Diversión

Intentarlo otra vez: las segundas partes... ¿pueden ser buenas?

Estamos en el mes del amor, y aunque para algunas es demasiado cursi, se transforma en el momento perfecto para replantear la vida en pareja. Debemos reconocer que más de alguna vez nos preguntamos si intentarlo de nuevo con la misma persona. Ahora, aprende a identificar cuándo dar el sí por segunda o tercera vez.

Por Carolina Palma F.

Para algunos, las crisis son un problema; pero para otros, una oportunidad de cambiar las relaciones desde el fondo. Al final, a esta altura todas sabemos que los cuentos de hadas no existen y que "el vivieron felices para siempre" no es real. Las relaciones se trabajan, y mucho, y el amor y el respeto son la base para continuar… ¿O estoy muy perdida?

Las cifras de separaciones sorprenden: de cada 100 parejas que se casan a diario, otras 170 comienzan trámites legales de divorcio. Y ni hablar de las muchas que se quieren separar, pero no lo hacen por algún motivo.

Como nos cuenta Christian Thomas, gineco-obstreta y sexólogo, director general de Centro de Estudios de la Sexualidad Chile (Cesch), la elección de pareja es un proceso donde intervienen elementos conscientes e inconscientes. Muchas veces las explicaciones que se da para justificar o clarificar una elección parecen banales, superficiales o insuficientes. Nos llama la atención la caballerosidad, los ojos, la sonrisa, las manos o algún otro rasgo físico que nos deslumbra.

"Sin embargo, la elección de pareja tiene raíces que se hunden en las profundidades de nuestra vida no consciente e, incluso, en nuestras vivencias más precoces: la infancia. Hoy sabemos que una manera interesante de entender el cómo nos elegimos tiene su explicación en los vínculos primarios con nuestra familia de origen y, en especial, en los lazos amorosos con nuestros padres. Hay algo que queda grabado allí, vivencias, experiencias, estrategias no conscientes, que son determinantes a la hora de elegir a una o uno, e incluso, más de una o uno", explica Thomas.
En el fondo, sabemos que las experiencias vividas en los primeros cinco años de vida nos construyen, nos determinan de alguna manera o, más bien, nos dan estrategias de relaciones interpersonales e intrapersonales.

¿CUÁNDO DARSE UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD?
Para el experto, todo depende de…
1. Si hubo infidelidad, pero no hubo compromiso emocional profundo. Esto puede favorecer la reparación.
2. Si en la etapa de separación y quiebre no hubo ofensas graves entre ellos.
3. La capacidad que tengan de asumir las responsabilidades del quiebre y la que tengan de hacer actos y gestos reparatorios.
4. El nivel de crecimiento personal que ha significado el quiebre y que puede hacer consciente de la pérdida que implica la separación.
5. Si en general priman los recuerdos positivos por sobre los negativos.
6. Que la idea de volver no esté determinada por factores económicos o reactivos por efecto de los hijos (enfermedades, adicciones, impulsividad, etcétera).
7. Que hay conciencia de que la relación es nueva y no la misma anterior. Esto significa que se aprenda del quiebre y se reconstruya una relación con otros patrones de comunicación, solución de problemas, relación interpersonal, etcétera.

 

NO DARSE UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD SI…
1. Existió violencia de pareja o intrafamiliar.
2. Abuso en el poder y sometimiento.
3. Razones de índole económica.
4. Predominio de emociones negativas como la rabia y sus consecuentes: rencor, venganza, resentimiento, etcétera.
5. No hubo crecimiento de una de las partes involucradas en el quiebre.
6. Predominio de fantasías infantiles en uno de los miembros o en ambos (idealizaciones exageradas, irrealidades, expectativas desmedidas).