Héctor y Amparo Noguera: La entrañable relación padre e hija en la intimidad

Por segunda vez padre e hija comparten escenario. Lo harán en "El Padre", comedia dramática que aborda las consecuencias del Alzheimer. Cómplices y cariñosos, les cuesta hablar de ellos pero nos revelaron parte de la naturaleza entrañable de su increíble relación.

Por: Jessica Celis Aburto. Fotografías: Gonzalo Muñoz Farías.
Pelo y maquillaje: Sole Donoso A. Agradecimientos a Hotel Director.

"Hola tesoro", le dice tiernamente Héctor "Tito" Noguera a su hija Amparo, mientras la saluda con un beso. Se miran con complicidad y se abrazan al momento de encontrarse para realizar esta entrevista, ad portas de estrenar "El Padre", del francés Florian Zeller, comedia dramática de gran éxito internacional que aborda las consecuencias del Alzheimer en una familia.

Ambos son dos de los actores más reconocidos del país, y esta es la segunda vez que compartirán el mismo escenario. Anteriormente lo habían hecho en "Infamante Electra" de Benjamín Galemiri (2005), instancia en la que fueron dirigidos por Raúl Ruiz. A su vez, es la segunda en que ambos son dirigidos por Marcelo Alonso, pareja de Amparo.Imagen foto_00000005

"El Alzheimer no es nuevo en la literatura, pero lo nuevo que plantea esta obra es que la enfermedad está vista desde la subjetividad del personaje, de cómo él ve la realidad. Ese es el mundo que va a ver el público", dice Tito respecto a su personaje, el padre que padece la enfermedad.

Amparo: Hay que aclarar, eso sí, que esta obra tiene mucho humor.
Tito: Así es. Creo que la gente se va a reír mucho y aprenderá a ver la enfermedad desde otro punto de vista, con más cariño quizás, y con una comprensión mayor.

¿Tenían algún acercamiento especial o previo con la enfermedad?
A: Conozco gente cercana que la ha tenido. Creo que todos hemos conocido a alguien que la ha padecido.
T: Sí, creo que no hay nadie que no haya conocido a alguien con esta enfermedad.

¿Cómo han trabajado los textos y sus personajes?
A: Generalmente lo que se hace, y que en este caso hicimos, es tener mucha lectura. Es una obra que está súper bien escrita pero uno tiene que comprender las escenas, ya que así es más fácil montarlas. La dificultad de este montaje la tiene mi papá, porque tiene una cantidad de texto muy grande. Yo también he hecho obras con mucho texto, pero el problema aquí es que este tiene una conexión mental muy extraña, porque el personaje no tiene lógica. Su mente está compartimentada, el texto hay que memorizarlo de esa manera, y eso es una dificultad. La otra dificultad en cuanto a la dirección es que tiene una estructura muy particular, pero cada escena la hemos conversado mucho. Y seguiremos leyendo y descubriendo, porque el teatro nunca se termina de comprender.

T: Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice la Amparo. Es un texto muy fragmentado y eso cuesta. Pero todo se gana con paciencia, trabajo, ¡y mucho ensayo! (risas). No hay nada que no se logre en el teatro si hay el tiempo para hacerlo.
A: Finalmente uno después ya no se da ni cuenta que fue difícil hacer algo.
T: Sí, a uno se le olvida eso.

Tito, ha dicho que tiene algo de masoquista, porque siempre sufre mucho con los estrenos y que quizás sería mejor ver todo desde la butaca.
(Risas) Ah, sí… Me pasa con cada obra. Siempre me pregunto "¿por qué estoy acá arriba, alterado, y la gente del público se ve tan contenta y cómoda?" (risas). Hay cierto masoquismo en el teatro. Lo que pasa es que apenas uno pisa el escenario eso se olvida y entras en una aventura apasionante.

¿Te ocurre algo parecido Amparo?
Sí. Lo único que me tranquiliza frente a una escena es decir "sé lo que tengo que hacer". Ahora me lo recuerdo, porque uno cree que no sabe (risas), y pienso que sólo debo continuar y pasar el tobogán. Sé que lo haré y voy a llegar al final. Entre medio pueden pasar miles de cosas, pero igual voy a llegar. Y es increíble, porque uno siempre llega (risas).

