Felipe Braun sobre la crianza de sus hijos: "promuevo la paternidad"

Hacer pan le voló la cabeza, y estudia para obtener la certificación internacional en el oficio, mientras vive a concho la crianza de sus 2 hijos y piensa en tomar clases de reggaetón. Hoy protagoniza "La Colombiana" (TVN), la cual lo volvió a acercar a un mundo del cual se enamoró cuando vivió en Bogotá.

Por: Jessica Celis Aburto. Fotografías: Gonzalo Muñoz Farías.
Pelo y maquillaje: Sole Donoso A. Agradecimientos a Hotel Director.

Felipe Braun (46) confiesa que le encantan las entrevistas, que lo pasa bien con ellas. Ya perdió la cuenta de todas las que ha dado en sus más de 20 años de carrera como actor, donde ha hecho de todo, desde teatro, hasta cine y televisión. Hoy protagoniza "La Colombiana", de TVN, y con ella se cumple un nuevo hito: 23 años siendo parte del género, desde que debutó en "Rompecorazones", en 1994.

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"Me encanta que estemos haciendo una teleserie de un tema país. Nunca me había pasado algo así. Hoy el Congreso está votando por leyes de migración, y estoy en una teleserie que se ocupa del tema, que además tiene un punto de vista, que en este caso es acogedor hacia los inmigrantes. Las teleseries en general son entretención y me encanta que así sea, pero si hay un sentido más profundo, como en este caso, es el doble de satisfactorio. La identificación del público es fundamental, porque si no existe, la gente no te ve. Y aquí eso está totalmente".

Llevas más de dos décadas haciendo teleseries, ¿has hecho alguna reflexión al respecto?
(Risas) Sí, la hago. Hay una etapa cuando empiezas a contarlas y dices "chuta, he hecho 27 o 28 teleseries", y eso es mucho. No sé en qué momento pasó tan rápido (risas).

¿Te perfilabas como galán, una figura masculina importante de teleseries?
Lo de galán o no es relativo. Yo no partí de galán, sino como el flacuchento, el adolescente. Fueron años así. Mi primer papel más de galán fue en "Machos", y ya tenía 33 años. Todos los galanes eran musculosos, y yo no. Era la generación de Cristián de la Fuente, de Luciano Cruz-Coke, que hacían roles de hombres, tenían más cuerpo (risas). Yo seguía haciendo de colegial. Pasé de ser chico a demasiado viejo, muy rápido, no hubo un trance.
Viviste en Bogotá, Colombia, el 2012.

¿Hay alguna motivación o cariño especial con esta teleserie?
Cuando supe en los pasillos que se pensaba grabar una teleserie vinculada a Colombia, pensé altiro que ojalá me tocara a mí, pero eso no estaba en mis manos. Cuando me llamaron les dije que bailaba salsa, que me encanta Colombia y es un país en el que volvería a vivir. Me enamoré del lugar, los paisajes, de lo buena onda. Es un país que por la violencia que ha vivido es muy auténtico, con gente muy cariñosa.

¿Qué piensas respecto al tema de las inmigraciones y la discriminación que muchos han vivido?
Me da mucha pena porque me sentí muy bien acogido allá. Nunca fui discriminado. A los colombianos les encantan los chilenos. Ahora, no culpo a los chilenos en lo que pasa porque no tenemos historias de migraciones recientes tan fuertes como las que hemos tenido en el último tiempo. Cada vez que hay choques culturales hay enfrentamientos, pero siempre salen cosas buenas de eso también. Y siempre va a ver gente que va ser encantadora y otra que no con los inmigrantes. Creo que los chilenos estamos aprendiendo a entender esto, me imagino que las inmigraciones van a seguir creciendo, y por lo mismo sería bueno que aprendiéramos a sacar lo bueno y no lo malo.

¿Cuándo decidiste que la actuación era lo tuyo?
Cuando llegué a vivir a Santiago y estaba en el colegio iba mucho al teatro con mis amigos. La mamá de uno de ellos, Pedro Pereda, nos llevaba a ver obras, como las del Ictus, y también al cine. Íbamos mucho al Normandie. Después estudié Publicidad, y en un momento me di cuenta que tenía una habilidad con la creatividad pero que no la desarrollaría por allí, sino por el lado artístico. Ahí dije "voy a ser director de teatro". No sabía si podía actuar pero entendía que dirigir sí, porque era creativo. En la escuela me di cuenta que actuar también me gustaba.

