Chayanne, la tierna historia del día que fue 'adoptado' por una mexicana

Doña Emilia Marín jamás pensó que una llamada telefónica a la radio cambiaría su vida

Por Olivia O'Gam Espinosa

Fotos: Cortesía Emilia Marín

Hace un par de semanas le preguntamos a las usuarias de Nueva Mujer, qué le dirían a Chayanne si tuvieran oportunidad de conversar con él 10 minutos. La respuesta fue abrumadora, pero entre los más de 300 comentarios hubo uno que nos llamó la atención:

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Ileana Durán Ravell nos robó el corazón con su comentario, así que decidimos buscarla y conocer el resto de la historia. Aquí se las compartimos.

La historia inicia en 1984, Chayanne recién comenzaba su carrera como solista y realizaba una gira por diversos países para promocionar su disco ''Chayanne es mi nombre". Pronto llegaría el tiempo de que visitara México.

En la ciudad mexicana de Mérida, Yucatán, la señora Emilia Marín participaba en el programa radiofónico 'Cocinando para las estrellas' para no solo ganar un disco de Emmanuel, otro de los cantantes más famosos del momento y admirado por sus hijas, también para tener la oportunidad de cocinar para un ídolo internacional: Chayanne.

Imagen foto_00000003Doña Emilia participó y ganó el ansiado disco de Emmanuel. Nerviosa, pero emocionada, dictó al conductor la receta de tartaletas de carne que había seleccionado al azar de un recetario y con la que participaría en el concurso para cocinarle a Chayanne. Jamás imaginó lo que pasaría unos días después:

"Vinieron las muchachas de la escuela a avisarme que me estaban buscando en la radio. Fui premiada con la visita de Chayanne. Después me llamaron de la radio y me dijeron que si podía visitarme Chayanne, les dije que sí, que con mucho gusto. Vino a mi casa, tuve el honor de tenerlo en mi mesa, comimos y conversó con nosotros", relata doña Emilia a Nueva Mujer.

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El equipo de la radiodifusora le pidió a doña Emilia que fuera muy discreta y solo le dijera a personas muy cercanas que Chayanne iría a comer a su casa, pero el secreto se convirtió en noticia y en la fecha fijada para la comida, las calles estaban abarrotadas de gente que quería ver y saludar al boricua.

Con apenas 16 años, Chayanne llegó puntual a la cita y caminó por la calle 28 de la colonia La Esperanza para llegar al número 501-I donde vivía doña Emilia y su familia.

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"Nos encantó recibir a Chayanne, fueron unas amigas, mi prima, un vecino y mi novio que ahora es mi esposo. Estábamos nerviosos de recibirlo, pensamos que iba a llegar rodeado de autos, pero no fue así. De repente tocó la puerta y con ese acento tan lindo que lo caracteriza, preguntó si ahí vivía doña Mili. Conversamos con él, comió las tartaletas, se portó muy sencillo. Nos platicó que cuando grabó el video 'Chayanne es mi nombre' tenía mucho frío pero se lo tuvo que aguantar", relata Mirian Ravell, hija de doña Emilia y quien estuvo presente en la comida con Chayanne.

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Fue tal el alboroto que los gritos eufóricos de ¡Chayanne, Chayanne! atemorizaron al cantante quien, según relata la familia Marín, decía: "Si salgo por la puerta del frente me van a dejar sin ropa".

Doña Emilia lo tranquilizó con un fuerte abrazo y le aseguró que nada le pasaría pues los yucatecos lo querían mucho. Así ocurrió, Chayanne pudo partir tranquilo, pero dejó un grato recuerdo en la memoria de la familia que no paró de recibir visitas que buscaban desesperadamente al cantante, incluso hubo grupos de chicas que pidieron entrar a la casa y revisar si a familia no lo estaba escondiendo .

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A 30 años de distancia y con 76 años a cuestas, doña Emilia guarda un hermoso recuerdo del cantante: "No he tenido el honor de volverlo a saludar. Me dio mucho gusto tenerlo en mi casa y cocinar para él. Me encantaría saludarlo nuevamente y volver a cocinarle. Lo invitaría a almorzar y le prepararía pescado al horno. Te mando un abrazo muy grande por tu cumpleaños desde Mérida, Yucatán, donde hace 30 años tuve el gusto de tenerte en mi casa. Si viene a Mérida y tiene un rato para estar con nosotros lo invitaríamos a almorzar".

Finalmente, Liliana Durán, asegura que su abuelita ve a Chayanne como un hijo que partió de la casa paterna muy joven, pero que siempre se espera que regrese. Lo siente como parte de la familia y es tanto su cariño por él que le gustaría volver a verlo y cocinarle. Las fotos de aquella época son su gran tesoro y ha llegado a derramar lágrimas al no encontrarlas y pensar que las ha perdido para siempre.

Nosotros queremos que esta historia tenga una continuación y que doña Emilia vuelva a tener la alegría de cocinarle a Chayanne, así que compartan esta nota para que #ChayanneregreseaconedoñaEmilia. 

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