Diversión

Big Booty: ha nacido un nuevo estilo de baile. Por Nelson Tangol

De seguro estas palabras no te son muy familiares, pero existen hace mucho rato para referirse a los movimientos sensuales –como diríamos en Chile– de las fiestas pachangueras

 

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Merodeando por la web y sus canales de música para estar al día –que es donde esencialmente me inspiro para reconocer las nuevas tendencias estéticas– he reparado en una nueva "moda", si se puede llamar así. He visto en sus nuevos videos a Jennifer López ("Booty") o Nicki Minaj ("Anaconda") como íconos del "Booty", y a Miley Cyrus como iniciadora del "Twerking".

De seguro estas palabras no te son muy familiares, pero existen hace mucho rato para referirse a los movimientos sensuales –como diríamos en Chile– de las fiestas pachangueras, desde que llegó el reggaetón o la bachata a nuestro país. El punto es que, como siempre, las de sangre "caliente" todo lo exacerban, además de ser harto más voluptuosas. Ahora sólo falta que se les ocurra inventar un baile al ritmo de las Boobies (senos), o quizás qué otra zona, ¡Oh my God!

El Booty consiste en mover las nalgas en su máxima expresión al ritmo de los beats de la música, y no hay pudor en mostrar harto cachete y que se maximice la celulitis y flacidez a full. Y el exceso de peso poco les importa… La cuestión es moverse como centrífuga.

El segundo vendría a ser el famoso "perreo", como lo conocemos acá, que es ese movimiento pélvico de entrada y salida, subiendo y bajando. Si llegas hasta el piso, mejor…, ¡hasta que choque el hueso!

Ya que por estos días ha sido tan controversial el tema de las adolescentes hipersexualizadas, sobre todo en los colegios, ¿qué le vamos a hacer? Si hasta las Barbies tienen pinta de cartuchas…, pero llegaron las Bratz y las Monster High para quedarse en el subconsciente desde la niñez.

El tema es que los jóvenes tienen sus propios derechos, los padres no pueden ejercer disciplina por falta de presencia, entonces esos adolescentes adquieren los ejemplos a través de los medios de comunicación –no la familia– la televisión o las redes sociales.

Son generaciones más libres de expresión, pero más expuestas a su vez a los daños sociales. Según mi punto de vista, todo tiene relación con el consumismo, porque para hacerlos felices los padres trabajan demasiado para generar ingresos suficientes que les permitan mimarlos materialmente en lo que ellos quieren, pero a la vez dejan de estar presentes. Eso los distancia como familia, por lo tanto, ¿quién les inculca valores y principios?

Parece que me puse grave; sólo fue una reflexión moderadora, porque toda la culpa la tiene Disney creando engendros como Hanna Montana que después termina en pelota perreando –twerkeando– por doquier. De momento me quedo con el recuerdo de nuestra dulce Nicole o la actual Selena Gomez, quienes han llevado carreras artísticas, estéticas y personales acordes a su edad.

Por Nelson Tangol: www.tangol.cl; Twitter @nelsontangol