5 Series de Netflix que deberías volver a ver

Siempre podemos sacar dobles lecturas.

Netflix se ha posicionado como un cambio de paradigma al momento de enfrentar el entretenimiento casero.

No sólo ha revolucionado, cuándo, dónde y cómo vemos nuestra programación, sino que además lo hace apostando por contenido original y apuntando en donde otros ven un fracaso.

Este año la cadena de streaming llegó con varias sorpresas, esperadas continuaciones y  estrenos anticipados.  Este es un TOP FIVE de series a las que deberías volver a echarle un ojo, o directamente verlas si es que te las perdiste.

Para algo se inventaron las vacaciones. ¡Ponle play!

Bojack Horseman

Bojack es una serie compleja. No sólo no es la comedia que parece que es. Sino que tampoco es ese drama lacrimógeno que puede por oposición suponerse.

Las aventuras del caballo actor de sitcom en desgracia, son una acida radiografía a cierto sector de Hollywood; a la acomodado que resulta a veces ser un negocio basado en patrañas y en cómo se puede llevar la soledad de alguien profundamente herido.

Bojack es como una rara fusión de Alf, con Californication y Bret Easton Ellis.  Y verla por segunda vez, es para fijarse en todas esas sublecturas que se pierden cuando uno está tratando de asimilarla.

Narcos

Narcos es la reivindicación de América Latina como un lugar con una historia impactante. No quiero entrar en el juego sobre si se glorifica o no la vida de un narcotraficante, si es por eso, no se podría haber hecho El Padrino. Eso es minucia.

A lo que voy, es que la serie comandada en su primera temporada por José Padilha aborda  el choque cultural, político y económico que significó la masificación del mercado de  la coca en todo el mundo. Y lo hace con clase. Con buenas actuaciones. Con talento local. Con excelente foto y un montaje muy atrapante.

La razón para revisitar Narcos es para saborear todos esos pequeños detalles.

La fotografía a cargo de la trinidad Mauricio Vidal, Lula Carvalho, Adrián Teijido se luce en todo su esplendor. Es hora de ver nuestro continente como una superpotencia para contar historias de género potentes.

Love

Love pasó muy desapercibida, pero para mí, fue una pequeña joyita.

Alejada de la grandilocuencia de otras producciones, Love, llegó como una de esas comedias románticas lo suficientemente inteligentes para no caer en la monotonía. Aunque sean de manual.

La historia versa sobre dos cabros. Mickey (Gillian Jacobs) y Gus (Paul Rust) jóvenes-adultos, todavía son muy jóvenes para ser adultos, pero muy viejos para trasnochar todos los fines de semana. Ambos llevan una vida amorosa insatisfactoria.

Ella tiene un novio polleruo que todavía no es capaz de cortar el cordón, y él, una novia controladora que realmente no lo ama.

Ambos se conocen luego del respectivo quiebre y comienzan una dinámica que eventualmente, los llevará a tener onda.  Y no es un spoiler, es lo que todos sabemos que va a pasar.

Lo de Apatow es una declaración que habla finalmente sobre cómo nosotros, somos nuestros peores enemigos. Entes inmersos en comportamientos de autosabotaje, tratando de sobrevivir en una zona compleja como lo son las relaciones, en una era, donde hay muchas otras prioridades aparte de tener una pareja.

Luke Cage

Luke Cage es importante como ficción dentro de Netflix porque aborda algo que parece no importarle al consumidor promedio de cómics mainstream.

No todo es golpearse con explosiones de fondo. Hay más matices y la serie de Luke Cage los capta y desarrolla condenadamente bien.

Lo de Marvel  se perfila como el único héroe negro bien hecho para la pantalla con un trasfondo importante, con un compromiso para con su público, y que celebra sus orígenes y lo vuelve hoy; algo mucho más importante que una serie entretenida o un héroe rudo.

Lo transforma en mensajero de una realidad y la acomoda a una ficción que se preocupa mucho más allá de la pirotecnia. Un fin mucho más elevado que simplemente recibir balas y patear traseros.

Aunque eso igualmente lo hace muy bien.

Stranger Things

Sí. Muchos terminaron aburridos con la incesante masa de hype que se formó luego de la llegada de Stranger Things. Pero sigo defendiéndola por varios buenos motivos.

Strange Things nos recordó que es lo que echamos de menos en nuestra pantalla.

No es una mera nostalgia por la nostalgia. Es construida y QUIERE contar una historia como se hacía en aquella época de cine familiar, pero utilizando en el formato de serie. En estos días, su mejor aliado pensando en que las salas son de alguna forma, espacios perdidos en detrimento superhéroes y megamasivas franquicias interminables.

A pesar de sus hoyos argumentales, su facilismo narrativo y todos sus ripios, Stranger Things es un repositorio visual de nuestras mejores memorias de la infancia. Ahí radica su efectividad. Y hay algo hermoso en eso.