Lastarria 90 ha sido tu megaproyecto actoral hasta ahora, ¿cómo ves hoy su término?
Es divertido porque me han preguntado harto sobre la nostalgia por Lastarria. Fue un proyecto súper especial pero siempre tuvo fecha límite. Se hizo pensando en que tenía que beneficiar a mucha gente joven pero con un ciclo de vida, tras el cual nosotros (con su amigo y socio Luciano Cruz-Coke) seguiríamos otros caminos. Por eso no lo miro con nostalgia. Estamos muy orgullosos de lo que hicimos y creo que hasta el día de hoy no hay otra sala donde haya pasado tanta gente joven y beneficiada. Todos los directores jóvenes hicieron una obra allí. Ahora estoy armando otras cosas, más preocupado de lo que viene que de lo que dejé atrás.Imagen foto_00000001

¿Más teatro?
No, ¡pan! (risas).

¿Sigues levantándote al alba para hacer pan todos los días?
Ahora que estoy grabando la teleserie lamentablemente no, porque me quita mucho tiempo. Hago pan los fines de semana y pan de masa madre siempre, aunque ahora estoy haciendo panes con levadura porque es más fácil y rápido. Estoy estudiando mucho sobre el pan, y aún cuando no puedo practicar mucho por ahora, sigo aprendiendo. Me quiero certificar como Panadero Internacional. Me gusta mucho enseñar también.

Tu afición por la cocina es conocida pero, ¿qué tiene el pan que te voló la cabeza?
Empecé a tener un problema los últimos años. Siempre mi cocina ha sido creativa, es la que me nace en la mañana, no es de receta, y ese proceso empezó a dificultarse. Cuando tenía que cocinar para más de 12 personas, por ejemplo, me empezaba a molestar un poco lo que iba a hacer. Iba a La Vega y al supermercado, compraba de todo un poco y no ocupaba todo, me sobraban muchas cosas. Había un derroche y un gasto emocional grande, y empezó a ser pesado cocinar. Lo que me pasó con el pan es que cuando empecé a aprender, caché que sin contar la levadura, con harina, agua y sal tienes una masa madre, y la variedad de panes que salen de ahí son millones. La previa al pan me relajó mucho, y eso me armó una línea creativa súper entretenida de nuevo. Además, hacer pan requiere mucho oficio, mucho trabajo con las manos. Hay que aprender a amasar, a formar los panes bien, y cada uno tiene su técnica. Eso me devolvió la entretención, me enamoré del pan. Además es mágico: la harina se convierte en vida, tú ves literalmente cómo crece. Es la planta hecha harina –que es algo inerte– y luego vuelve a cobrar vida. Eso es muy bonito y me hizo mucho sentido.

¿Te gustaría instalarte con una panadería o un negocio afín?
No, mi negocio es lo que yo hago. Todo lo que yo mezcle con lo audiovisual, la actuación y la comida es parte de mi negocio.

Eres una Pyme por ti mismo.
(Risas) Sí, mi vida está en eso. Hay gente que se dedica a la panadería y se instala con una. Yo no soy panadero, soy panadero-actor, que es distinto. Me gusta hacer clases como hobbie porque me gusta enseñar a hacer pan, especialmente a actores, porque no a todos les va bien, entonces que al menos puedan vender pan (risas). Tengo una especial fijación con enseñarle a mis compañeros.

¿Estás contento con lo que has hecho laboralmente?
Sí, súper contento. Cuento el tiempo que llevo, pero miro más para adelante que para atrás. Pienso más en lo que tengo que apurarme en hacer. Si estoy satisfecho con mi vida actoral la respuesta es sí y no, normal. Siento que han pasado cosas súper entretenidas y otras no tanto, y que he hecho trabajos buenos y otros malos. Ahora tengo objetivos súper entretenidos con respecto al pan, a mis cosas creativas extras y al deporte.Imagen foto_00000003

¿Qué deportes practicas?
Hago mucho bicicleta y juego rugby, cada vez menos, pero me gusta ir y estar presente siempre. También tengo ganas de bailar más. Me encanta la salsa, aunque en la teleserie aparezco bailando mal por mi papel (risas). No soy el más bueno del mundo pero me gusta bailar. Ahora quiero aprender otros bailes, como reggaetón, pero no conozco a nadie que me pueda enseñar (risas).

¿En serio?
Sí, escucho algo de reggaetón. No es de toda la vida pero ahora me ha gustado, no sé por qué (risas). Caché que todos los jóvenes lo escuchan y lo hice, y la verdad es que he encontrado algunos bastante entretenidos.

