Rosana: "Lo importante es traducir los latidos del momento"

Acaba de cumplir 20 de años de carrera, los cuales está celebrando con un nuevo disco de estudio, "En la memoria de la piel", recién lanzado. Nos invitaron a su presentación en Buenos Aires, la que coincidió con el cumpleaños 53 de la cantante, quien nunca pensó dedicarse a esto.

Por: Jessica Celis Aburto, desde Buenos Aires.

La primavera bonaerense corría con la tibieza de la estación, y un cielo cargado de nubes grises y negras auguraba la llegada de la anunciada lluvia. "Se viene una tormenta", dice un taxista. Son cerca de las 9 de la noche, y en un exclusivo hotel de Palermo, Rosana Arbelo hace su check in tras un agotador vuelo que la trajo desde España a la capital argentina para promocionar su último disco, "En la memoria de la piel".

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La compositora y cantante española cumplía 53 años ese mismo día, y un restaurante del barrio de Núñez fue el lugar de la celebración que se extendió hasta pasada la medianoche. A la mañana siguiente –y tras haber hecho su rutina de ejercicios– estaba lista para comenzar su agenda de prensa, con la energía y simpatía desbordantes que la caracterizan.

Han pasado 5 años desde que sacó su último álbum de estudio, "¡Buenos días mundo!" (2011), y 3 desde que lanzó "8 Lunas", disco recopilatorio y de colaboraciones. Ambos fueron acompañados por giras y presentaciones que la han tenido viajando por todo el mundo. "¡No he parado!", dice muerta de la risa.

Para su nuevo álbum compuso 50 canciones, y su familia y amigos, como es costumbre, fueron parte del "jurado" que le ayudó a determinar cuáles quedarían. "Cuando siento que ya di todo y no tengo nada más que comunicar, reviso las canciones que he hecho y me reúno con la familia, amigos y amigos de amigos, y les canto pedacitos de cada canción. Luego entra la compañía, los ejecutivos, los compañeros, y terminamos de elegir el material. Es algo muy verdadero, porque elegimos lo que nos emociona y gusta a todos. Estoy súper feliz del resultado", confiesa.

Después de 20 años, ¿cómo te reinventas para crear un nuevo disco, buscas hacer algo nuevo?
Más que intentar hacer algo diferente, cada disco es dar lo mejor de mí. Y como persona, uno va evolucionando y otros van involucionando, pero ese es otro tema (risas). Para mí lo importante es traducir los latidos del momento, del aquí y ahora, uno no está en la misma realidad de hace 4, 5 o 10 años. Cuando eres capaz de hacer musicalmente un desnudo integral y quedarte en pelota, en papel en blanco, siempre es un cambio, y si no hay un cambio es porque finalmente terminas haciendo un disco por oficio. Yo no sé trabajar por oficio. No sé hacer un disco premeditadamente para que diga una cosa. Sólo sé vivir y responsabilizarme de eso. Y por eso intento que sean el reflejo de lo mejor que tengo en el momento de crearlos. De hecho todos mis discos son distintos. Cada uno va por un concepto diferente, y eso es un riesgo, pero cuando sale bien es una revolución. Si los hiciera por oficio buscaría las canciones que más le gustaron a la gente y compondría por el mismo camino.

¿Y cuál es el resumen, lo que hace diferente a este disco?
Tiene cosas diferentes, pero por sobre todo tiene una evolución natural hacia un sonido más contundente y enérgico, que es quizás el sonido que se parece más a mis shows en vivo. Hasta ahora, como que he tenido dos sonidos distintos para cada espacio.

En lo profundo, ¿qué momento de tu vida muestra?
Un montón de paseos por el mundo, un encuentro con personas distintas, donde cada uno de ellos me ha contado las emociones que han sentido con mi música. Como una que me contó que su hermano salió del coma por ella, u otras que lograron determinadas cosas a través de una canción. Me imagino que todo eso que pasa por la memoria de la piel, se va quedando ahí. Cada vez que termino un disco me imagino que es como estar en el pico más alto del mundo, quitarse la ropa y decir "esta soy yo, aquí y ahora".

