la apariencia de la celulitis, tonifica y trabaja la flacidez en piernas, abdomen y brazos. Me encanta el gimnasio, pero a veces no puedo, así que complemento con esta máquina.

Y de makeup, ¿cuáles son tus imprescindibles?
Hay 3 productos de M.A.C que uso aunque esté en una isla desierta: el corrector de ojeras; la máscara de dos posiciones, con un cepillo grueso y otro delgado (Haute & Naughty Waterproof Lash), y el labial Flat Out Fabulous, un fucsia medio violáceo. En 30 segundos, con estos tres productos, ¡revives! (ríe).

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