La paternidad como objetivo

Cuando Felipe vivió en Bogotá, siempre tuvo la idea de volver. En su estadía de un año lo acompañó su mujer, la arquitecto Sofía Schmidt, y como una especie de "elástico" que los devolviera al lugar, dejaron arrendado un departamento. "Tuve que venirme a filmar la teleserie 'Simplemente Julia', queríamos regresar, sin embargo el nacimiento de Juan (4), nuestro primer hijo, cambió los planes, porque cuando tienes hijos te das cuenta que la red familiar es súper importante", revela.
Y tú eres muy apegado a tu familia…

Lo normal. Mis papás vivían en México cuando yo lo hacía en Chile. Pero la familia siempre ayuda cuando tienes hijos. Aún cuando ni mis papás ni los de mi mujer viven en Santiago, están cerca, uno los llama. Por otro lado, y aún cuando la televisión está medio de capa caída, me han salido muchos trabajos allí y también en teatro. A la llegada de Juan, se sumó la de Agustín, hace un año y tres meses.

¿Siempre quisiste ser papá?
No lo tenía tan claro, pero me imagino que sí. Vengo de una familia con padres que aún siguen juntos y tengo una muy buena historia familiar, por lo que creo que tarde o temprano pensaba que podría ser padre. Los últimos años no sólo lo tenía más presente, sino que se convirtió en el objetivo de mi vida. Los niños pasaron a ser fundamentales, soy muy feliz. Yo promuevo mucho la maternidad y la paternidad. Al que pillo le digo "¡ten hijos! Es súper entretenido" (risas). Y me gusta hablar de niños, lo encuentro choro. A lo mejor por la edad que tengo quizás lo tomo con mucho relajo. Tengo la suerte de no tener que preocuparme del tema económico, entonces me ocupo de la alegría de mis hijos y del proceso que uno vive con ellos, porque es muy lindo.

¿Te preparaste de alguna forma especial para asumir la paternidad?
Fue bastante natural con mi primer hijo. Con el segundo me pasó que me costó entender que habría otra persona más, y me preguntaba cómo se divide el amor con otro hijo. Me pasaron cosas raras con eso, hablé con mi papá y tuve una conversación súper buena; nosotros somos dos hermanos también. Lo que me dijo fue súper bonito y muy obvio a la vez: "cálmate y deja que pasen las cosas". Y fue así. El más chico ahora ocupa un espacio súper grande, distinto y tan importante como el de su hermano. Me pongo a pensar en qué pasa cuando tienes 8 hijos (risas), ¿cómo será eso? Yo veo las cosas buenas de los niños, me cuesta ver las malas, y aunque tener hijos implica mucho trabajo, les dedico todo el tiempo que puedo.Imagen foto_00000004

¿Qué tiene Sofía que logró que cumplieras ese sueño?
Ella es una persona muy estable, se complementa mucho conmigo. Descubrimos que teníamos objetivos de vida muy parecidos, entonces se nos hizo mu fácil estar juntos, pero las relaciones son siempre una búsqueda constante. Nosotros nos llevamos muy bien y somos muy felices, con una familia muy feliz.

Has dicho que tu cocina es el centro de operaciones familiar, ¿sigue siendo así?
Sí. Y trato de involucrar a los niños en ella lo más posible. Nuestra vida en la casa gira en torno a ese espacio.

¿Sofía cocina?
Sí, y súper bien. Su cocina es distinta a la mía, es más de recetas y se tira más por los postres. Yo soy más salado.

Se complementan.
Sí, porque si me quitan mi espacio me muero (risas), que es el problema que tengo con mi papá.

Eres muy de invitar a amigos a comer. Cuando te ofrecen ayuda, ¿los dejas?
Cuando cocino yo, cocino yo (risas). Si alguien quiere cocinar que cocine, pero otra cosa.

¿No los dejas ni siquiera cortar algo?
Sí, eso sí, pero que no se metan en las ollas (risas). Lo que me pasa con mi papá es que, por ejemplo, compro un pato para cocinar, lo guardo, y al otro día encuentro que él lo cocinó. Eso es pelea familiar, lo peor que puede pasar (risas).

¿Qué esperas en lo familiar?
Ayer me preguntaba eso: qué quiero que pase. Ahora estoy en la etapa de instalar a mis hijos en el colegio e inculcarles las cosas que me gustan, como el deporte, la cocina, el arte. Me ocupo que se concentren en el estudio y espero que se conecten con el campo, con los animales, los caballos y los perros, como lo hice yo. También me gustan las casas y me gustaría seguir arreglándolas.

Sácate una actividad…
(Risas) No, no es que me dedique a hacer casas, pero pienso en los lugares físicos también, y la familia para mi igual tiene que ver con el hogar físico. Tengo un terreno en el pueblito del lago Ranco y quizás me haga una casita pronto.

Así fue el backstage de la sesión de fotos de Felipe Braun en Nueva Mujer