¿Cuál es la particularidad de Marcelo como director?
A: Es súper amoroso (risas)… No, hablando en serio, creo que lo bonito de él en su dirección es que además de saber bien lo que quiere, y voy usar una palabra que no me gusta mucho, tiene el tema del desafío. Él siempre tiene la búsqueda de una nueva dirección. No es que vaya a descubrir la panacea, porque siempre hay alguien que lo ha hecho antes, pero trabaja la verdad absoluta, algo que parece súper fácil pero es de las cosas más difíciles a las que uno tiene que enfrentarse como actor. En esta obra su dirección apunta a eso.
T: Arriba del escenario hay una gran verdad, al punto de darle al público la sensación de que no se está actuando realmente, y esa es la parte más difícil para el actor: llegar a esa verdad. Pienso que Marcelo es el director más adecuado para esta obra porque él tiene una comprensión de los textos muy profunda y hace una lectura muy inteligente y muy sensible, certera. Y como en el caso de este texto, que es muy fragmentado, es muy importante que el director tenga esa claridad.Imagen foto_00000003

VIDA EN LAS TABLAS

¿Cuáles son tus recuerdos de niña respecto al momento en que te encontraste con el mundo del teatro de la mano de tu papá?

Voy a hacer un resumen. "La vida es sueño", en el Teatro de la Católica, y "De reyes y princesas". Encontraba que las princesas estaban bien dejadas de la mano de Dios en cuanto a los trajes (risas). Yo se los habría puesto todos rosados y no cafés y tonos verdes… No, no, no (risas)… Pero bueno, era lo que había. Lo que más me llamaba la atención era el escenario antes de que empezara la obra, cuando estaba vacío; luego la obra misma, y después, cuando me subía al escenario y veía donde había quedado la espada tirada. Y lo que más me sorprendía es que después de vivir en todo este mundo, mi papá tenía que subir al auto a los actores. Se subían como con la bolsita del supermercado con lo que habían llevado al teatro, y afuera el mundo era raro. No sé como explicarlo pero era… (suspira profundamente). Eran otras personas. Y había que llevarlas a las casas. Y las actrices tenían zapatillas, manos…, no sé, ese quiebre era muy raro.

¿Sabía de esto Tito?
(Risas) No…
A: Yo tampoco lo sabía. Trato de describirlo ahora que estoy grande y vieja y entiendo las cosas. En ese momento me llamaba la atención el cambio de la realidad, que uno saliera del teatro y afuera hubiera una micro, ponte tú.

Medio esquizofrénico todo…
¡Imagínate! Y los niños son esquizofrénicos yo creo…

¿Nunca existió la posibilidad de que no te dedicaras a la actuación?
Siempre hice esfuerzos para que eso pasara, porque uno tiene que tener varias posibilidades, pero ni siquiera lo decidí. Fue algo que pasó, como con casi toda la familia. Tampoco sé si es un privilegio o algo muy hermoso. Lo es seguramente, y un siquiatra probablemente tendrá una explicación más concreta a eso (risas), pero es lo que ha ocurrido sin buscarlo demasiado. Creo que ninguno de quienes nos hemos dedicado a esto de la familia, ni la Emilia, ni Diego, ni Catalina (sobrina nieta de su papá), nos hicimos muchas preguntas ni tomamos muchas decisiones.Imagen foto_00000001

¿Se siente feliz con estos desenlaces, Tito?
Yo estoy feliz. Me encanta que estén en esto y trabajar con ellos.

¿Siempre tuviste conciencia del peso actoral de tu papá?
Sí, siempre me di cuenta. Cuando iba a ver "La vida es sueño" y la obra terminaba, decía fuerte que teníamos que ir al camarín para que la gente supiera que yo era "especial". El ego ahí, desde chiquitita (risas). Nosotros íbamos a La Vega a comprar las verduras, todo el mundo conocía a mi papá y con mi hermana a veces nos quedábamos esperando arriba de unos sacos de manzanas o papas para que él hiciera la compra más rápido (risas). Y nos cuidaban porque éramos las hijas de él. Todo el mundo lo acosaba mucho en La Vega.

¿Tuviste miedo de enfrentarte a ese "la hija de", presión por su talento?
No, nunca. De repente en la escuela (de Gustavo Meza) me sentía un poco distinta, me pasaban cosas especiales. Por ejemplo, es típico que cuando uno estudia tiene mucha opinión y crítica, y en buenahora que sea así, porque si no, no llegas a ninguna parte. Tuve que escuchar algunos comentarios de compañeros que no hablaban muy bien de actores que eran muy cercanos a mí, entonces eso era extraño.

Porque tocaban tu mundo personal.
Sí, pero me daba cuenta también que esas personas estaban en un grupo de teatro desde otro lado, generaban otras cosas, y no eran las mismas cuando estaban en mi casa almorzando. Me sorprendían comentarios como "ese viejo latero…", cosas que es típico escuchar.

Y ese viejo latero era tu "tío"…
(Risas) Claro…, era como mi tío. Era raro.