¿Cómo evalúas tus 20 años de carrera?
La palabra que más se me viene a la cabeza es agradecimiento, me siento agradecida. Ya poder dedicarme a lo que más amo hacer, son palabras mayores. Además siempre he dicho que la gente y la música han estado en mi vida de forma contínua y especial, entonces, poder juntar las dos cosas que más me gustan es maravilloso. Para mí la vida no es nada sin compartir. Soy una agradecida por la magia en mi vida y todo lo que me ha pasado. Guardo las sonrisas y abrazos, porque para mí son, incluso, más especiales que el aplauso.Imagen foto_00000001

La cantante que no quería cantar

Su papá le regaló su primera guitarra, porque a los 3 años la vio jugando por todos lados con un piano de juguete. "Me dijo que estaba tratando de encontrar notas y que estaba tecleando la melodía del Danubio Azul. Me regaló la guitarra, que era más grande que yo, y a los 8 años hice mi primera canción", recuerda.

Fue autodidacta hasta que se fue a estudiar a Madrid, y siempre pensó en hacer canciones para otros, nunca cantarlas. "Convertirme en cantante fue algo que me llegó en dos horas, literalmente. Había terminado 'Lunas Rotas' y hasta ese momento sólo había cantado en mi casa o para mi familia y amigos", dice.

Su primer disco salió a la venta a las 10 de la mañana y a las 4 horas ya se habían agotado. En ese tiempo vendió entre 100 y 150 mil copias a la semana en España, y a los 15 días fue lanzado en otros 30 países, como Argentina, Chile, México, Italia, Londres, Alemania y Japón. "En todos los países sucedió lo mismo: el disco se agotaba. Creo que 'Lunas Rotas' fue mucho más allá de la música; fue una locura, y nunca podré entender qué pasó. Creo que la única explicación es que tuvo la suerte de colocar algo a corazón desabrochado, y que el corazón del que estuvo frente a él lo recibió de la misma manera".

¿Esa es la llave que te ha llevado a lograr una carrera exitosa por 20 años?
(Piensa) No tengo ni idea. Podría quedar fenomenal diciéndote: "Sí, hice un estudio y así es" (risas), pero no tengo ni idea de por qué ha ocurrido. Sí puedo decir que me encantó que pasara, y te puedo asegurar que no hay canción mía donde no ponga todas y cada una de mis emociones, y quede en pelota.

¿Se te fueron alguna vez los humos a la cabeza?
Cuando comenzó a pasar toda la locura del primer disco, siempre dije que no quería que el éxito se llevara algo que me importe o que esa popularidad se me subiera a cabeza.

¿Nunca te pasó?
No, porque no dejaron que me pasara (risas). Como que cada vez que me iba a pasar, mi familia y amigos me decían "tampoco es para tanto…" (risas). No, es broma. Siempre he sido la primera en entender esa parte. De hecho me da mucha vergüenza cuando alguien me dice que lo hago muy bonito. Me corta, porque no tengo la sensación de hacerlo bien o mal, sino de hacer lo que amo, y sentirse especial por eso es malo. Además siempre me han dicho: "Ni ahora eres tan buena como te dicen, ni con el tiempo serán tan mala como te digan" (risas).

¿Hay costos personales tras tantos viajes y giras sin parar?
Ha sido duro, pero lo bueno es que me concentro siempre en el aquí y ahora, y en el tiempo en que compongo me doy el tiempo para estar con mi gente.

"Descalza y mal peinada"
Tu ropa ha llamado la atención de tus fans, quienes alaban tus prendas. ¿El look es tema para ti?
Me voy comprando lo que me gusta.

¿No tienes asesoría?
Mira, nací en una isla muy chiquitita (Lanzarote), donde siempre fui descalza y mal peinada, y creo que sigo igual (risas).

La ropa no es un tema, entonces…
No, busco la comodidad. Evidentemente me preocupo y debo decir a mi favor que cada día aprendo más (risas).

¿Qué es lo que más te gusta de ti?
Mis amigos.

¿Pero alguna cualidad tuya?
¡Soy un desastre!… Pero podría ser la capacidad de seguir siendo honesta.

¿Y lo que menos?
Son varias cosas, pero diría que mi cabezota, el ser muy terca (risas), y que en el trabajo soy muy perfeccionista, de darle muchas vueltas a las cosas. Creo que sigo manteniendo a la niña y soy terca desde ahí, no desde el capricho.

¿Qué te aconsejas?
Seguir teniendo a la familia y a los amigos cerca. Ellos son definitivamente mi cable a tierra.