The Crown: ¡Dios salve a la Reina!

Alexander Bracho comenta la nueva serie de Netflix.

Netflix estrenó hace muy poco The Crown. Una serie creada y escrita por Peter Morgan, dirigida por Stephen Daldry y producida por Left Bank Pictures para la cadena de streming que narra la vida y reinado la Reina Isabel II del Reino Unido.

Para cualquier persona desafecta a las monarquías o en general a este tipo de serie más calma y reflexiva,  The Crown puede parecer igual de excitante que una maratón de Baby TV. O eso es lo que creía mientras me rehusaba un poco a verla.

No es lo mismo que sentí cuando eran las cuatro de la mañana y no podía apagar la televisión.

Y es que una serie basada en una de las monarcas vivas más ancianas del mundo no puede sino ser para que funcione, un drama refinado, de  gran factura y con la suficiente intriga para dejarte enganchado capítulo a capítulo.

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En The Crown, vamos conociendo diversos capítulos en la vida de una joven Isabel que con tan solo una veintena de años debe verse enfrentada a un escenario político adverso como lo fue la repentina muerte de su padre, el rey Jorge V o la difícil relación con Winston Churchill, un ícono de la política británica y actor central durante la Segunda Guerra Mundial, que en esa época, ya veía su poder mermado.

Una época que además se encuentra llena de cambios y trasformaciones sociales, que sirven como guía central para conectarnos con la historia de Isabel.

Pero ojo, que no solo vemos intrigas políticas. También asistimos a las vicisitudes de una joven Reina (interpretada por una estupenda Claire Foy, a quien vimos en Rosewater) que debe lidiar con una familia que no es para nada fácil de llevar.

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Para muchos, quizás la estructura de The Crown puede resultar cansina, pero creo que justamente ese es una de sus grandes bazas.  Narrando pequeños arcos centrados en la relación con quienes la rodean, es como podemos definir mejor al personaje de Isabel.

Es notorio que esta es una historia que lleva una gran carga de ficcionalización, y es por eso que la mejor manera de entender a nuestra protagonista es por medio de su interacción con terceros pues no hay nada más decidor que las acciones.

Ese tipo de estrategia narrativa en especial se puede apreciar en su relación con su hermana Margaret (Vanessa Kirby), uno de los puntos mejor trabajados, creo, de esta temporada.

Foy, además está muy bien abrigada por un reparto con secundarios de peso como Matt Smith (Príncipe Felipe); Jared Harris (Rey Jorge VI) o el mismo John Lithgow como Winston Churchill, otorgand0 la robustez necesaria para generar ese contrapeso que emite la sensación de una reina  novata que irá con el tiempo, adquiriendo la presencia que la historia le requiere.

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Y es que quizá una de las cosas que se pueden criticar de The Crown es cierta predisposición a contar una historia demasiado correcta. Aunque tal vez sea apresurado pedirle un poco más de controversia, cuando se tiene planeado por lo menos hacer tres temporadas más.

Finalmente, The Crown es una maravilla de ver. Luce cada uno de los aproximadamente 120 millones de dólares que costó, y pese a que para muchos puede ser un poco cansina, créanme; si le dan el tiempo que merece, estarán disfrutando de un muy buen drama histórico, con una factura impecable, y una evidente ambición narrativa.

¿Qué más se le puede pedir a la vida?