¿Cuáles son los primeros recuerdos de Amparo arriba de las tablas?
Debo decir que me sorprendí cuando ella decidió estudiar Teatro, porque no sabía qué camino iba a tomar, pero me alegré, me pareció bien. La primera vez que la vi actuando fue en un examen de escuela. No me acuerdo la obra y no puedo saber si me gustó o no, porque lo sorprendente fue ver a mi hija en otro contexto que no era el de la familia o sus amigos. Recuerdo que comencé a escuchar que todo el mundo me decía que ella tenía mucho talento, que era muy buena, ¿cierto? (mira a Amparo y ella sonríe con timidez, larga una carcajada y mira hacia el suelo). Eso lo empecé a escuchar desde la primera vez que subió al escenario. No sé qué nota le habrán puesto, porque no estaba pendiente de eso. Sí me importaban los comentarios, y me gustaron mucho. Ahí me di cuenta que ella tenía talento, y eso se repite hasta el día de hoy: "el talento de la Amparo".

Amparo permanece a su lado moviendo la cabeza de un lado a otro, sonriendo con timidez, como si la frase le diera pudor.

¿Y es muy opinante con su trabajo?
No opinamos tanto. Generalmente nos vemos todos los trabajos, eso sí.
A: Nos pasamos viendo los trabajos de todos (risas).

¿Televisión igual?
A: Ahí nos perdonamos un poco.
T: Sí, es que no podemos ver todos los capítulos, sólo algunos. Pero todo lo que es teatro y cine, sí.

Como familia parecen ser muy aclanados, ¿pasan mucho tiempo juntos?
A: No sé si pasamos tanto tiempo juntos, pero generalmente lo hacemos todos los domingos y veraneamos en el mismo lugar. No en la misma casa, pero sí en la misma playa, entonces pasamos todas las tardes juntos.

¿Qué es lo que más le llama la atención de su hija? (Amparo se adelanta y dice "Ay, que vergüenza estas cosas" (risas)…
T: Me cuesta decir que es lo más o qué es lo menos. Cuando me preguntan quién es la mejor actriz o mejor actor, no sé…, así como tampoco sé qué es lo peor. De ella me hace muy feliz su talento, y no sé, uno quiere a la gente, ¡y yo quiero a mi hija! (risas). Y la quiero por tantísimas razones, así como me puedo enojar con ella por otras tantas. El cariño entre padre e hijos es inmenso y muy difícil de analizar.Imagen foto_00000002

¿Pero podría resaltar alguna cualidad?
A: Ya, di cualquiera…, rájate con una… (risas).
T: (Risas) Me río mucho con ella. Nos reímos mucho.
A: Sí, es verdad.
T: Me encantan sus comentarios, opiniones, sus apreciaciones sobre lo que vemos, las cosas, las personas. Me es muy entretenida la Amparo. Somos muy buenos peladores los dos (risas).

¿Y tú que resaltarías de tu papá?
Me cuestan también estas cosas…, pero puedo destacar su perseverancia, la falta de prejuicios. Cuando de repente me deprimo y pienso "ya tengo 52 años y bla bla bla…", me digo que con el papá que tengo, ¡no puedo pensar así! Miro su vitalidad y lucidez que tiene con respecto a la vida y me sorprende. Todo eso es lo que lo mantiene tan bien por dentro y por fuera. Y no es un camino fácil. Creo que es el más difícil, de hecho, porque es una pelea constante contra uno, la vida, lo establecido. Conozco a dos o tres personas más cómo él, y lo encuentro notable. Me gustaría ser así y no sé si es tan fácil, porque uno se detiene en tanta tontera…

¿Qué te pasó cuando te enteraste del grave accidente a caballo que sufrió tu papá el verano del año pasado?
(Silencio) Me puse histérica. De hecho no me atrevo a pararme en la esquina donde me dieron la noticia porque mis gritos eran terribles (pausa)… Pienso que como la vida es un poco sabia en eso, nos fuimos dando cuenta muy de a poco de la gravedad. Afortunadamente estaba ahí Marcelo (Alonso), porque nos hizo tomar decisiones rápidas y acertadas. Creo que sin él habríamos tomado otras menos afortunadas, quizás, porque a uno le cuesta caer en cuenta. Además, creo que la persona que lo recibió tras el accidente tampoco tenía la información para tomar decisiones como las que se tomaron. Ahora siempre que paso afuera de la Clínica Alemana y veo la ventana donde él estuvo y el helicóptero, no puedo mirarlo, porque me da miedo.

¿Fue la primera vez que te enfrentaste a la posibilidad de perder a tu papá físicamente?
Con un accidente, sí.

Así fue el backstage de la sesión de fotos de Héctor y Amaparo Noguera